En estos inquietos días coronados por un virus que puso de nuevo al descubierto el carácter convencional y ligero de las fronteras entre naciones cabe recordar a un celebrado personaje – entre real y literario-que ofreció en su momento generosa ayuda sin el puntual reconocimiento. Abrumado por la ingratitud que le revelaron aquellos a quienes benefició- no pudo menos que ceder al impulso vengativo.

Se trata de aquel flautista que ofreció generosamente sus servicios a una población agredida por la invasión de ratas. Como resultado, enfermedades y muertes se difundieron sin distinguir entre sexos y edades. Lastimado por este escenario el flautista dispuso llamar con su flauta a todas las ratas y conducirlas a una oscura caverna donde encontraron la muerte.

Después de este noble y sorprende acto el flautista regresó al pueblo esperando tal vez algún gesto de gratitud. Pero él y los sonidos de su mágica flauta encontraron la indiferencia y el olvido. Abrumado por la esta torcida ingratitud, el flautista recorrió nuevamente las calles de la ciudad con sonidos que los niños no pudieron evadir. Y entonces, en tropel, los condujo a la caverna y allí desaparecieron.

Narrativa que no cabe olvidar en estos días cuando múltiples médicos, enfermeras, asistentes sociales, soldados, policías y anónimos ciudadanos ofrecen remedio y ayuda a los agredidos por el covid-19. Les adeudamos honda gratitud. Y bien sabemos que  incluso si faltará o será menuda, no habrán de conducirnos a la recordada caverna.

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.