Diario Judío México - se encuentra en una encrucijada por la crisis gubernamental, nada importante se puede hacer mientras no se defina quien será el Primer Ministro, La encrucijada de problemas internos y exteriores como seguridad nacional, religión, machismo, quien debe servir en el ejército y más.

El problema en la religión va desde decidir quién es judío hasta decidir qué tan religioso debe ser el estado y que hacer respecto al judaísmo no ortodoxo, como debe comportarse una mujer, que le está permitido y los limites en la expresión de su judaísmo entre hombres y mujeres.

Emili Amrosi entrevistó a una de las directoras de las Mujeres del Muro para el periódico Haaretz, les ofrecemos una síntesis de la entrevista por la claridad de sus respuestas y su estilo. Luji Rapoport creció en una familia ortodoxa y fue educada esmeradamente de acuerdo con la tradición establecida, sirvió en el ejército y tiene un grado de la Universidad de Bar Ilan. trabajo en organizaciones dedicadas a la comunidad y a la educación, tenía gran interés en el tema de judaísmo adelantado y renovador. “Desde la infancia sentí que a las oraciones eran pobres porque no se cantaban. A los 15 años, en Florida, me encontré, por primera vez, con un rabino que llevaba solideo y hablaba por teléfono en sábado.

Me enojé y lo interpelé, me explicó que era reformista y cuidaba los mandamientos de manera diferente.

Me concentre en la religiosidad de Jerusalén que permite algunos adelantos dentro de la ortodoxia. En la educación de los jóvenes. Fui a una sinagoga a recibir el shabat. Llegaron 10 mujeres y 3hombres. Una mujer dirigió el rezo y empecé a pensar en la necesidad de hacer cambios respecto al lugar de las mujeres en el rezo, Por ejemplo, incluirme en el minian. Me es importante cuidar los mandamientos, pero la determinación de que un minian debe estar formado por 10 hombres exclusivamente, para mí no es una Mitsvah, es un invento de hace muchos años para retener a los hombres.

Como vegetariana creo que en el futuro no habrá sacrificios de animales vivos; creo, con el rab Kuk, que los sacrificios son reacción al tiempo en que todos los pueblos hacían sacrificios para beneficio de sus dioses, Renovar el sacrificio del cordero de Pesaj en nuestro tiempo no es ético.

Cuando veo a las mujeres en sus costumbres milenarias, veo un grupo cautivo que nos necesita.

Ya son 31 años que las Mujeres del Muro rezamos cada primer día del mes frente al Muro de los Lamentos, y a nuestro alrededor, olas de gentes nos hostigan, nos insultan, nos amenazan, traen mujeres en camiones para llenar el Muro para que no haya lugar para nosotras, nos avientan sillas, nos lanzan te caliente, a veces, la policía nos ataca y nos apresa. nos registra por si no llevamos un Sefer Torah oculto. A las mujeres les está prohibido tocarlo o rezar con él. Nosotras no molestamos a nadie, pero el ojo errado no está acostumbrado a ver mujeres arrebujadas en un Talit y menos con filacterias. La agresión física es inaceptable.

Mujeres del Muro se empezó a integrar por un grupo de mujeres norteamericanas que llegaron a para un congreso sobre judaísmo. El hotel donde estaban no acepto que rezaran en la sala principal con un Sefer Torah. Entonces se fueron al Muro de los Lamentos, allí se tropezaron con violencia física y verbal, comprendieron que el Muro había sido ocupado nuevamente, que estaba en manos de extraños.

Un grupo de judíos religiosos que no dejaban rezar a nadie de manera diferente a la suya. Yo no quiero tomar nada de lo que les corresponde. Nosotras solo pedimos que nos dejen rezar de acuerdo con nuestra elección, El Muro es un lugar que nosotras, mujeres, vivimos como sagrado y como un símbolo. No es posible que justo en ese lugar, un grupo de mujeres no pueda rezar según su elección. Todo lo que hacemos es ortodoxo, el rabino del Muro lo sabe, también los rabinos principales. Pero el rabino del lugar acepta encontrarse con nosotras, solo si aceptamos dejar de rezar a nuestra manera.

Según la Halaja no estoy obligada a ponerme filacterias, pero me está permitido.

Yo soy ortodoxa y me pongo filacterias todas las mañanas. Mi marido y yo nos turnamos, cada quien, con sus filacterias, uno reza mientras la otra cuida a nuestra hija de 2 años y medio. Lo hago desde hace un ano gracias a Mujeres del Muro. Es mi camino para acercarme a Dios. La mayoría de las mujeres vamos a oír el Shofar en año nuevo, no estamos obligadas, pero queremos esas mitzvot que son de sentimientos y para los sentidos. Si no puedo participar en la fiesta de Matan Torah, o en la lectura de la Torah porque me ignoran, si no puedo experimentar mi judaísmo. ¿Qué judaísmo tengo? Sin sabor, sin olor, sin sentimiento. ¿Qué puedo trasmitirle a mi hija? Nuestra lucha es religiosa y también feminista, es más religiosa.

