CAPÍTULO IV.

Del desafío que recibieron los dos caballeros andantes, en el camino del conocido barrio madrileño de Aviación Española.

Estaban los dos caballeros andantes en aviación española, en una pequeña tabernera, tomando unas tapas de oreja a la plancha, cuando entró al bar a todo correr un muchacho, que más bien era un niño, y que decía traer una carta, un desafío amistoso, una especie de olimpiada con la guardia urbana, los bomberos y otros atletas y funcionarios.

Les transcribimos tal cual, la misiva con doble sentido, que recibieron los dos caballeros andantes, y que provenía de los cocodrilos del estado profundo infiltrados en todos los estamentos.

 

CARTA A LA QUE SE HACE LLAMAR LA NUEVA CABALLERÍA ANDANTE.

Fechada el 1 de noviembre del 2020.

Más que muy estimados caballeros andantes, grande es vuestro nombre ya, y hemos sabido, nosotros, la original hermandad, la ilustrísima y real caballería, de vuestras hazañas por los montes y los pueblos que les han publicado según vuestros cronistas en Diario Judío México, estas últimas semanas. Yo me llamo don Ramón de Aguirre, jefe de las guardias urbanas de todo cuanto vean y oigan, con ejércitos en todos los lugares de mi , y ya que ustedes solo son dos, y tienen a sus caballos muertos de hambre, les proponemos para solucionar este agravio un combate a espada, como a la antigua usanza, entre mi mejor muchacho y su lobo hambriento, que más bien parecen ustedes unos flacuchos sin carne alguna, como verán, he empezado muy amable y voy a terminar como la ocasión se merece; nosotros somos los que mandamos, y ustedes unos locos que se creen mucho por sus hazañas, pero que de fuerza alguna nada, que vuestras toledanas no cortan nada, no como nuestras espadas traídas del oriente, que todo lo pueden y todo lo ganan, y que como hablar es tontería, ya verán ustedes como no hay nadie superior a nosotros, dirán ustedes lo que quieran, y cocodrilos seremos, pero tenemos siempre la panza bien llena, las alforjas llenas de oro y tomamos las mujeres que queremos, porque o bien se las quitamos, o las catamos antes de casarse, y encima extorsionamos a los novios para que nos paguen por ello, y con hipocresía nos disfrazamos con los pelajes de los buenos y de los honrados, para además cobrar un sueldo a parte como funcionarios. Nadie puede con el cocodrilo señor Escudero y señor Navarro.

Firmado: El gran Maestre y guardián don Ramón de Aguirre.

 

Hubo un momento de silencio en la taberna, los estudiantes de la UNED, dejaron de repasar sus cuadernos por un momento, un piloto de helicópteros, que se encontraba allí tomando café, se le veía que no podía tragar saliva, el camarero y dueño de la taberna junto a su mujer pensaron lo que todos: Es el fin a nuestra esperanza, tendrán que pelear contra cara cortada, un gigantón enorme, bien conocido por su delincuencia en Madrid, y por forzar a mujeres, el corazón le temblaba a todos, podía ser el fin de la nueva caballería andante, pues se leía entre líneas, y bien se saben estas cosas entre ejércitos que el que ganara lo ganaba todo.

Miró en derredor el caballero Kadan, sintió una profunda conmoción, un mareo, recuerdos de la extorsión recibida en un pueblo de cuyo nombre no se quería acordar, le vino a su ser la película de acción de aquel pueblo, pararle por leer un libro, pararle por andar por los caminos, extorsionarle, ver a las víctimas, los daños, más extorsión, incendios, robos, reírse de los inocentes, hacerles daño, y de repente, todos vieron en él no al lobo sino al terrible León de Nemea. ¡Ay, gran Maestre que me ha entrado el telele, que ya no siento el cuerpo porque soy la mezcla de agua con fuego! Miró el muchacho y otros parroquianos la locura del caballero Kadan, lo voy a partir en dos a su Goliat, las paredes del bar tambalearon, los vasos se cayeron al suelo hechos añicos, y mirarlo era ver a la mismísima muerte. Saltó el extremeño como un gato a la barra del bar, preparó un mejunje rápido para calmar a la bestia de su amigo, ¡rápido hijo!, tómate esto para que llegues hasta el combate. El muchacho les indicó que el combate sería esa misma mañana, a las doce en punto, en Puerta de Toledo, y que allí estaría la televisión, y todo el tinglado que habían preparado los cocodrilos, que además habían blasfemado cosas del Eterno y la Santa Iglesia, fueron para allá a toda velocidad, mientras el muchacho decía que él sí confiaba en ellos y que el buen Dios estaba con los caballeros andantes.

