La agencia de noticias Europa Press eligió priorizar el intento palestino por enmarcar un ataque con automóvil llevado a cabo por un palestino como parte de una “escalada violenta de contra el pueblo de Palestina”, en su crónica del 25 de junio de 2020 sobre el pedido de la OLP para que el Tribunal Penal Internacional investigue la reciente muerte de Ahmed Erekat, quien embistió contra un puesto de control, hiriendo a una policía í (la agencia recién la mencionaría, de pasada, en el párrafo 11).

A continuación del primer párrafo, la agencia le ofrecía siete párrafos sin interrupción a las acusaciones palestinas contra Israel. Ni una sola prueba sustentaba dichos señalamientos que, así, se trasformaban en eslóganes (habituales, por otra parte) que sólo estaban destinados a deslegitimar a ante la audiencia internacional.

No era hasta luego de este sustancial espacio, que Europa Press se dignaba a mencionar la existencia de un video que desmentía los dichos de la OLP.

Eso sí, ni publicaba el video en cuestión, ni explicaba que los ataques con coches por parte de los palestinos son una práctica extendida – en muchos casos, además, el atacante, luego de embestir, se baja del vehículo para proseguir la agresión con otras armas: de hecho, el portavoz de la policía israelí, Micky Rosenfeld, declaró, según dio cuenta la agencia Reuters el 23 de junio, que Ahmed Erekat “salió del vehículo y se aproximó a los oficiales que respondieron disparándole”.

Y, así, ignorando también el contexto de sistemática incitación y de glorificación de este tipo de ataques por parte de la Autoridad Palestina y del grupo terrorista Hamás, que controla la Franja de , así como también por otras organizaciones; la agencia volvía a la voz de la OLP, en este caso, la del secretario de dicha organización, Saeb Erekat (tío del atacante, aunque la agencia tampoco mencionaba este adicional conflicto de intereses en el caso):

“Saeb Erekat, resaltó tras la difusión del vídeo que ‘el coche iba a menos de cinco kilómetros por hora’. ‘Esa no es la velocidad necesaria para un ataque’, arguyó”.

“Resaltó”: es decir, hizo destacar alto haciéndolo notar. Es decir que, para la agencia, lo que decía Erekat era cierto. ¿Lo verificó la agencia? Seguramente no. Es decir, no se preguntó cómo calculó la velocidad Erekat ni, sobre todo, cuál es la “velocidad necesaria para un ataque”, y si esta ha sido calculada por la OLP. Si es así, ¿por qué – o para qué – y cuándo se hizo dicho cálculo? Máxime teniendo en cuenta el mencionado entorno de incitación a la violencia.

A esto seguían más párrafos de acusaciones y suposiciones de la OLP. Pero de la existencia de videos grabados por Ahmed Erekat poco antes del ataque, nada. En ellos, según detallaba el analista de CAMERA Gilead Ini, Erekat aparentemente hablaba sobre unas acusaciones que lo involucraban en espionaje o traición contra su patria, buscando explicar su interacción con una mujer desconocida y expresando su preocupación por haber avergonzado a su familia. “Los videos fueron interpretados como una nota de despedida que explicaba por qué podría embarcarse en una misión de asesinato-suicida”, exponía Ini.

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