Estuvimos en el Muro en Slijot, había un grupo de muchachas de secundaria que cantaban en un gran circulo. Fue muy conmovedor. Me acerqué a ellas y les conté que nosotras, Mujeres del Muro, habíamos hecho posible que ellas cantaran allí gracias a la lucha de 31 años que también ha sido por darle volumen y presencia a la voz de las mujeres. Nuestra lucha da frutos.

También fuera del Muro tratamos de cambiar la imagen que han hecho de nosotras, nos dirigimos a la media, al gobierno y a la opinión pública. Llegamos a las escuelas y a las comunidades. La imagen dice: ¿feministas? Está bien, pero no con medios sagrados. ¿No toquen el talit, tampoco las filacterias, lo dice también el laico que no usa talit ni va a la sinagoga ortodoxa, no quiere ver lo que sucede, por qué? Porque el judaísmo se encuentra en otra corriente. La es extremista. No es de una religión que permite que las personas actúen su religión de manera diferente. El Muro de los Lamentos no es privado. El judaísmo se encuentra en las manos de un ministro que defiende un monopolio de la rabanut. El pueblo vota y resulta que quiere casarse en el rabinato y tiene un derecho enorme de hacerlo. Yo no me case en el rabinato, me case en un matrimonio privado en contra de la ley. Si, un rabino realizo la ceremonia en contra de la ley, nos casamos también en el extranjero y estamos legalmente registrados en como casados.

Volvamos al Muro, hay una cosa como costumbre local, costumbre de 51 años. Antes no había una pared que separara a los hombres de las mujeres en el Muro, nadie llegaba en talit y filacterias, los jordanos no lo autorizaban, tampoco los ingleses. Hace 50 años hay una costumbre que rige la conducta en la plaza del Muro. ¿Alguien fundo las costumbres locales, El rabino del Muro, ¿el rabinato central? No. Personas, un grupo de asistentes que determinaron el estilo de los rezos.

En 2013, el juez Sobel concluyo que también las mujeres son parte de la costumbre local. En el judaísmo la costumbre se puede cambiar de acuerdo con las necesidades de las personas. Nosotras tenemos necesidades nuevas. Necesidades que incluyen a todos los judíos.”

El gobierno de , hace poco tiempo, creo un espacio en la continuación del Muro. Es la misma pared y está siempre abierto, allí se mezclan hombres y mujeres.

“Los reformistas de E.U.A. reaccionaron diciendo que el Muro de los Lamentos debe estar abierto para todos los judíos.

Nosotras no cederemos, no vamos a ese lugar que se ve ridículo. Es una plaza Clase B para ciudadanos Clase C. Nosotras exigimos que el Muro sea remodelado, que tenga una entrada para todos y no una entrada menor y no adivinar que hay otra plaza mayor. Que la administración esté en manos de mujeres. Las mujeres y las corrientes pluralistas, conservadores y reformistas, no estamos dispuestas a que el rabino del lugar lo administre.

La palabra ‘provocativa’ es pesada para el rezo, seguro para rezos judíos en un lugar sagrado: Jerusalén, una ciudad que hace que todo sea de amigos. Jerusalén es amistad, es imposible unir solo una parte del judaísmo, lo digo como mujer ortodoxa. No somos provocadoras, somos mujeres creyentes que venimos a rezar cada mes desde hace 31 años bajo todas las circunstancias, aun con el precio de la agresión personal y violencia, finalmente, solo queremos un lugar respetable y digno para rezar. Podremos aceptar, y llegar a un compromiso, a propósito del lugar con la ayuda de . Hasta entonces estaremos en el Muro de mes en mes.

El Muro es un ejemplo de monopolio en el Estado de Israel. Yo insisto en liberarlo y terminar con el monopolio. Que el judaísmo de los ortodoxosos y ultra ortodoxosos sea el judaísmo de ellos, con bendiciones y amor, yo los respeto. Pero que mi judaísmo sea como yo elijo y que el judaísmo de otros sea al estilo de ellos. Nosotras somos el organismo que recibe el mayor repudio porque tocamos el centro venerado del pueblo judío, el Muro de los Lamentos.

Los ortodoxosos pueden rezar tranquilos en el Muro, hay una separación entre hombres y mujeres de dos metros de alto. Necesitan pararse en algo para verme rezar y lo que llevo puesto y sentirse molestos. Si me ven es porque quieren verme.
No quiero estar en el lugar de los hombres y no podemos quitar la separación, quisiera que estuviera en la mitad del Muro, pero no peleamos por eso.”

Las Mujeres del Muro pelean por su derecho, como mujeres, frente a la intransigencia de los hombres, de recibir en sus manos un Sefer Torah, rezar y cantar en voz alta arrebujadas con su talit y proclamar su fe y compromiso con las filacterias en el lugar más importante para el judaísmo. El Muro de los Lamentos.

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Nació en la Ciudad de México, terminó sus estudios de Filosofía en la UNAM, es Escritora y traductora. Actualemente reside en Israel.