Cuando llegaron a puerta de Toledo, una multitud estaba preparada para ver el combate, había opiniones enfrentadas, pero las apuestas daban por ganador a Cara Cortada.

-Espera, caballero Kadan, dijo el extremeño, voy a hacer una cosa; muchacho, hijo, Miguel te llamabas, verdad…mira, recauda euro a euro aquí entre la gente, cuando tengas los bolsillos llenos vienes, no te preocupes que la gente te lo dará, di que es para apostar por el León de Nemea.

A los pocos minutos, ya aparecía el muchacho repleto de dinero, mientras las vallas se caían, y los de seguridad despejaban la arena de los gladiadores, lo tenían todo más que preparado, querían ganar delante de todos, la arena, el Sol tímido escondido entre las nubes, la humedad, los tambores de guerra anunciando la llegada de Cara Cortada, con una armadura muy poderosa, la espada asiática, su enorme cicatriz rodeándole el rostro, y las dos pervertidas que lo acompañaban semi desnudas, para atraer toda la atención sobre Cara Cortada.

El extremeño apostó todo por la nueva caballería andante y le dijo al muchacho; escóndete, ve el combate, pero escóndete, pronto estarás libre hijo mío, y no tendrás que dar más mensajes de estos malvados.

Se acercó la cámara de televisión sobre Cara Cortada para preguntarle sobre su oponente, qué pensaba de él…

-Yo tengo dos mujeres y él ninguna, ya ve la clase de hombre que es.

La gente ante la voz y el aspecto tenebroso de Cara Cortada le reía todas las gracias, don Ramón decía una y otra vez, aquí los que mandamos somos nosotros, y cualquiera que se atreva a combatir morirá aquí y ahora. Hacerle llegar este mensaje al de Quintana de la Serena, para que depongan las armas y se rindan.

Guardó un terrible silencio el de Quintana, y le negó con la cabeza al árbitro semejante tontería.

Le retiró la capucha al caballero Kadan, sus ojos ya eran el fuego, y al oído le susurró; tienes que ganar en menos de 20 segundos, en la Nueva Caballería Andante somos muy exigentes, hijo.

El árbitro hizo las presentaciones:

A este lado tenemos al terrible, poderoso, invicto y campeón del mundo de combate a espada y caballería, el único, el inigualable Cara Cortada. Con ciento cuatro kilos de peso y más de un metro noventa de altura, la bestia de las bestias, espada negra y capa negra, y en la otra esquina, siendo solo un recién llegado a la caballería andante, con un peso de 80 kilos y uno ochenta de altura, conocido como el lobo, vestido con capa blanca y cruz bermeja, y espada toledana de Marton con empuñadura azul, el León de Nemea.

¡Señoras y señores desde Puerta de Toledo, que empiece el combate!

El discípulo de don Ramón, con una sonrisa maliciosa en el rostro, le dijo al caballero Kadan justo antes del primer golpe; morirás, y la hebrea se quedará sin ti.

Cara Cortada le tiró un mandoble al cuello, el de Brunete se agachó, todo era como una película, los espectadores, el clima, la preparación, la suave arena y un ruido que se estampó en el oído de todos como un trueno rompe el cielo de una noche de blanca nieve en Siberia. El de Brunete había roto la espada de Cara Cortada, la había pulverizado, pero fue tan duro el golpe que rompió la armadura, el peto y la maya de la bestia, casi le rebaña hasta la carne, toda la furia había sido liberada a través del más poderoso de los rayos. Todos se quedaron enmudecidos. Desde las casas, la gente veía en sus aparatos de televisión la repetición, y los YouTuber ya montaban vídeos de aquella mañana memorable en todo Madrid.

