Pakistán seguirá sin contar, por el momento, con una ley de protección de los derechos de las minorías religiosas, después de que el Comité permanente de Asuntos Religiosos y Harmonía Interconfesional del Senado haya rechazado una propuesta presentada el 24 de agosto ante la cámara.

El documento, de apenas cuatro páginas, había sido registrado por el senador de la Liga Musulmana de Pakistán, Muhammad Javed Abbasi, e incluía artículos como la prohibición de las conversiones a la fuerza y de los matrimonios interconfesionales obligados o la necesidad de introducir cambios en el currículum educativo para eliminar “cualquier material que humille o incite al odio contra cualquier minoría religiosa”. “Los juicios del Tribunal Supremo de Pakistán en el caso del ataque con bombas a una iglesia en Peshawar ha puesto de manifiesto la necesidad de una ley de protección de las minorías religiosas”, puede leerse en la conclusión del proyecto de ley.

Para el comité del Senado encargado de evaluar la propuesta, la decisión de rechazarla se debe a que ya se han tomado decisiones relativas a la prevención de las conversiones forzosas por parte de minorías religiosas al islam, o también que el Ministerio de Educación ha asegurado la eliminación del “material de odio” de los libros de texto. De hecho, el senador Hafiz Abdul Karim, miembro del comité, ha sugerido presentar una ley de protección de los derechos de los musulmanes en lugar del texto propuesto, según informan el portal de noticias indio Sirf Newsy la organización International Christian Concern. “A las minorías en Pakistán ya se les han concedido varios derechos. Se arma mucho alboroto cuando algunas chicas hindúes se convierten al islam y se casan con chicos musulmanes. Todo el mundo tiene el derecho de la libertad religiosa”, ha señalado Abdul Karim.

Aumenta la presión internacional

Desde el exterior del país, en cambio, los informes sobre la situación de las minorías religiosas en Pakistán difieren de lo manifestado por el senador Abdul Karim.De hecho, la Alianza Evangélica Mundial (WEA, por sus siglas en inglés) ha denunciado la cuestión de los matrimonios forzados en la última sesión del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, este mes de septiembre. “Las autoridades pakistaníes han fallado a la hora de traer justicia a los casos de matrimonios forzados de chicas menores de edad y pertenecientes a minorías religiosas”, ha Markus Stefan Hofer en representación de la WEA.

De hecho, la justicia pakistaní acumula resoluciones negativas sobre casos de este tipo. Como el de Huma Younus, una adolescente católica de 14 años que fue secuestrada y obligada a casarse con un musulmán y en cuyo caso el tribunal “desestimó una petición para anular el matrimonio y la conversión forzadas” alegando que la chica podía casarse porque había comenzado a menstruar. Según el Movimiento para la Solidaridad y la paz en Pakistán, cerca de 1.000 jóvenes cristianas e hindúes son secuestrados, casadas y convertidas al islam por la fuerza cada año en el país.

Además de la cuestión de los matrimonios y las conversiones forzadas, en las últimas semanas también se ha registrado una intensificación del conflicto entre la mayoría musulmana sunita y la minoría chiíta. Desde principios de septiembre se han registrado manifestaciones masivas, sobre todo en Karachi, de suníes gritando consignas anti-chiítas. Unos movimientos que el primer ministro pakistaní, Imran Khan, ha calificado de “elementos sediciosos que intentan encender el sectarismo”.

La política de gestos no ha funcionado hasta ahora

Desde el inicio del gobierno de Khan, en agosto de 2018, la que ha generado más expectativas en cuanto a convivencia religiosa en Pakistán fue la creación de la Comisión Nacional para las minorías religiosas, el pasado mes de mayo. Un organismo que veía la luz tras seis años después de que el Tribunal Supremo obligase su constitución, pero que lo hacía dejando fuera a la minoría ahmadía.

Ahora, Khan acaba de nombrar a un nuevo representante especial del primer ministro para la harmonía interreligiosa. Según informa la prensa nacional, se trata del maulana Hafiz Tahir Mehmood Ashrafi, el presidente del Consejo Ulema de Pakistán y de la Junta Ulema Muttahida. Un perfil moderado y conocido en el país por su denuncia de la injusticia social y su defensa del fin de las hostilidades por motivos religiosos.

“Pakistán ha estado sufriendo de extremismo religioso, y esa es una de las áreas en las que diferentes manos extranjeras también se han implicado. Necesitamos harmonías entre las diferentes confesiones y grupos religiosos”, ha señalado Ashrafi al medio pakistaní Dawn.

Pakistán sigue siendo considerado como uno de los países más hostiles contra las minorías religiosas por diferentes organizaciones e instituciones internacionales, como Puertas Abiertas, que lo sitúa en el quinto puesto de su Lista Mundial de la Persecución, o la Comisión Internacional de Libertad Religiosa de Estados Unidos (USCIRF, por sus siglas en inglés), que asegura que “la aplicación sistemática de las leyes de blasfemia y anti-ahmadía, y la incapacidad de las autoridades para abordar las conversiones forzadas, restringen la libertad religiosa” en el país.