En los últimos días se plantea y se repite esta pregunta. Netanyahu adopta diversas modalidades – media palabra, un suspiro, alguna tímida sonrisa – para no emitir respuesta clara alguna.

Creo que su actitud emana de dos consideraciones. Una de ellas implica sentimientos de gratitud por el firme apoyo que Trump le ha concedido en el curso de los últimos cuatro años, en franco contraste con el periodo presidencial de Obama. Para Bibi un franco reconocimiento a Biden implica ingratitud. La afinidad personal y política entre ambos fue y es importante, y anticipa que en cualquier caso el ascendiente de Trump en el juego político norteamericano no se contraerá en los próximos años.

Y tal vez una segunda razón justifica su silencio. Trump es el patrón inapelable en la Casa Blanca hasta mediados de enero. Hasta ese momento cuenta con plena autoridad para asumir importantes decisiones susceptibles de trastornar el orden regional y mundial. Aludo en particular a Irán, país que en poco tiempo puede convertirse en una potencia nuclear. Un hecho que cambiará sustancialmente las reglas del juego en el Medio Oriente. Obviamente, Israel y Arabia Saudita – países que fueron sostenidos económica y militarmente por Trump – no aceptarán este viraje, y para frenarlo necesitarán su resuelto apoyo.

Crece en los últimos días la posibilidad de este escenario. De momento los asesores del presidente norteamericano no se inclinan a respaldar acción alguna con este rumbo.  Sin embargo, las circunstancias y los cálculos pueden cambiar con rapidez considerando el dolido ánimo de Trump y los frágiles balances en el Medio Oriente.

Consideraciones que en estos días no abandonan a Bibi.

1 COMENTARIO

  1. Hay temas sobre los cuales no conviene "abrir la boca"...tambien si llegamos a los 82 años e incluso si no tenemos otro tema del cual escribir.

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    Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.