Tanto hombres como mujeres, requieren de un mundo relativamente previsible ante el cual, puedan llegar a sentirse seguros en condiciones normales de subsistencia.  Más el tener que  enfrentar   la incertidumbre generada por esta pandemia del , lo cual asusta y genera malestar.

Por lo cual se requiere de una adecuada adaptación a esta “nueva normalidad” producto de esta pandemia

En la realidad, el hecho de estar viviendo y adaptándose a esta nueva situación ha llevado a crisis tanto de la salud física como de la  económica y por ello exige de la propia    se reajuste  a esta nueva realidad.

Es entender que la ansiedad, el estrés, el insomnio y aún la depresión, es una respuesta a la privación por el confinamiento producto de las dificultades del teletrabajo o de la limitación de desplazamiento o de problemas intrafamiliares y de pareja.

Desafortunadamente, muchas familias han sufrido y sufren por la pérdida de seres queridos por situaciones tales como el que no hayan podido acompañar al familiar en la fase final de la enfermedad, la imposibilidad de asistir a un funeral o el aislamiento físico del doliente con familiares y amigos.

Todo esto y en la medida que siga avanzando el desconfinamiento progresivo puede llegar a  presentarse el temor a salir de casa por el miedo al contagio.

A su vez puede hacer su aparición el llamado Síndrome de la Cabaña, frecuente en aquellos que han sido secuestrados u hospitalizados por mucho tiempo, por el cual el salir de casa es peligroso.

El avance del” no estar en casa”, obliga a una apertura progresiva de los límites  y ello con lleva a una nueva manera de adaptación a esta  nueva realidad.

Otra manifestación es la de mostrar signos de hipocondría o de pensamientos negativos obsesivos o agravamiento de una psicopatología previa.

Ante ello se sugiere:

  1. Tomar decisiones tanto internas como externas que posibiliten una nueva forma de vida.
  2. Asegurarse de que las medidas de seguridad sean realistas, sin negar el entorno ni exagerando, dado que la hiperprotección puede llevar a la hipocondría.
  3. Exponerse paulatinamente  a lo que angustie,  ganándose el control de la situación.
  4. Practicar la propia flexibilidad: es huir de aquellos pensamientos que se rigen por blanco o negro. Es abrirse a nuevas opciones.
  5. Aprovechar recursos propios: ¿Cuáles son los puntos fuertes que poseo?, ¿Que me ha ayudado a afrontar problemas hasta ahora?
  6. Cultivar las actitudes prosociales tales como el agradecimiento, la empatía, la colaboración y otras.  Es tratar de potenciar una conciencia social ante esta nueva normalidad
  7. Priorizar o preguntarse ¿qué es lo realmente importante?

Y lo más importante es ¿qué nuevo aprendizaje puedo aprender de esta nueva situación?

Estas y muchas otras son las recomendaciones, más  en el caso que lo requieras ¡Llámanos!, estamos para apoyarte.

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