En 2019 el crítico musical Norman Lebrecht publicó el libro, Genius and Anxiety, en el que el autor, orgulloso de ser judío, nos cuenta la enorme contribución de los judíos al mundo entre 1847 y 1947. Lebrecht no pretende dar ninguna explicación sobre la desproporcionada aportación judía a la cultura y a la ciencia, basada en razonamientos como la hipotética existencia de un ADN judío, o la fuerza impulsora de la religión judía, más bien nos muestra vidas llenas de angustia y ambivalencias, de individuos que hoy recordamos como genios cosmopolitas, y de los que frecuentemente, habíamos olvidado que eran judíos. Visto desde España, un país sin judíos, causa particular asombro, como nuestro sofisticado vecino del norte, Francia, fue bendecido por sus judíos, hasta el punto de poder decir en el primer tercio del siglo XX, que “Nadie habla francés como Sara Bernhardt, y nadie escribe en francés como Marcel Proust”.

Los Pocos Elegidos es un libro publicado en 2012, por Maristella Botticini y Zvi Eckstein que sí trata de explicar la sobrerrepresentación de los judíos en la creación de talento en la historia humana. Los autores del libro pertenecen al género de eruditos que ignoran el hecho de que haya personas que prefieran hacer algo distinto a maximizar su interés económico. Para estos economistas, hubo en la historia judía una decisión enormemente relevante, el mandato de Joshua ben Gamla en 64 DC obligando a todos los padres judíos a proporcionar educación religiosa a sus hijos varones, y mandarlos a la escuela a partir de los 6 años. En los cien años siguientes, la orden se fue cumpliendo progresiva e inexorablemente. ¿Qué consecuencias tuvo para la vida de los judíos? ¿Cómo pueden las familias de los campesinos soportar, además de los impuestos, las sequias y las epidemias, el perder la fuerza de trabajo de sus hijos varones durante años que dura la educación? Es un imposible económico, que desencadenó un proceso de conversiones hacia el cristianismo y sus sectas, que fue la causa del declive de la población judía hasta sus mínimos históricos. En tiempos de la destrucción del Templo había 5,5 millones de judíos. Concentrados principalmente en Israel con 2,5 millones, un millón en Egipto y Norte África y un millón en Mesopotamia. Todos agricultores. En el año 650 DC, a la llegada de la invasión musulmana, quedaban 1,2 millones de judíos en el mundo (el 75% en Mesopotamia). Un millón perecieron en las guerras contra Roma, el resto habían abandonado el judaísmo. El primer experimento mundial de educación universal obligatoria redujo la población judía a su mínimo histórico con un impacto demográfico proporcionalmente superior al Holocausto.

Pero los sobre cualificados agricultores judíos de Mesopotamia estaban en el lugar indicado, en el momento oportuno, cuando el Califato Abasida inicio una fase de urbanización y desarrollo económico sin parangón desde la caída del Imperio Romano. Los alfabetizados agricultores judíos se encontraron, en un mundo analfabeto con un idioma común, el árabe, unas leyes muy similares basadas en el Corán, una libertad de tránsito desde el rio Indo hasta el océano Atlántico y una libertad de establecimiento en las nacientes metrópolis comerciales de Bagdad, Basora, Damasco, El Cairo o Córdoba. Y como sujetos económicos decidieron libremente entre el año 700 DC y el año 900 DC, dejar de ser agricultores, convirtiendo su capital intelectual acumulado gracias a Joshua ben Gamla, en activos profesionales, que los transformaron para siempre en comerciantes, médicos, artesanos y financieros, mayormente urbanitas. En ningún caso, sostienen los autores, el abandono de la agricultura se produjo por prohibiciones a los judíos de tener tierras o inmuebles, en el Califato Abasida o en el Imperio Bizantino.

