Diario Judío México - Netanyahu exige a los dirigentes palestinos que reconozcan a como “Estado-Nación del pueblo judío”. Esta no una demanda que carezca de fundamento: Ha sido expresada modestamente y es aceptada por los estados que mantienen relaciones diplomáticas con .

El presidente de EE.UU, , fue más lejos aún al establecer que es “la patria histórica del pueblo judío”, al reconocer a Jerusalén como su capital y a trasladar allí la embajada de su país.

La exigencia de Netanyahu es un poco menos que eso: Bibi quiere que los dirigentes palestinos reconozcan la resolución de partición, establecida por las Naciones Unidas el 29 de noviembre de 1947 no palabra por palabra, sino más bien el reconocimiento de su espíritu y esencia.

Sobre la base de dicha resolución, se supone que dos estados soberanos debían establecerse en Palestina: un Estado-Nación judío y otro árabe. La resolución, de hecho, estableció el principio de “dos Estados para dos pueblos”: El pueblo árabe-palestino en el Estado-Nación palestino; el pueblo judío en el Estado-Nación judío.

Desde entonces, el término “Estado judío” se ha utilizado en el mundo como sinónimo de . En la Declaración de Independencia, lo que hicimos fue únicamente otorgar al futuro Estado judío un nuevo nombre: “”.

Aunque el movimiento sionista aceptó la resolución de la ONU mientras el movimiento palestino lo rechazaba con furia, el principio de partición no ha logrado arraigarse en la conciencia de ambos pueblos durante muchos años.

Recuerdo cómo, durante la lucha para liberar a los judíos de la Unión Soviética, el partido Mapam había diseñado un cartel donde podía verse a un judío soviético en un extremo, un refugiado palestino en el otro, y por encima de ellos una leyenda que decía “Un hogar para cada pueblo”. El cartel fue inmediatamente archivado por los veteranos del partido. En aquel momento, incluso el izquierdista Mapam no pudo conciliar con la idea de un Estado palestino. La opinión pública de se mostraba aún más resistente.

El cambio comenzó a tomar forma con la firma del tratado de paz con Egipto. El primer ministro Menajem Begin reconoció los legítimos derechos de los palestinos en el marco del pacto, cambiando así la esencia del debate político en . Desde entonces, quedó claro, tanto para la derecha como para la izquierda israelí, que existe una nación palestina con derecho de autodeterminación y autonomía gubernamental.

La pregunta que persiste al interior del ámbito propiamente judío tiene que ver con las fronteras, en el sentido amplio de la palabra.

Un proceso similar con respecto a Israel se ha producido en el lado árabe, pero, para su desgracia, no entre los palestinos. De hecho, los líderes palestinos de la OLP siguen considerando a los judíos como miembros de una misma religión en lugar de considerarlos como miembros de la misma nación. Ellos están dispuestos a reconciliarse con la existencia del Estado de Israel – e incluso aceptarían ciertas anexiones e intercambios territoriales en lo que se refiere a las fronteras de 1967. Sin embargo, rechazan con repugnancia la premisa básica de la partición, descrita con tanta precisión en el citado cartel de Mapam: Un hogar para cada nación.

Esto también explica la decisión de los palestinos en evitar la declaración de un estado independiente y su falta de entusiasmo ante tal posibilidad. Muchos de ellos temen que el establecimiento de un estado independiente sea percibido por la comunidad internacional como el total cumplimiento de sus aspiraciones nacionales y la aplicación definitiva de la resolución de partición, idea que tanto desprecian.

Al exigir el reconocimiento de Israel como “Estado-Nación del pueblo judío” o el “Estado del pueblo judío”, Netanyahu está retrotrayendo el conflicto palestino-israelí a las discusiones que tuvieron lugar en el otoño de 1947. En su opinión, hay una lógica histórica y nacional que le permite hacerlo.

Sin embargo, este movimiento también entraña un inmenso riesgo. La decisión de partición incluye cláusulas y nociones que hoy Israel no sería capaz de aceptar. La revisión de estas cuestiones no haría más que reabrir viejas heridas, y no necesariamente a nuestro favor.

