Diario Judío México -  dio por cerrada la Isla de la Paz, ubicada en el territorio de Naharayim, bajo soberanía de pero arrendado desde el tratado de paz de 1994, y que es controlado a partir de hoy por el reino Hachemita, que no renovó su alquiler en un marco de creciente tensión entre los dos países.

“Hoy cerramos la valla por última vez, que significa el final del acuerdo de 25 años de la Isla de Paz en Naharayim, por lo que a partir de hoy los israelíes no podrán entrar más al territorio, ni turistas ni granjeros”, explicó Idan Greenbaum, jefe del Consejo Regional del , que incluye esta zona.

La no renovación de esta cesión, que otorgaba la explotación a  por 25 años y cuya renovación constaba como automática en el tratado de paz a menos que una de las partes la cesara, implica que tanto el territorio de Naharayim, en el norte de , como el enclave de Tzofar, al sur, y pasarán a partir de hoy domingo a estar bajo control único jordano.

Mientras que las Fuerzas de Defensa de (FDI) ya cerraron ayer por la tarde la valla de la Isla de la Paz, dando por cedido su control, horas más tarde se hizo efectivo el fin de la cesión y todo el territorio de Naharayim y el enclave de Tzofar queden bajo control único jordano.

La decisión de , que anunció en octubre del año pasado que no renovaría el acuerdo, indica el deterioro en las relaciones entre los dos países, que ha tenido incluso un pico de tensión durante la última semana, por una disputa diplomática en torno al arresto por parte de  de dos ciudadanos jordanos sospechados de actividades terroristas.

El Estado judío realizó importantes esfuerzos diplomáticos por extender la cesión que expiraba el 26 de octubre y que Ammán fijó como límite para hoy, domingo, hasta el fin de la cosecha.

Aunque el objetivo inicial del arrendamiento era que los granjeros israelíes de la zona pudieran continuar trabajando la tierra luego del acuerdo de paz de 1994, la llamada Isla de la Paz se convirtió en un atractivo turístico para israelíes, que aprovechaban, hasta ayer, la posibilidad de adentrarse en territorio jordano sin necesidad de obtener un visado.

El sitio es conocido también porque en 1997 un grupo de niñas de la ciudad israelí de Beit Shemesh fue atacado allí por un soldado jordano, que asesinó a siete de ellas a disparos.

Tras la masacre, el entonces rey Hussein viajó hasta  para visitar a las familias de las víctimas en persona y dar sus condolencias.

Desde entonces las relaciones entre los dos países han estado plagadas de desavenencias, la última grave en 2017 cuando un guardia israelí dio muerte a dos jordanos al ser atacado por uno de ellos con una herramienta punzante en la Embajada de Israel en Ammán.

La llamada cuestión palestina, la construcción en los asentamientos en Judea y Samaria (Cisjordania) en la última década y el estatus de Jerusalén han tensado aún más las relaciones diplomáticas entre ambos, que cumplen este año un cuarto de siglo.