¿Cómo evitaron la aculturación y como se mantuvieron unidas las comunidades judías desde la India hasta España? Gracias a LA RED formaban la correspondencia comercial y las “reponsas” de los rabinos, que frecuentemente eran los comerciantes más eficientes, y cuyos escritos circulaban al mismo ritmo que las mercancías, por las arterias comerciales del Califato Abasida, el Impero Bizantino y la España musulmana. Una buena parte de estos escritos históricos se han descubierto en la Geniza de la sinagoga Ben Ezra de El Cairo. Las comunidades judías saltaron luego a la Europa cristiana, a través de España e Italia, con el mismo bagaje intelectual y profesional que en el mundo árabe. No hubo prohibiciones que apartaran a los judíos de la agricultura hasta la Primera Cruzada año 1095. La hipótesis de Maristella Botticini y Zvi Eckstein, ya esbozada por Max Weber es que la DIASPORA fue VOLUNTARIA, los judíos eligieron ser prestamistas y comerciantes como la mejor elección posible en términos económicos, y no, por prohibiciones o exclusiones impuestas para ser agricultores.

El politólogo , retoma en su trabajo “Jewish Genius”, parte de la argumentación de Maristella Botticini y Zvi Eckstein. Argumenta que el descenso de población judía desde 5.5 millones a 1,2 millones, que hubo desde la destrucción del Templo hasta la conquista musulmana, no se debió solo a las conversiones al cristianismo provocadas por el edicto de educación obligatoria de los varones, sino, a consecuencia de algo más sofisticado, que desencadeno la orden de Joshua ben Gamla. La obligación de los varones judíos de leer las escrituras en público, algo que no es fácil y para lo que no sirve una alfabetización superficial. Leer en público la Tora y las plegarias no es una actividad mecánica, requiere habilidades complejas. Esto le lleva a Murray a sostener, que solo los judíos más capaces (capaces de leer en público textos complejos), siguieron fieles al judaísmo, lo que le lleva ulteriormente a reflexionar sobre la existencia, de un coeficiente de inteligencia judío, superior al no judío, como determinante de los extraordinarios logros de los judíos en la historia.

El sociólogo de la Sorbona Victor Karady publicó “Los judíos en la modernidad europea, experiencia de violencia y utopía”, que en castellano apareció en el año 2000, que es una explicación desde la sociología, de la desproporcionada contribución judía a la modernización de Europa en los siglos XVIII y XIX. El análisis sociológico parte de dos premisas;

  • No ha habido, en Europa, interrupción de la violencia antijudía, desde la Primera Cruzada en 1095 has el y más allá.
  • Las víctimas de la violencia tenían una estructura social completamente diferente a la de sus agresores. Las comunidades judías eran estructuras económicas proto capitalistas, que se habían dotado por su estructura profesional (comercio, artesanía, medicina, préstamo con interés) con enorme movilidad y una acumulación de capital cultural religioso derivado de la práctica religiosa, que los hacia imbatibles en los segmentos de las denominadas profesionales liberales.

El odio percibido y la estructura proto capitalista, se encontraron después de la Revolución Francesa, con una Europa que levantaba las barreras del gueto a los judíos por todas partes. Obligando a los judíos, a hacer frente a una realidad mucho más compleja, llena de oportunidades (asimilación) y amenazas (antisemitismo). Los judíos europeos respondieron, reconvirtiendo el ideal religioso judío de incesante aplicación, en el mecanismo psicológico del LOGRO APLAZADO, y poniendo en marcha frente al odio y la amenaza identitaria, lo que la psicología social denomina MECANISMOS COMPENSATORIOS, y cuyo soporte biológico es el mismo que permite que los ciegos desarrollen unas desproporcionadas capacidades auditivas, y que no se encontraban entre las sociedades de acogida de la Diáspora. Y fueron los siguientes:

  • ÉXITO A CUALQUIER PRECIO (vidas convertidas en profecías de autocumplimiento).
  • Disposición a la movilidad profesional, que facilitaba la independencia económica.
  • Búsqueda de información a través de LA RED de contactos religiosos y profesionales de la Diáspora.
  • Reflexión sobre si mismos, persistencia, ascetismo y moral de trabajo.
  • Espíritu emprendedor, disposición a aprovechar las oportunidades.
  • Calculo racional, calculo del riesgo y tendencia a la innovación.
  • Flexibilidad sobre qué servicios prestar, a partir del capital intelectual religioso.

