El controversial ministro religioso y activista político Louis Farrakhan, líder del movimiento Nación del Islam, confesó que había pedido a Dios convertir a en epicentro del como castigo por mantener el embargo a e impedir que los médicos de la isla participen en la batalla contra la pandemia en Estados Unidos.

"Florida, ¿te estás convirtiendo en epicentro del coronavirus? Yo le pedí a Dios que lo hiciera. Debo decirles que este hombre que habla con ustedes tiene poder ante Dios. No soy un falsario. Soy un interlocutor real", expresó el líder de la organización nacionalista islámica durante su habitual discurso por el 4 de Julio.​​

El ministro islámico, un viejo aliado del régimen cubano y admirador de Fidel Castro, culpó a los "cubanos de la comunidad judía del sur de Florida" por dañar la relación de con la nación caribeña.

"¿Por qué le pedí a Dios que dejara caer este mal sobre Florida? Porque debido a los miembros de la comunidad judía que perdieron todo, su odio contra por Fidel Castro nos impide tener una mejor relación con Cuba", justificó Farrakhan, de 87 años.

En el estado de se concentra la mayoría de la población cubanoamericana de Estados Unidos. Congresistas y políticos estatales han abogado regularmente por el reforzamiento del embargo a la isla.

Farrakhan ha sido criticado históricamente por sus manifestaciones antisemitas y racistas en la defensa de los derechos de la comunidad afroamericana en Estados Unidos. Su movimiento está señalado entre los más de mil agrupaciones de odio en la nación americana, según el Southern Poverty Law Center.

El discurso de este sábado estuvo también cargado de ataques contra Israel y miembros de la comunidad hebrea, a quienes llamó "impostores satánicos enmascarados de abogados".

"Sí, yo pedí a Dios que echara fuertemente el virus en Florida, porque a 90 millas de Florida, la familia cubana, los negros cubanos, tienen una excelente relación con todos, con los hispanos, son nuestra familia. Allí no matan negros. Pedimos que se les alivie el asfixiante embargo", subrayó el ministro islámico, quien es ferviente admirador de la revolución castrista.

"Queremos que nuestros médicos cubanos nos cuiden. No confiamos en ustedes [médicos de Estados Unidos]", subrayó Farrakhan en un discurso de casi tres horas.

Las palabras del religioso resultan lacerantes para Florida, en el mismo día en que el estado alcanzó un nuevo récord al contabilizar 11 458 casos de en 24 horas.

Farrakhan saluda a Fidel Castro durante una visita a La Habana a comienzos de 2006. Foto: Twitter/Team Farrakhan.

El líder islámico fue el principal impulsor para que el gobierno de aceptara que los médicos cubanos asistieran a los habitantes de Nueva Orleans tras los embates del huracán Katrina, en agosto de 2005, lo cual generó un show mediático que aprovechó Castro para promover las brigadas médicas internacionalistas y el "carácter humanista" de su revolución.

En 2012 fue recibido por Raúl Castro, quien lo consideró un amigo de Cuba. Su última visita a la isla ocurrió en 2018.

Farrakhan advirtió que este será su último discurso en mucho tiempo y pronosticó que está experimentando actualmente un "ajuste de cuentas" diseñado por Dios para hacer una purga de la maldad y la tiranía.

Dijo además que solo hemos visto la punta del iceberg del coronavirus, y aseguró que ni el presidente Donald Trump ni los científicos enfrascados en una cura podrán derrotar al virus.

"El COVID-19 es una peste enviada por Dios para castigar a los habitantes de la tierra por sus iniquidades e incluso los bienintencionados de nosotros deben aceptar este castigo", aseveró. "Trump quiere acabar rápidamente con el virus para que la vida vuelva a la normalidad, pero nunca volveremos a lo que fuimos antes... Eso se acabó".

En otra parte de su discurso advirtió a sus "hermanos de África" que no se vacunaran contra el cuando la vacuna estuviera disponible, ya que tiene "un historial poco fiable en lo que respecta a salud".

"Les digo a mis hermanos y hermanas de África... si les envían una vacuna, tengan cuidado", dijo a la audiencia. "No tomen sus medicamentos... El virus es una peste del cielo y la única manera de detenerlo es ir al cielo".

Los dardos de Farrakhan alcanzaron también al principal epidemiólogo de la Casa Blanca, doctor Anthony Fauci, y a la filantropista Melinda Gates, presidenta de la Fundación Gates, por querer "despoblar a la Tierra" con sus proyectos de vacunación masiva, y llegaron hasta el presidente chino Xi Jinping para decirle que "los días de la tiranía han terminado".

"La gente se está levantando contra todos los tiranos. Así que tenga cuidado, Sr. Xi", dijo. "Puede que tenga una presidencia vitalicia en China, pero no es el amo de la vida. Yo represento [a Dios] el amo de la vida".

FuenteCiberCuba

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