Diario Judío México - El fallecimiento del historiador israelí enciende recuerdos y reflexiones entre aquellos que fuimos sus alumnos y lectores. Ocurrió esta semana en Jerusalén y mereció emotivas revistas por parte- entre otros- de su amigo y catedrático Shlomo Avineri.

Fue Sternhell no sólo un prolijo investigador del fascismo. Desde su largo servicio militar en hasta sus lecciones en la cátedra jerosolimitana señaló reiteradamente que un nacionalismo afiebrado que se traduce en reclamaciones territoriales puede trastornar el carácter humanista del sionismo. En consecuencia, fue agredido física e intelectualmente en su propio hogar por un fanático (Jack Teitel) enemigo de esta postura. Un hecho que no debilitó la fuerza de sus planteamientos.

Su itinerario biográfico es singular. Nació en el sudeste polaco en 1935. La invasión alemana a este país en septiembre 1939 trastornó su vida y la de su familia. Fueron encerrados en el guetto de Varsovia, donde su madre y hermana fallecieron. Acertó entonces a merecer refugio en una generosa familia católica, debió bautizarse con el nombre Zbigniew Orolski, y tomar parte en las oraciones de una iglesia en Cracovia. Al final de la guerra logró llegar a Paris, y en 1951 desembarcó en frisando los 16 años. Poco después iniciará estudios en la universidad jerosolimitana sin dejar de tomar activa parte en todos los encuentros militares que abrumaron al país.

En Jerusalén, acerté a seguir sus clases sobre las ideologías políticas del siglo XIX y sus manifestaciones concretas en el XX. Las raíces del fascismo italiano – que en su opinión tuvieron origen francés – constituyeron el tema principal de sus incursiones académicas. Y fue ingratamente sorprendido cuando no pocas de sus expresiones comenzaron a difundirse en entre los colonos que ocuparon los territorios conquistados en la Guerra de los Seis Días. Un conglomerado que hoy supera el medio millón y que es tema de agrios debates tanto en como en el extranjero. Ciertamente, adquirirá filosa actualidad si Benjamín Netanyahu procede a anexar amplias zonas de Judea y Samaria, una decisión que habrá de trastornar la estabilidad relativa en el Medio Oriente.

Juzgo que como personaje y catedrático, como pensador e ideólogo, el curso vital y reflexivo de no se olvidará en la historia de las ideas y en nuestro devenir.

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Llegué a México desde Israel en 1968 invitado por Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. A partir de 1969 me integré a la CEPAL, Naciones Unidas. Fui investigador en El Colegio de México en los años noventa, asesor de UNESCO, y en la actualidad catedrático en la Universidad Bar Ilán de Israel.