La historia de la sinagoga en uso continuo más antigua de América

Diario Judío México - En 1634, una expedición de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, liderada por Johan van Walbeeck, desembarcó en una pequeña isla ubicada a 50 km de la costa de Venezuela. Esta flota expulsó a los españoles e indígenas que la habitaban y – desde ese momento, hasta 2010 – pasó a formar parte de los Países Bajos. La paradisíaca isla es , un territorio autónomo del Reino de los Países Bajos situada en el mar de las Antillas.

Una recorrida a las pequeñas calles de esta isla, bordeada por las turquesas aguas del Caribe, permite apreciar las mezuzot colocadas en las entradas de las casas, las puertas de hierro forjado con la estrella de David, las sinagogas, el Maduro & Curiel’s Bank o las publicidades de “Levy Maduro”, la más grande licorería local. El diálogo con sus habitantes permite incluso identificar palabras hebreas incorporadas al papiamento, el idioma local. Estos – y tantos otros – son algunos de los indicios que ligan la historia de con la religión judía.

El primer miembro de la colectividad en arribar a la isla fue Samuel Cohen, el intérprete a bordo de la flota de van Walbeek. Pero la verdadera influencia llegaría recién unos años más tarde, en 1651, cuando Joao D’Ylan trasladó entre 10 y 12 familias desde la congregación portuguesa de Amsterdam, creándose de ese modo la primera comunidad judía de la isla: la congregación Mikve . “Aún quedan descendientes de aquellas familias” indicó el Jazán y líder espiritual de la comunidad, Avery Tracht, en diálogo con Ynet Español. Otro grupo de colonos – unos 70 -desembarcó en 1659, bajo el liderazgo de Isaac da Costa. Provenientes de los Países Bajos, trajeron entre sus pertenencias un Sefer Torá que hasta el día de hoy permanece a resguardo de la sinagoga local. En 1660, lograron además consagrar uno de los primeros cementerios judíos de América Latina, el Beit Chaim.

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La mayoría de estos inmigrantes eran originarios de España y Portugal. Habían huido como consecuencia de la inquisición, logrando establecerse en Holanda y en el norte de Brasil, para luego acabar estableciéndose definitivamente en . “Los holandeses siempre fueron gente muy progresiva, más que el resto del mundo” opinó Tracht respecto a la hospitalidad con la que fueron recibidos en la pequeña isla caribeña.

En sus comienzos intentaron cosechar las tierras que les fueron cedidas, pero contratiempos vinculados con la fertilidad de los suelos obligaron a este núcleo de inmigrante a trasladarse a la ciudad amurallada de Willemstad, para desde allí poder desarrollar el comercio entre América y Europa. Fue en 1674 que en ese lugar se adquirió la edificación que posteriormente se transformaría en el primer hogar de culto. Sin embargo no fue hasta 1732 que la comunidad logró inaugurar el templo Mikvé -Emanuel, la sinagoga en uso continuo más antigua del hemisferio occidental.

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– La sinagoga tiene una característica que la distingue, además de su antigüedad y gran historia, y es que su piso se encuentra cubierto de arena. ¿Cuál es la razón de esta curiosidad?

– Existe cierta controversia entre la opinión de los historiadores y la visión de los judíos sefardíes al respecto. Los historiadores sostienen que hay arena en el suelo porque la Torá nos dice que debemos ser fructíferos y multiplicarnos como las arenas del mar y que debemos recordar a nuestros antepasados que vivieron durante cuarenta años en el desierto con arena como su suelo. Sin embargo, los judíos sefardíes creen que tuvo que ver con el modo en que se mantuvo el culto en secreto en España y Portugal durante la inquisición. Muchos judíos se habían convertido por la fuerza al catolicismo para permanecer en la región y no acabar en el exilio o incluso asesinados. Algunos eran solo católicos para el mundo exterior y seguían siendo judíos en secreto en su hogar. Entonces, la leyenda dice que pusieron arena en el piso para amortiguar los sonidos de las personas que se movían y hablaban durante los servicios que se desarollaban bajo absoluta discreción.

Modelada en base a la sinagoga portuguesa de Amsterdam, para mantenerse activa por más de 280 años requirió de un profundo amor y dedicación de su pequeña y vibrante comunidad, así como el valioso aporte de los turistas en los últimos tiempos “Como la comunidad es tan pequeña, el turismo es la razón por la cual podemos permanecer abiertos. De hecho, muchos de nuestros turistas no son judíos. Todos son bienvenidos”. Pese a que hoy en día la cantidad de judíos residentes en no superan los 300, hace tiempo la situación era muy distinta, ya que a mediados del siglo XVIII fue la comunidad judía más grande de América, albergando alrededor de 300 familias de esta religión.

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En 1864, un tercio de los judíos de decidió romper con la tradición ortodoxa y construyó una nueva sinagoga, el Templo Emanuel, alineado a los principios del Movimiento Judío Reformista. Sin embargo, un siglo después, las dos corrientes religiosas volvieron a unirse afiliándose a la Federación Reconstruccionista Judía, permitiendo la plena participación de las mujeres en el servicio y generándose de este modo el nombre con que la comunidad es conocida actualmente: Mikvé -Emanuel.

La influencia económica, social y cultural de la congregación, excede los límites geográficos de la pequeña isla de Curazao y se extiende por el continente. Recibió el título honorífico de “Congregación madre de las Américas”, debido a su gran aporte a distintas comunidades de New York, Rhode Island, Newport, Philadelphia, Charleston, St. Thomas, las Islas Vírgenes, Surinam, Colombia y Venezuela.

A pesar de que en la actualidad su importancia numérica en la población total ha decrecido significativamente, su peso y prestigio en la vida de la sociedad mantiene su vigencia. “Ha sido un honor servir como líder espiritual de esta pequeña comunidad por los últimos 14 años. Es todo un desafío mantenerla viva en estos tiempos en que los números merman. Por suerte han nacido varios bebés últimamente y otros están en camino, lo que es prometedor y alentador” concluyó Tracht.

FuenteYnet en Español
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