Diario Judío México -

Una vez, cada 70 años, desciende un alma al mundo con la función de socorrer al pueblo de tanto espiritual como materialmente ( registros de sucesos)

Una gran luz nació

Nuestro Santo Maestro, Rab hijo de Eliezer, conocido como el Baal Shem Tov, nació el 18 de Elul del año 5460 (1698-1700 aprox.) en el poblado de Akof en el oeste Ucraniano. Era una época dura en la historia del pueblo de , vivían saboteados y golpeados por los ataques cosacos, conocidos como los años de los decretos 408 – 409, días de desintegración de las comunidades judias en el este europeo.

Sus años de niñez y juventud están envueltos en secretos y misterios. Solo se sabe que aparentemente, nació de padres muy adultos y quedó huerfano en su niñez. Muchos años fue cuidador de la casa de estudios y ayudante de un maestro de niños. En silencio y a escondidas estudió Torá y Kabalá.

Días de confinación y santificación

A los 18 años abandonó su aldea natal y pasó a ser docente en una aldea cercana a la gran ciudad de Brodi. Ahí conoció a uno de los Rabinos de la ciudad, quien impresionado de su potencial y de sus excelentes cualidades le entregó por esposa a su hija Jana.

Pero el suegro murió y el hermano de su esposa, Rab Gershon Abraham de Kotov no estubo conforme con éste matrimonio ya que no supo apreciar la grandeza oculta de su cuñado.

Rab abandonó la ciudad y peregrinó al norte hacia los montes Karpatos, ahí continuó con su aislamiento profundizando en la Torá,adquiriendo un enorme caudal de sabiduría que siempre ocultó y simuló ignorancia.

Encontraban sustento con la venta de alquitrán que excavaban de las montañas, tras pasar terribles dificultades económicas, ofició de Shojet (matarife) en varios poblados y en última instancia, su cuñado lo ayudó a alquilar una posada cerca de la ciudad logrando por fin un sustento.

Asistencia al pueblo de

Se mudó a la ciudad de Tlost y continuó siendo docente de niños, viviendo en una situación de pobreza apremiante

A los 36 años se descubrió y comenzó a activar como curador Baal Shem. Siendo éste un apodo al hombre que se dedica a la curación a través de métodos que utilizan el nombre divino y oculto.

Peregrinó entre distintos poblados, trajo salvación, curó enfermos y ayudó al pueblo a través de sus rezos y amuletos. En sus amuletos acostumbraba anotar su nombre y con ellos trajo salvación.

Se ocupó de curar el cuerpo y paralelamente el espíritu: enseñaba a sus conocidos y allegados los caminos de la vida y de la fé verdadera. En mérito a ésto recibió un agregado al apodo, quedando su nombre por siempre: “Baal Shem Tov”.

Propagación del jasidismo

En el año 5500 (1940) fijó su casa de estudios en Meziboz, la comunidad judía de esa aldea era antigua y reconocida por sus Rabinos que eran grandes eruditos en Torá.

Hacia ahí llegó una corriente de alumnos a quienes enseñó e inculcó el jasidismo, provocando una revolución y una renovación espiritual en el pueblo de .

El Baal Shem Tov cautivaba con sus palabras, rabinos y especialmente virtuosos, se aglomeraban a su alrededor para oír sus sabias enseñanzas.

Así se forjó a su lado un grupo de jasidim (adeptos) grandes estudiosos de la Torá, pero no tan solo, también hombres simples que necesitaban de su guía y sus consejos de vida, llegaban a él y el Baal Shem Tov los acercaba y trataba con amplio respeto. En sus enseñanzas siempre sostenía que el valor de cada judío grande como pequeño, es infinito y a todos hay que amarlos sin fin.

Cierta vez, vió a uno de sus discípulos besando a su hijo, le dijo: “que sepas, que yo amo al judio mas simple mucho más de lo que tú amas a tu hijo”

El jasidismo se basa en el estudio oculto, ahí se enseña que cada judío y judío es una parte de D-s, y tan solo cuando estemos todos unidos y cada uno aporte su parte lograremos llegar a destino y a la redención. La doctrina enseña que es fundamental el valor del sentimiento en el servicio a D-s, y que se debe servirlo siempre con alegría y buen corazón.

El pensamiento jasídico bregó por la importancia de apegarse a D-s y sentir la presencia divina en cada detalle de sus actos. La luz especial de la divinidad se puede percibir dentro de las letras de la Torá, por lo que apegarse a las letras es en definitiva, apegarse a la luz celestial infinita que se esconde dentro de ellas.

Su deceso

El Baal Shem Tov falleció en Meziboz en la fiesta de Shavuot 7 de Sivan 5520 (1760) dejando un hijo: Rab Tzvi y una hija: Edl. Éste año se cumplen 250 años de su deceso 5520-5770.

Sus discípulos continuaron su camino y propagaron sus enseñanzas por todo el mundo.

Los mas famosos fueron Rab Dov Beer- el Maguid (predicador) de Mezrich, Rab Iakob Iosef Cohen de Polna autor del “Toldot Iakob Iosef”, Rab Iejiel Mijal de Zlotshob y Rab Pinjas de Koritz.

Sus alumnos continuaron sus caminos y predicaron el jasidismo propagandose a pasos agigantados alistando miles de adeptos a sus filas.

Distintos grupos jasídicos fueron creándose en el transcurso del tiempo, y a pesar de las diferencias, todos mamaron sus fuerzas y su camino de la luz del Baal Shem Tov, quien continúa alumbrando hasta nuestros días.

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