El centrista Benny Gantz tiene el encargo de formar gobierno en Israel e intentará hacerlo prescindiendo del todavía primer ministro en funciones y ganador de las elecciones del pasado día 2, Benjamín Netanyahu, aunque la crisis por el coronavirus abre otros escenarios, incluido el de un gobierno de emergencia nacional.

“Les doy mi palabra: haré todo para establecer, en pocos días, un gobierno nacional, patriótico y lo más amplio posible", dijo Gantz tras recibir el mandato del presidente del Estado de Israel, Reuvén Rivlin.

Tras recibir el encargo, Gantz, líder de la alianza Azul y Blanco, se puso en contacto con los partidos con representación en la nueva Knéset (Parlamento israelí, cuya legislatura se inauguró con enormes restricciones de seguridad sanitaria), y les trasladó su voluntad de conformar un Ejecutivo amplio, para lo que les invitó a reunirse lo antes posible.

En los últimos días, Gantz ha rechazado la propuesta de crear un "gobierno de emergencia nacional" bajo la dirección de Netanyahu para hacer frente al coronavirus, por su procesamiento por corrupción, aunque podría valorar un Ejecutivo de unidad con el Likud, pero sin su líder mientras esté procesado, o incluso con otros partidos, socios habituales del Likud.

Gantz se mostró confiado en poder sacar a Israel del bloqueo político que afronta desde hace un año y evitar unas cuartas elecciones, formando un Gabinete en el plazo de 28 días, con la posibilidad de solicitar una extensión de 14 más al presidente. Si fracasa, el mandato pasaría a otro parlamentario, previsiblemente Netanyahu.

Más allá de los plazos formales, la emergencia por el coronavirus acelera la necesidad de desbloquear la situación política, lo que llevó a Rivlin a instar a Gantz a "formar rápido un gobierno" aunque este requiera de "acuerdos interinos" durante los próximos meses.

DISTINTOS ESCENARIOS POSIBLES

Pese a su confianza, Gantz no tiene una tarea fácil por delante. Hasta el momento se ha negado a aceptar las exigencias de Netanyahu para la unidad, que incluían que fuese este quien encabezase el gobierno y que se incluyera a los partidos nacionalistas religiosos y ultraortodoxos, aliados del actual primer ministro en funciones.

Su negativa a estas exigencias y a la posibilidad de gobernar con Netanyahu mientras esté enjuiciado por corrupción, impidieron a Gantz formar gobierno en su intento de octubre del año pasado. Pero, a diferencia de entonces, esta vez sí que ha recibido la declaración de apoyo de la mayoría del Parlamento (61 de 120 parlamentarios), lo que podría otorgarle un elemento de presión.

La posibilidad de que Gantz establezca un gobierno en minoría, junto al nacionalista secular Israel Nuestro Hogar (Israel Beitenu) y el centroizquierdista Laborismo-Guesher-Meretz, y con el apoyo externo de la Lista Unida árabe, podría llevar a Netanyahu a ceder en los términos de un posible ejecutivo de unidad.

Esta fórmula de coalición, sin embargo, ha sido rechazada en los últimos días por algunos de los miembros más nacionalistas de Azul y Blanco, que se niegan a depender del apoyo de los partidos que representan a la población árabe en Israel.

Otra posibilidad sería que Gantz obtenga votos de los partidos nacionalistas religiosos y ultraortodoxos aliados a Netanyahu (Yamina, Shas y Judaísmo Unido por la Torá), para poder gobernar sin el apoyo de la Lista Unida, aunque por el momento ninguno de estos se ha inclinado en esa dirección.

EL CORONAVIRUS SE METE EN LA ECUACIÓN

Independientemente de las posibilidades de éxito, la crisis del coronavirus se ha metido en la ecuación política de Israel, que hoy alcanzó 304 contagiados, sin víctimas mortales hasta el momento, y está en estado de emergencia tras haber implementado fuertes restricciones.

Una de ellas fue la declaración de emergencia en el sistema judicial por parte del ministro de Justicia, que tuvo como consecuencia inmediata la postergación del comienzo del juicio por corrupción contra Netanyahu, que estaba previsto que comenzara hoy, martes, y fue aplazado al 24 de mayo.

Esta decisión ha sido cuestionada duramente por Gantz, que acusó al primer ministro de intentar evadir la acción de la justicia e insistió en que, aunque siempre estuvo abierto a un gobierno de unidad, no aceptará uno que se construya "a costa de los valores democráticos de Israel". EFE y Aurora