Norman Lebrecht nos habla de individuos geniales y angustiados que respondieron cada uno a su manera, a la amenaza identitaria; Karl Landsteiner, Paul Ehrlich, Siegfried Marcus, Rosalind Franklin, Fritz Haber, Geneviève Halévy ,Emanuel Deutsch, Trotsky,Freud,Helena Rubinstein, Martin Buber, Félix Mendelssohn, Carlos Marx, Lionel de Rothschild, Disraeli, Heine,Alkan, Sarah Bernhardt, Marcel Proust, Albert Einstein, Charles Dow, Hermann Levi, Ben-Yehuda, Eliezer Ludwig Zamenhof, Berthold Auerbach, Isaac Bashevis Singer, Albert Ballin, Emma Lazarus, Ben Ish Hai, Max Nordau, Teodoro Herzl, David Wolffsohn, Albert Moll, Magnus Hirschfeld, Irving Berlin, David Sarnoff, William Paley, Louis B Mayer, Harry Cohn, Sam Goldwyn, Jack Warner ,Adolph Zukor, Wittgenstein, Amedeo Modigliani, Franz Kafka y muchos más.

Victor Karady y documentan la base de la pirámide, aquellos héroes anónimos de los que no conservamos su biografía, y de los que solo conservamos las tablas estadísticas.  Viena 1936, los médicos judíos eran el 75% del total. Hungría 1920, los judíos eran   el 32% del total de profesores de música. Polonia 1929, el 42% de los empresarios industriales eran judíos. Ucrania 1926, el 30% de los profesionales liberales eran judíos, Nueva York 1930, el 50% de todos los alumnos universitarios eran judíos.

le sigue dando vueltas al elevado coeficiente de inteligencia judío, cuando constata,  que la primera mitad del siglo XX los judíos ganaron el 14% de los premios Nobel, en la segunda mitad del siglo XX el 29% del total de premios Nobel, y en el actual siglo XXI llevan la friolera del 32% de premios Nobel conseguidos.

Carl Safina, el autor de “Mentes maravillosas” dice; “Nadie ha explicado de dónde surge la CREATIVIDAD, pero algunas mentes humanas lanzan chispazos de ideas nuevas, como un tren con una rueda atascada.   No es la racionalidad lo que es exclusivamente humano, sino la irracionalidad, la capacidad fundamental de concebir lo que no existe y de perseguir ideas imposibles. Y puede que, más que cualquier otra cosa, lo que «nos hace humanos» no sea más que nuestra capacidad de generar ideas descabelladas”.

¡¡¡BERLIN 1897¡¡¡

Magnus Hirschfeld, un joven medico judío ha creado La Liga Mundial por la Reforma Sexual y presenta en el Reichstag (Parlamento) una petición para revocar el párrafo del Código penal alemán, que criminaliza las relaciones homosexuales. La petición es rechazada, y el la vuelve a presentar año tras año, hasta que en 1929 se acepta a trámite, y para entonces, acompañaban a la petición las firmas de Albert Einstein, Hermann Hesse, Stefan Zweig y Martin Buber.

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Nacido en Salamanca, España el 11/09/1959. Sociólogo por la Universidad Complutense de Madrid. Estudioso de la microsociología y del impacto la neurociencia en la teoría de interaccionismo social. Actualmente realizando una tesis sobre minorías creativas en el mundo. Ex funcionario del Estado Español en Auditoria Publica. Ex director comercial de Bankia Fondos de Inversión. Articulista en prensa escrita española.