Diario Judío México - Un experto del Instituto Central de Historia del Arte de Munich (Alemania) les advirtió a las autoridades argentinas que los elementos decomisados a un coleccionista en 2017 son casi todas falsificadas. Aun así, el gobierno argentino se las cedió al Museo mientras el juicio contra el coleccionista, por contrabando de patrimonio cultural, avanza.

La ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich, al lado de Marcelo Mindlin, presidente del Museo del , viendo las piezas incautadas que recibió la entidad.Museo del de .

En (Argentina), el Museo del se apresta a presentar su nueva sede. Tendrá una superficie de 3.154 metros cuadrados, anuncia la misma institución en su página web, en donde también se lee que “se inaugurará el museo con una exposición de vanguardia”. Una exhibición a la que, sin embargo, le acaba de caer un enorme manto de duda por cuenta de Stephen Klingen, un experto del Instituto Central de Historia del Arte de Munich (Alemania).

Según divulgó el diario británico The Guardian el pasado 1° de noviembre, Klingen respondió un cuestionario sobre su visita a Argentina, cuyo museo lleva meses trabajando en la promoción de la nueva sede con bombos y platillos. Allí se exhibirán los más de 5.500 objetos originales que la entidad asegura tener, incluidos los 83 que encontró la Policía en junio de 2017 escondidos en la casa de Carlos Olivares, en el norte del Gran . Se trata de un coleccionista llamado a juicio en 2018 por supuesto contrabando de patrimonio cultural.

En la casa de Olivares, la Policía descubrió 83 supuestas reliquias nazis. En Argentina está la comunidad judía más grande de Latinoamérica; el Museo del es el único en su especie en las ciudades latinoamericanas -dice la misma gente del Museo-. Como era de esperarse, el descubrimiento en la casa de Olivares despertó todo el interés en el país gaucho y, desde entonces, se propuso que las piezas fueran entregadas al Museo. El pasado 2 de octubre las recibió como depositario judicial mientras el proceso contra Olivares sigue.

“Pueden exhibir los objetos como falsificaciones, pero no se puede aprender nada de la era Nazi de ellos”, le dijo Klingen a The Guardian. Y, lo más grave, las autoridades argentinas ya lo sabían. Klingen, reporta el diario británico, dijo estar en shock porque el jefe de la Policía Federal argentina, Néstor Roncaglia, y Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, recibieron de su parte un informe el año pasado en el cual él mismo advertía que la mayoría de esas piezas eran falsas.

El reporte de Klingen a las autoridades argentinas tenía ocho páginas y un anexo de 280 páginas en las que explicó cómo llegó a sus conclusiones sobre cada pieza. Señaló que, por ejemplo, un aparato para medir cráneos fue elaborado entre 1890 y 1910, es decir, al menos 20 años antes de que los nazis llegaran al poder en Alemania. Klingen, dice The Guardian, cree que unos cuantos objetos podrían ser genuinos, pero que su autenticidad no pudo revisarse de manera concluyente porque no se permitieron indagaciones materiales.

Klingen no es la única voz autorizada que lo ha señalado. El diario Clarín tiene un artículo publicado el 5 de julio de 2017 -un mes después de la redada en la casa de Carlos Olivares-, en el que se lee que lo mismo advirtió Darrel English, un coleccionista estadounidense y fundador del Instituto y Museo del de New England. English que los elementos hallados donde Olivares fueron fabricados en las dos últimas décadas. La era Nazi va desde 1933, cuando Hitler llegó al poder, hasta 1945, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial.

Pero, a pesar de las alarmas que han prendido estos expertos, el Museo del de abrirá pronto sus nuevas puertas. El pasado 2 de octubre, su presidente dio una rueda de prensa en , en la cual lo acompañaron Roncaglia y la ministra Bullrich -quien será investigada “por espiar y reprimir a los mapuches”, anunció Página 12 este 1° de noviembre-. Allí se mencionaron el busto de Adolfo Hitler y la tabla ouija que se encontraron en la casa de Oliveros como parte de la nueva colección.

“Esos objetos despreciables provienen de una ideología que produjo tortura y muerte (…) y arrastró al mundo al peor momento de su historia”, dijo en la rueda de prensa Marcelo Midlin, presidente del Museo, un empresario argentino de alto perfil. Y agregó que, ahora, los elementos incautados estarán “al servicio de la transmisión de valores democráticos, la educación y la lucha por la memoria, para que tragedias, como la del Holocausto, no se vuelvan a repetir”, registró la Agencia Judía de Noticias AJN.

El director del Museo, Jonathan Krszenbaum, le dijo a The Guardian que sí eran objetos originales del periodo nazi, “incluso si fueron modificados después”, como se supone pasó con el aparato para medir cráneos, al cual se le habría añadido la esvástica posteriormente. El experto del Instituto Central de Historia del Arte de Munich (Alemania) tiene otra postura. De cualquier modo, el Museo del Holocausto de ya mostró sus cartas: en la nueva sede estarán los 83 elementos decomisados a Carlos Olivares, genuinos o no.