Diario Judío México - Mujeres de negro, cubiertas por largas telas, con el rostro tapado y sin que se les pueda ver la piel marcan una nueva tendencia estética en barrios ultraortodoxos de Israel. Son religiosas judías que se ocultan en la vestimenta para obtener la redención.

La exposición “Mujeres con velo en Tierra Santa”, que se exhibe estos días en el Museo de Israel de Jerusalén, explora la identidad de estas señoras piadosas, y conecta los significados de su vestimenta y mentalidad con las mujeres musulmanas y las monjas cristianas que también se tapan el cuerpo como muestra de pureza religiosa.

“Vistas desde lejos por las calles de Jerusalén, cubiertas de la cabeza a los pies, es difícil distinguir si estas mujeres con ropas oscuras son judías, musulmanas o cristianas”, cuenta a Efe la comisaria de la exhibición, Noam Baram Ben Yossef, que ha entrevistado durante años a creyentes de las tres religiones monoteístas para analizar sus semejanzas y diferencias.

En la exposición se muestran maniquíes repartidos en tres secciones con los distintos modelos de vestido que cubren a judías ultraortodoxas, monjas cristianas y religiosas musulmanas y drusas.

Según Ben Yossef, la costumbre de que las musulmanas se cubran el cuerpo y se tapen el rostro con el nicab (que muestra los ojos) o el burka (que cubre todo el cuerpo) se remonta a la década de los años setenta, cuando parte de la población “pone la religión en el centro de sus vidas en el mundo islámico”.

Históricamente, las musulmanas “se cubrían el cabello y el cuerpo con un velo, como establece el Corán”, pero algunas comenzaron a cubrirse la cara, a ponerse guantes y más ropa sobre el cuerpo “como una forma de expresar su religiosidad y parecerse a las esposas del profeta, que según la tradición iban tapadas”, indica la comisaria mientras señala varios de sus ropajes.

Sin embargo, entre las judías ultraortodoxas, el fenómeno de cubrirse todo el cuerpo es más reciente. “Las mujeres judías de la modestia” -como se denomina a las que siguen esta estética- aparecen a inicios de los 2000, durante en la Segunda Intifada que comenzó en septiembre de ese año, con multitud de atentados palestinos que impactaron en la población del país.

“En aquella época se empezaron a ver mujeres que portaban un chal negro que les cubría todo el cuerpo, una nueva moda” extendida entre integrantes de cuatro grupos hasídicos (ramas del judaísmo ultraortodoxo) que visten con varias capas de ropa añadida como “un sacrificio a Dios” y en búsqueda de “protección contra sus miedos”, explica Ben Yossef.

Hoy en día esta moda religiosa sigue siendo minoritaria y no se ha generalizado entre la comunidad haredí (temerosa de Dios), pero la comisaria calcula que hay cientos de mujeres que visten de esta manera en varios barrios ultraortodoxos de Israel, y remarca, algunas de ellas son conversas que anteriormente habían tenido una vida secular.

“Las mujeres de la modestia creen que vistiendo así conseguirán la redención para ellas y para el resto de los judíos”, dice la experta, porque cada una las prendas que llevan encima tiene un significado, pudiendo llegar a vestir hasta ocho capas.

La ley judía (Halajá) obliga a las mujeres a cubrirse el pelo, pero no a taparse todo el cuerpo, por lo que el estilo de estas judías es rompedor, y quieren conectar con la manera en que la tradición establece que vistieron matriarcas bíblicas como Sara, Rebeca o Raquel. “Es como una marcha atrás tomada de manera extrema”, señala la comisaria.

Sin embargo, matiza, “estas mujeres muestran una especie de feminismo al cubrirse por completo”, que hacen por voluntad propia y “al margen de los dictados de los rabinos”, por lo que son “insultadas y discriminadas” por gran parte de la comunidad ultraortodoxa, que no ve con buenos ojos su manera de vestir.

También son vistas con muchos prejuicios por el resto de la sociedad, con sectores que expresan el mismo sentimiento de rechazo o recelo hacia las musulmanas e incluso hacia las monjas cristianas. Aún así, la determinación de estas mujeres pertenecientes a las tres religiones monoteístas de cubrirse por motivos religiosos hace que en lugares como Jerusalén “establezcan un tipo de diálogo entre ellas, aunque no sea directo”, dice Ben Yousef, que considera la ropa y la estética como un tipo de afiliación política y social.

Y en el futuro, esta estética inspirada en la religión no desaparecerá:

“Mujeres judías y musulmanas se protegen” con esta estética inspirada en la religión “ante la insatisfacción de la vida y el mundo secular”, con lo que seguirá presente en el futuro, estima la comisaria, que considera que “cada una de ellas hizo su propia elección” al tomar esta dirección.

FuenteThe Clinic
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