Diario Judío México - La victoria del candidato a la jefatura del Estado apoyado por el partido ultraderechista Ley y Justicia, registró el 51,2% de los votos, frente al 48,7% que alcanzó el candidato centroderechista y alcalde de Varsovia, Rafał Trzaskowski. Estos comicios fueron los más ajustados de los últimos años y muestran la división política actual de .

seguirá comandada por un candidato ultraconservador y euroescéptico. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales arrojó un resultado muy ajustado que hizo que los dos candidatos se mantuvieran expectantes del recuento hasta bien entrado el lunes. Pero todo indica que revalidará cargo por otros cinco años más, bajo el auspicio del partido ultraderechista Ley y Justicia (PiS, por sus siglas en polaco).

Duda se impuso pero los resultados fueron extraordinariamente ajustados. El candidato ultraconservador obtuvo el 51,2% de los votos, frente a los 48,7% que consiguió el alcalde de Varsovia, Rafał Trzaskowski. Rafał Trzaskowski es la representación de la moderación neoliberal, urbana y europeísta de y estaba respaldado por el partido centroderechista Plataforma Cívica (PO, por sus siglas en polaco).

Aunque la Junta Electoral Central todavía no ha confirmado los resultados definitivos debido a su igualdad, se espera que lo haga en las próximas horas. No parece que salte la sorpresa, ya que Duda supera a su rival por medio millón de votos aproximadamente.

Trzaskowski fue el candidato de última hora de PO, ya que, en un comienzo, el aspirante que se iba a presentar a los comicios del 10 de mayo era otro. Pero llegó la pandemia del Covid-19, las votaciones se retrasaron y las malas encuestas para la Plataforma Cívica auspiciaron el cambio de rostro para incurrir a las presidenciales.

La remontada de Trzaskowski en los últimos meses en intención de voto ha sido espectacular y casi logra superar a Duda, que prácticamente no temía por su derrota hasta la última semana antes de los comicios.

La importancia de estas elecciones era clave para el discurrir de y un ejemplo de ello es que, a pesar de la pandemia de Covid-19, este país registró una participación del 68,12% de los electores. Este dato es el más alto desde que regresó la democracia al país en 1990.

La “vía Kaczynski” seguirá rigiendo el discurso institucional polaco

Duda se confirma como presidente de Polonia hasta 2025, pero esta es una victoria más para el verdadero hombre fuerte del país, Jaroslaw Kaczynski. Este político ultraconservador es el fundador y presidente del partido Ley y Justicia. Aunque no ocupa un cargo institucional, su poder sobre el presidente y el primer ministro del país es muy fuerte.

Cuando Duda se presentó a los comicios presidenciales de 2015, era prácticamente desconocido para la mayoría de los polacos. Su único aval era ser el delfín del fallecido expresidente Lech Kaczynski, el hermano gemelo de Jaroslaw.

Los hermanos Kaczynski fundaron Ley y Justicia en 2001, tras lo que fue la ruptura total de los herederos del mítico movimiento Solidaridad, que fue motor para terminar con la dictadura comunista que regía en el país hasta 1989. Lech Kaczynski fue presidente de Polonia hasta el desastre de Smolensk de 2010, un accidente aéreo que acabó con prácticamente toda la cúpula de Ley y Justicia. Tras su fallecimiento, fue Jaroslaw el encargado de dirigir a la formación.

La “vía Kaczynski” es apelar por el voto católico y ultraconservador de los polacos que aún recuerdan los años de la dictadura comunista, es decir, la población más mayor. Es fundamental para el PiS que los adultos mayores voten, y por ello, durante toda la campaña minimizaron los posibles riesgos que tenía este sector ante la pandemia de Covid-19.

Además de esto, Duda apela con su “vía Kaczynski” por los sentimientos más nacionalistas y reniega de la cesión de soberanía que todos los países de la Unión Europea hacen hacia Bruselas. La tensión entre el bloque comunitario y Polonia es cada vez mayor.

Su cercanía con Estados Unidos es muy importante y tiene especial sintonía con Donald Trump, al que admira. Cuando el mandatario estadounidense ganó las elecciones en 2016, el primer país al que visitó fue Polonia. Una muestra clara de las preferencias de Trump frente al resto de la Unión Europea.

El rechazo al aborto o la negación de derechos a la comunidad LGBTI son algunos de los postulados de Duda. Para la cúpula de Ley y Justicia los derechos de la comunidad LGBTI son “algo importado del extranjero” que “amenaza la supervivencia de la identidad polaca”.

Durante la campaña a estas elecciones presidenciales de 2020, se tomaron discursos de rechazo hacia la comunidad judía o de miedo hacia Alemania. En Polonia el antisemitismo sigue estando muy presente, a pesar de que apenas quedan entre 8.000 y 12.000 judíos polacos, tras el genocidio de la Segunda Guerra mundial y la marcha a de la mayoría de supervivientes.

El apoyo a Ley y justicia viene dado gracias a sus políticas, de tendencia populista, de regalar 500 zlotis (125 dólares) mensuales a cada familia que tenga un hijo.

Un país partido en dos

Polonia tiene dos cosmovisiones políticas, económicas, sociales e incluso religiosas. Por un lado, está la visión ultraconservadora y rural del PiS. Una política íntimamente ligada a la poderosa iglesia católica polaca y de contexto puramente nacionalista que amarra a los votantes de mayor edad y a los ciudadanos de menos recursos que viven en las zonas rurales del este del país.

Por otro lado, está la visión de Plataforma Cívica, un partido moderado y liberal que se enmarca en el eje ideológico del centroderecha. En Polonia no existe prácticamente una alternativa centrista o ligada a la izquierda. Plataforma Cívica está muy apegada a la Unión Europea y al desarrollo económico y universitario de las grandes ciudades del país. Sin ir más lejos, su fundador es el expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.


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