Diario Judío México - La semana pasada, la Pascua judía se veía trastocada por la epidemia de coronavirus en EEUU. Es una de las grandes ocasiones del año para la reunión de familias, se acoge a parientes lejanos o a amigos judíos que no tienen con quién celebrar el éxodo de Egipto. Con la gran mayoría del país bajo confinamiento, las familias han tenido que celebrar el seder, la cena de la primera noche de Pascua, desmembradas, a distancia, compartiendo la fecha señalada por videoconferencia o contentándose con una llamada telefónica.

Ese parecía el caso de una de las familias con más peso político del país, la de . La hija favorita del presidente de EE.UU. es además su asesora en la Casa Blanca, al igual que lo es su marido, . Ivanka se convirtió al para su matrimonio, que entroncaba a los Trump con otra familia de multimillonarios del ladrillo, los Kushner de New Jersey, judíos conservadores.

«Hoy nos juntamos para una Pascua sin precedentes», escribió Ivanka la noche del 8 de abril, pocas horas antes del «seder». Era un mensaje de ánimo a la comunidad judía forzada a celebrar un día grande de forma inusual, y venía de una persona concienciada con el confinamiento. «Aquellos afortunados que puedan quedarse en casa, por favor, por favor hacedlo», dijo a finales de marzo, cuando las directivas de la Casa Blanca liderada por su padre ampliaron el confinamiento hasta el final de abril. «Todos y cada uno de nosotros tiene el papel de frenar la epidemia».

La hija del presidente, sin embargo, optó por saltarse sus propias lecciones y las directivas de las autoridades. En la Pascua judía, viajó desde Washington con su marido y su familia a Nueva Jersey, al club de golf de su padre en la localidad de Bedminster, donde ha permanecido desde entonces. La Casa Blanca recomienda no viajar por motivos «discrecionales», mientras que la normativa de la capital de EE.UU. exige a todos los ciudadanos que se que queden en casa, con la excepción de aquellos que trabajan en servicios esenciales. Además, el gobernador de Nueva Jersey exigió a los residentes de su estado que no viajaran a sus segundas residencias en la playa o en el campo para evitar la expansión del coronavirus.

Desde la Casa Blanca

Tanto la hija de Trump como su marido están, además, involucrados en las tareas de la Casa Blanca para hacer frente a la epidemia: Kushner ha colaborado en el grupo que organiza el envío de material de protección a los sanitarios y equipamiento médico a los estados (fue criticado por calificar a las reservas federales de estos productos como «nuestras reservas»), mientras que la hija del presidente participa en los programas de rescate de pequeñas empresas.

No es la primera ocasión en la que la familia Trump tiene problemas de ejemplaridad durante la crisis del coronavirus. A comienzos de mes, el presidente anunció que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés), la autoridad médica de EE.UU., recomendaba el uso de mascarillas o prendas para taparse la cara en todo el país. Acto seguido, dijo que él no la usaría. En un detalle de vanidad («es el mismo que ha puesto su nombre en los cheques que reciben los estadounidenses para compensar los efectos de la epidemia»), dijo que no se veía con una mascarilla en la majestuosidad del Despacho Oval.

FuenteABC
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