Ginsberg, Asher (Ahad Ha'am) | BH Open DatabasesSionismo Cultural fue la bandera de Ajad Ha’am –uno del pueblo-, seudónimo que adopto Ascher Hirsch Ginzberg como periodista, escritor de ensayos y campeón en la lucha por el renacimiento del idioma hebreo, su cultura y la restauración de en su lugar de origen. Su vida y su tarea conquistaron su inmortalidad.

Ascher nació en un pequeño pueblo de Ucrania el 18 de agosto de 1856 en el seno de una familia judía religiosa, educado en un jeder, muy joven empezó a estudiar a los pensadores de su tiempo, judíos y no judíos, fue autodidacta en gramática hebrea, literatura, matemáticas y filosofía. Ajad Ha’am fue un pensador profundamente vinculado a un sionismo cultural más que político, quería una Palestina como centro espiritual del judaísmo, descubrió las raíces que lo sustentaban en la historia y la filosofía de su tiempo. “Moralista y sociólogo, escribe Dujovne, veía en la voluntad nacional de vivir del pueblo judío la explicación de su persistencia.” Creía que la religión y sus rituales eran una de las expresiones de esa voluntad, pero no la única; aspiraba a que los judíos de su tiempo le dieran una expresión consecuente en su lengua tradicional, el hebreo.

Ahad Ha’am se sumó a Hibat Zion, un movimiento literario en Odessa y pidió que enfatizara las aspiraciones nacionales. Asistió al I Congreso Sionista en 1897, el único en el que estuvo presente, y desde entonces fue el principal oponente a Herzel y sus programas políticos. Creía que el problema de la nación judía no era el y la violencia en su contra, sino la percepción moderna de que el judaísmo había perdido su carácter espiritual y su valor, luego, debía ser reconstruido. El encuentro político y personal entre los lideres fue feroz hasta el ‘Alteneuland Affaire’ del que salió triunfante Herzel. Ajad Ha’am se retiró del sionismo político. ‘la auto-emancipación externa, escribió, debe ser pospuesta hasta que los judíos se hayan liberado de su esclavitud interna.” Y se entregó a la lucha en favor del sionismo cultural y la educación en hebreo.

En 1889 escribió: Este no es el Camino. Pidiendo un cambio en los asentamientos en Eretz . El país no podía absorber a todos los judíos de la Diáspora, ni a la mayoría y el establecimiento de un ‘hogar nacional’ no resolvería el problema judío, además, el clima no favorecía la Aliyah. Hibat Zion debía educar y fortalecer los valores judíos para que quisieran establecerse en el país a pesar de sus dificultades. El sionismo cultural apoyaba el trabajo físico al lado de esfuerzos culturales y educativos para que el pueblo se unificara. Creía firmemente en el crecimiento futuro de la población judía que llegaría al establecimiento de un Estado judío en el que fuera posible la libertad cultural y nacional.

El renacimiento nacional empieza con la identidad judía de la persona. El lado practico de la religión judía ya no era el factor unificador del pueblo judío, sin embargo, la moralidad judía daba forma al espíritu nacional y la establecía como haber cultural de máxima importancia para el pueblo judío.

Después de visitar Palestina, en 1891 durante tres meses, fue de los primeros en exponer el problema que se crearía con los árabes, quienes protestarían firmemente si se intentaba expulsarlos.

File:Asher Zvi Hirsch Ginsberg with Zeev Gluskin and the committee.  1900-1927 (id.33098706).jpg - Wikimedia Commons

En 1899 estableció la asociación Bnei Moshe, activa durante 8 años, alcanzo muchos de sus objetivos, en el V Congreso Sionista influyo en la resolución de mantener actividades culturales y educativas de carácter nacional en Eretz y en la Diáspora.  La asociación estableció una red de escuelas hebreas promoviendo la idea de que una persona judía no es necesariamente quien sigue la ley judía, sino quien se identifica con el nacionalismo judío y lo expresa haciendo Aliyah y hablando hebreo. El desacuerdo público fue enorme, pero se establecieron institutos nacionales para la educación nacional hebraica.

En 1910 Ajad Ha’am público un ensayo; Ética Judía y Ética Cristiana originado por un artículo de Montefiori que quería acercar al lector al Nuevo Testamento. Ha’am pensaba que existe una gran diferencia en la ética de ambas religiones y la religión era solo una de las expresiones de la moralidad judía que es la determinación absoluta de hacer de la conciencia religiosa y moral algo independiente de cualquier forma humana definida, esta conciencia debía ser consecuencia de la adhesión a un ideal general sin definición corporal, tampoco personificado. El cristianismo es inconcebible sin Jesús o el islam sin Mahoma. En cambio, el judaísmo no depende de una figura humana, Dios es el ideal de la perfección absoluta. Ningún hombre está a salvo de las limitaciones; aun el Mesías no tiene importancia en sí, sino como mensajero de Dios.

Pensaba que esta característica fue el obstáculo para su expansión, es difícil sentirse satisfecho con un ideal abstracto que nada ofrece a los sentidos. La preferencia por lo impersonal es evidente en la concepción de la finalidad de la religión y de la moralidad: en el judaísmo no se trata de la salvación del individuo, sino de la salvación, la perfección, del pueblo judío, y luego, de la humanidad entera. En el catolicismo se anhela la salvación personal, individual.

La diferencia en la base de la moralidad es más importante, la judía se basa en la justicia, la cristiana en el amor. No es una diferencia de grados, sino esencial. La justicia es algo absoluto y objetivo que vincula el valor moral al individuo sin distinción entre yo y el otro. El sentido de la justicia es el juez supremo de sus acciones y las acciones de los otros. En el cristianismo, el amor requiere al otro en un juego de altruismo y egoísmo que lo convierte en un medio para un fin subjetivo. Para el sentido de la justicia todos los hombres han de ser iguales. Ha’am cita las raíces históricas de sus pensamientos, como Isaías 2.4

‘‘Y juzgara entre las gentes y reprenderá a muchos pueblos y cambiaran sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzara espada gente contra gente ni aprenderán más para la guerra.’’

Ahad Ha'am - Wikiwand

En los años 1915-18 trabajo con Weitzmannn contra la Declaración Balfour. En 1922 hizo Aliyah y se estableció en Tel Aviv, sirvió como miembro del Comité Ejecutivo del Consejo de la Ciudad hasta 1926.

Al año siguiente, el 2 de enero de 1927, Ajad Ha’am murió en Tel Aviv.

Ajad Ha’am no quería crear un sistema filosófico, pero fue llamado filosofo de la ética hebraica, quería el renacimiento del pueblo judío, lo ocupaban las ideas por su eficacia para la vida dentro de la tradición judía tal como el la entendía, más allá de la religión formal y sus ritos. Quería que el judío tuviera la dignidad de la conciencia de su condición y aspirara a desarrollar sus peculiaridades dentro del marco de una dinámica cultural nacional renovada.

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Nació en la Ciudad de México, terminó sus estudios de Filosofía en la UNAM, es Escritora y traductora. Actualemente reside en Israel.