Netanyahu se muestra muy seguro y está convencido de que tomar este riesgo vale la pena. Según su opinión, hasta que los palestinos reconozcan la decisión de partición y la acepten, no habrá paz que pueda prevalecer entre las dos naciones. Su demanda puede ser rechazada, aplazando para siempre el logro de paz.

Sin embargo, si 71 años después de aquella resolución de la ONU los palestinos nos sorprendieran aceptando plenamente el hecho de que Israel es “el Estado-nación del pueblo judío”, no queda claro si Bibi sabría realmente qué hacer ante la realidad de dicho reconocimiento y cómo habría de actuar ante sus posibles consecuencias.

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Educador, profesor y maestro; más de 30 aňos de experiencia en educación formal e informal, dentro y fuera de Israel.Escritor y periodista, Últimos libros publicados:"Dos aňos en el desierto"; Ed. Milá; Bs.As; 2005."Sobre encuentros y despedidas"; Ed. Milá; Bs.As.; 2006.Ambos fueron presentados en la 33ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires bajo el título "Libros sin Fronteras" en 2008.Numerosos artículos sobre historia del pueblo judío, análisis político de Oriente Medio y pensamiento judaico fueron publicados en "Proceso" de México, "Excelsior" de México, "Nueva Sion" de Argentina, "Revista Horizonte" para América Latina, "Radio Jai" de Argentina, "Paz Agora Br" de Brasil, "Semanario Hebreo" de Uruguay, "Semana.co.il", "Argentina.co.il", "Porisrael.org" y en decenas de portales, sitios y blogs de Internet en Israel, América Latina y España.Instrucción académica:Licenciado en Educación Social, Historia, Filosofía, Historia del Pueblo de Israel, Historia de Oriente Medio y Pensamiento Judaico; Universidad de Haifa.Maestría en Ciencias Políticas; Universidad de Haifa.Título de docente para universidad y escuelas secundarias; Universidad de Haifa.Idiomas: hebreo, espaňol, portugués, inglés.Ocupación:2009 - 2010* Director editorial de www.semana.co.il y www.argentina.co.il2008 - 2009* Director de Contenidos de la empresa Zeeng - Comunicación en alta tecnología: www.zeeng.com2003 - 2008* Director del proyecto educativo-vivencial "Coexistencia Pacífíca" entre judíos y árabes del Kibutz Metzer y la aldea árabe Meisir. Organización de seminarios en todos los idiomas para grupos de jóvenes estudiantes de Israel y de todo el mundo y diferentes organizaciones en general. Galardón CICLA 2009. www.metzer.org.il/dukium/index.htm* Director ejecutivo y de contenidos de "Latina Media Group", empresa que construye y difunde portales comunitarios latinos en Internet en español, portugués y hebreo: www.latinamediagroup.com2000 - 2003* Representante de la Dirección Sionista Mundial en México y América Central. Director del Departamento de Aliá del la Agencia Judía en la zona. Responsable por la hasbará israelí en toda la región, desde México a Panamá.1997 - 2000* Centralizador de recursos humanos del Kibutz Metzer y de susindustrias. Responsable por la instrucción académica de sus miembros.1993 - 1997* Secretario General del Movimiento Juvenil Educativo Hashomer Hatzair y la Unión Mundial de Meretz. Director del Departamento de Educación y Latinoamericano del movimiento. Director de todos los grupos de jóvenes que llegaban a Israel en diferentes planes educativos. Organizador de los viajes a Polonia y sus seminarios.1985 - 1993Profesor, educador y maestro en la Universidad de Haifa y en laescuela secundaria regional israelí Mevoot Irón.1980 - 1984Sheliaj Educativo-Comunitario de la Agencia Judía en la Comunidad Sefaradí de México, en el Movimiento Juvenil Educativo "Dor Jadash" y en el Colegio Sefaradí de México.