VII. Se multiplica la protesta social

El neoliberalismo económico que presidió a Netanyahu desde sus primeras experiencias en el gobierno ha cambiado dramáticamente la estructura ocupacional y social del país. En contraste con los primeros líderes del país que abrevaron en las fuentes del socialismo democrático, promovieron los sindicatos y frenaron de diferentes maneras a los estratos de altos ingresos, Bibi alteró radicalmente estas normas. Redujo la carga fiscal a estos sectores, alentó la apertura de nuevas carreteras con pago, y debilitó a los sindicatos. En paralelo elevó sustancialmente el gasto en investigación y desarrollo hasta superar el 4 por ciento del PIB- uno de los más altos en el mundo-, facilitó el ingreso de inversiones foráneas incluyendo de China, y adelantó la explotación del gas en el Mediterráneo. Medidas que alentaron la dinámica inserción de en la economía mundial.

En paralelo amplió su fortuna personal. Su salario como primer ministro es relativamente modesto – unos 10 mil dólares mensuales neto de impuestos– pero se supone que merced a sus vínculos familiares en el extranjero cuenta con amplias inversiones en . Confiables cálculos indican que entre los políticos íes Netanyahu ocupa el tercer lugar en cuanto a fortuna personal. Le superarían Nir Barkat, quien fue intendente de Jerusalén durante una década, y Naftalí Bennet, hoy líder del partido Derecha. La fortuna de estos últimos tiene origen en sus empeños en el dinámico mercado cibernético donde la diáspora israelí protagoniza hoy importante papel.

Las políticas neoliberales que Netanyahu puso en práctica desde 2011 dispararon protestas entre los estratos económicamente marginados y se sumaron a los efectos negativos de las medidas que había auspiciado años antes como primer ministro y ministro de economía. La reducción del gasto social, las crecientes brechas en materia de ingresos, y las amplias dificultades de la joven generación para insertarse en el mercado laboral multiplicaron el descontento. Como resultado, cientos de miles de manifestantes colmaron en aquellos años las calles del país exigiendo cambios radicales en la gubernamental con el amplio apoyo de los principales medios de comunicación.

Para desviar en alguna medida la atención pública respecto a estas demostraciones, Bibi resolvió negociar el retorno de un soldado hecho prisionero años antes por unidades árabes que operaban en Gaza. Como otras de sus medidas tampoco ésta contó con la unánime aprobación del alto mando militar pues implicaba la entrega de más de un centenar de terroristas a cambio de un rehén israelí. Sin embargo, Netanyahu impuso este rumbo logrando matizar y desviar en aquel momento la atención de la contestataria opinión pública.

Desde entonces adelantó medidas que relativamente calmaron la insatisfacción popular. Una de ellas se tradujo en la considerable reducción de los costos de los servicios de comunicación electrónica que en la última década habían tomado amplio impulso en el país. Y otra más se dirigió a atender el considerable descenso de la mano de obra en la agricultura, la construcción y algunos servicios personales a través de acuerdos con países del Asia oriental, incluyendo a India, China, Taiwan y Filipinas. Así, segmentos de la fuerza laboral de estos países empezaron a llegar a por un tiempo acordado con el fin de trabajar en estos sectores con salarios relativamente altos respecto al país de origen. Un arreglo que continúa hasta estos días.

En el torneo electoral de 2015 se apoyó en dos figuras que le fueron útiles en su momento; hoy se han convertido en ácidos rivales. Se trata de Naftalí Bennet, hombre de amplia fortuna ganada merced a sus innovaciones como especialista en la industria electrónica, y de Ayeled Shaked que se impuso por su inteligencia y belleza personal, perfil que hasta la fecha suscita los filosos celos de Sara. Ambos dirigen el partido Derecha que probablemente ganará amplio apoyo si un nuevo y costoso torneo electoral – será el cuarto en el curso del último año – tiene lugar a fines de 2020.

Es importante recordar las cercanas relaciones de Bibi con el multimillonario Sheldom Adelson, dueño de casinos en diferentes partes del mundo. Adelson fundó en un periódico que desde hace cinco años se difunde en el país sin costo alguno. Sus páginas muestran dilatado apoyo a Bibi, y se sostienen en alguna medida merced a los avisos comerciales.

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.