Diario Judío México - Con frecuencia escuchamos que en la medida que envejecemos, memoria y capacidad para el aprendizaje van disminuyendo; más nuevas investigaciones han llegado a comprobar que esta idea no es tan cierta tal como lo señala Víctor Hugo Guevara especialista español:

“Debemos considerar que el avance en las investigaciones de las neurociencias y los nuevos descubrimientos nos están permitiendo conocer con mucha más profundidad el funcionamiento del cerebro, sobre todo en lo referente a lo que realiza durante el aprendizaje de las personas, el almacenamiento de la memoria y el desarrollo de múltiples inteligencias, actividades conocidas como procesos de cognición”.

La memoria en sí, es una representación mental de un hecho o evento, es una experiencia que se evoca cuando se necesita o desee. Proceso de memoria y aprendizaje que nos acompaña desde el nacimiento a la muerte.

Aprendizaje y memoria están íntimamente ligados, dado que para aprender el cerebro utiliza a la memoria o sea que rememora aquellas experiencias similares que tiene ancladas en la corteza cerebral, activando el mecanismo fisiológico y químico necesario para “visualizar mentalmente” dicho recuerdo.

Señala el investigador: Para comenzar a aprender, nuestro cerebro utiliza la memoria, es decir, rememora aquellas experiencias similares que tiene ancladas en su corteza cerebral, activando todo el mecanismo fisiológico y químico necesario para “visualizar mentalmente” ese recuerdo. Considera que la emoción es la energía para aprender. Atención y emoción activan y preparan al cerebro para el poder aprender. Por ello el facilitar nuevas experiencias para el ser

A raíz de estas investigaciones se comprueba que nuestro cerebro produce nuevas neuronas hasta pasados los 80 años y por lo tanto memoria y nuevos aprendizajes pueden darse, si la persona está dispuesta a vivir nuevas experiencias.

El entrar a la llamada “tercera edad”, no es la antesala del morir, es una etapa para nuevas experiencias y nuevos retos…

La memoria en sí, es una representación mental de un hecho o evento, es una experiencia que se evoca cuando se necesita o desee. Proceso de memoria y aprendizaje que nos acompaña desde el nacimiento a la muerte.

Señala el investigador: Para comenzar a aprender, nuestro cerebro utiliza la memoria, es decir, rememora aquellas experiencias similares que tiene ancladas en su corteza cerebral, activando todo el mecanismo fisiológico y químico necesario para “visualizar mentalmente” ese recuerdo. Considera que la emoción es la energía para aprender. Atención y emoción activan y preparan al cerebro para el poder aprender. Por ello el facilitar nuevas experiencias para el ser humano es la manera de mantener un cerebro funcionando con nuevos aprendizajes y una memoria sana.

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FuenteLa Vanguardia
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