El de Quintana de la Serena cogió por el cuello a don Ramón que el muy bribón trataba de huir, y delante de todos los medios de comunicación, enseñó el desafío primero de la carta, la soberbia les había tendido una trampa y además televisada. Confesó a riesgo de quedarse sin testículos y ante la revuelta y las ganas de la gente de linchar a don Ramón, ya que ellos eran los responsables de todo. No hizo falta mucho más que hablar, pues todo estaba demostrado, había millones de testigos, pruebas y una carta a modo de contrato. El que ganara se quedaba con todo. Buscó el extremeño al niño Miguel, y hablando con los padres les dio el dinero de las apuestas, para que la familia tuviera abundancia, y el muchacho pudiera estudiar hasta terminar la universidad. Dijo Miguelito que cuando acabara la carrera de medicina, se haría caballero andante y que que grande era su hermandad que solo dos hombres habían derrotado a todo un ejército, y que además la nobleza existía, pues mientras todo el mundo gritaba que lo rematara, el de Brunete, mirando a los ojos del extremeño, había decidido no darle la muerte al que tenía en el suelo.

Las autoridades verdaderas, junto a las buenas instituciones y la caballería sana y no corrompida, empezaron a detener a un cocodrilo detrás de otro y quedaron las casas por fin limpias.

Con esto se me ha arreglado el corazón Gran Maestre, pues me habían envenenado de tanta injusticia, de tanto corrupto dentro de la administración, que perpetran sus fechorías y te sientes impotente y atado, porque ellos van en un tanque y los demás a pie.

Ahora se ha hecho justicia Caballero Kadan, el buen Dios nos compensará por todo esto, ahora iremos a entrenar, hay nuevos desafíos, nuevas lumbres, nuevos castillos con la bandera de la esperanza. Allí donde esté la hebrea le llegará esta gesta, yo también me dejé un amor en Asturias, y también sabrá lo que hemos hecho en el día de hoy. Pero Caballero Kadan, es hora de irnos, de no buscar nada, trabajamos y nos retiramos y así ha de ser. En la vieja ciencia de la caballería andante el lema siempre fue: Que toda la gloria sea para el Eterno.

Tres días después, carta publicada del Obispo de Toledo en la prensa internacional.

 

LA VERDAD NOS HACE LIBRES.

Querido Gran Maestre de la Nueva Caballería Andante, hemos sabido de ustedes y de su valentía, que un tal caballero don Antonio de Quintana de la Serena, con su fiero aprendiz, están comprometidos en la lucha contra los cocodrilos que nos extorsionan a todos.

Les damos las gracias y nuestras felicitaciones, y como es mejor ser breve, les pasamos unos pequeños puntos de encuentro.

  1. Amor por la caballería andante.
  2. Respeto por la caballería andante.
  3. Que todo caballero andante pueda pernoctar en nuestras casas por su valentía y compromiso con la sociedad. Siempre seréis bienvenidos en la casa de todos.
  4. Permítannos firmarles otra etapa del camino, y darles siempre que lo necesiten nuevas ropas para su misión.

En nuestras oraciones están siempre ustedes.

En La Paz para todos, y deseando que estén bien, les pedimos también ayuda, en el castillo de Torre de Esteban Hambrán están pasando cosas terribles, nuestros dos hombres de confianza han tenido problemas de gravedad. La gente del pueblo dice que entorno al castillo ven espectros, figuras de la noche que hieren a la gente, y un sin fin de sucesos, por así decirlo paranormales, pero que, atendiendo a la prudencia y al buen juicio, necesitamos de su valor y de coraje, y dado que ambos tienen una formación académica y científica notable, son los hombres clave a los que pedimos socorro y nos dirigimos. No les quepa duda de que si nos ayudan lo tendremos muy en cuenta, como tenemos en cuenta todo lo que están haciendo por el bien de las gentes, de y de la Caballería Andante.

Como ustedes son hombres que leen, no creo que les tarde mucho en llegar esta noticia, que así con los motivos citados hacemos publicar.

Pdta: la vieja ciencia de la caballería andante recuerda que a los caballos hay que darles la avena justa, y que la fuerza está en la resistencia.

Seguro que ustedes ya andan por las sierras más peligrosas de Castilla y León.

ANNO TEMPLI CMII
BRUNETE-MADRID.
Noviembre de 2020-Tishri 5781

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