Diario Judío México - La “Colonia” que fue es la continuación de una historia, una historia de migrantes. Retrata perfectamente lo que vivieron miles de judíos que se asentaron en América Latina el siglo pasado. Jack Michonik es quizás una de las mejores voces para contar esa migración. Sus padres llegaron a Colombia en los años 20 y vivieron en Cali y en Bogotá varias décadas. Su primer libro sobre ese tema, La Descendencia, refleja un panorama muy completo de cómo fue la llegada de miles de personas al continente.

Michonik conoce a fondo la comunidad judía en Latinoamérica y así lo expresa en sus libros. Con una narración impecable y entretenida, cuenta a través de una trama llena de intrigas cómo vivían los judíos en esas épocas: sus instituciones, costumbres, creencias y hasta el complejo panorama de sus amores.

Su nuevo libro, La “colonia” que fue, es una segunda parte que busca retratar el auge de esas comunidades en los años 60, cuando muchas de estas familias ya estaban bien asentadas y algunas otras tenían un éxito importante en sus negocios. El libro es el retrato de una comunidad judía de los años sesenta, en una ciudad latinoamericana de tamaño mediano, que según el autor podría ser cualquier capital de provincia.

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Quienes conocen a Michonik aseguran que la fictiva “capital de provincia” que sirve de trasfondo no es otra que Cali, ciudad donde el autor vivió durante 20 años. No es indispensable haber leído el primer libro para compenetrarse en la trama del segundo, pues se trata de una historia independiente, aunque los personajes, en parte, sean los mismos.

Por encima de las escenas de amor o violencia, la obra permite conocer mejor a la comunidad judía, que emigró desde el Viejo Continente, en medio de grandes dificultades, y trajo los dilemas y temores impuestos por siglos de persecuciones. Este, quizá, sea el aspecto más interesante de la obra.

La reflexión de fondo de esta novela se encuentra con la preocupación del autor sobre lo que viven estas comunidades hoy en América Latina. Para Michonik, el está desapareciendo en Latinoamérica, pues muchos de los jóvenes hoy no saben cómo ser judíos o no les interesa serlo. Se estima que en Colombia hoy viven apenas la mitad de judíos de los que existían en 1960. La tesis de esos dos libros es que estas comunidades van a desaparecer porque no tienen un núcleo lo suficientemente grande para tener vida propia.

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*Existencias limitadas. 

FuenteSemana
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