La industria automotriz en México es un verdadero caso de éxito internacional, donde la especialización mexicana en este sector, sacó literalmente adelante a nuestra economía. Y es que México ha acelerado su proceso de transformación, pasando de ser una plataforma de bajo costo para el ensamblaje de vehículos de consumo masivo a una cadena productiva mejor integrada y más diversificada en términos de productos y sofisticación tecnológica.

Este mes fue particularmente relevante, dado que la producción y exportación de vehículos alcanzaron un nivel récord, con crecimientos de 0.7% y 7.8%, respectivamente. En total, se produjeron 286 mil unidades y se exportaron 243 mil 56 vehículos, en julio.

La industria automotriz en México en perspectiva:

  • México alberga plantas de las armadoras más grandes del mundo, donde destacan JIA, Toyota, General Motors, Ford, Honda, Nissan y Volkswagen.
  • La industria automotriz mexicana aporta más del 3.0% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y 18% del PIB manufacturero de México, con un superávit comercial superior a 52,000 millones de dólares al año.
  • Estados Unidos es el mayor destino de las exportaciones de vehículos, con 74% del total.
  • La industria cuenta con una IED acumulada de más de 51,200 millones de dólares y es responsable de unos 900,000 empleos directos, donde 80% de la producción automotriz mexicana es destinada a la exportación.
  • México, el séptimo productor del mundo y el cuarto exportador global de vehículos, destina el 86% de sus exportaciones automotrices a los mercados de Canadá y Estados Unidos.

Esto quiere decir que la industria automotriz ha llenado a México de inversiones, tecnología, y empleos. No obstante, el efecto no ha sido tan contundente para la población mexicana en lo general dado que la mayoría de las utilidades las retienen los grandes grupos internacionales. De hecho, el principal reto que tiene México en esta industria, es que nuestro territorio ha atraído a las mejores armadoras con sus respectivas redes de proveeduría, sin que se alcancen a desarrollar proveedores nacionales de alto nivel que vislumbren una marca automotriz nacional en el corto plazo. Por lo tanto, nos hemos convertido en un cluster de tecnología, que sin embargo no se ha adoptado localmente para a trascendencia de empresarios automotrices mexicanos de producto terminado. Esto revela la debilidad de la estructura productiva local, particularmente en lo que se refiere a las PYMES.

Si México no refuerza su valor agregado en este contexto, eventualmente existirán países con mano de obra más barata o bien procesos automatizados de tecnología que harán innecesaria la mano de obra local por la automatización. En ese contexto, China podría ver reforzado su papel dominante como productor de partes, y la revolución tecnológica presionaría  a México al demandar menos manos y más máquinas. Ya veremos qué nos depara el futuro de esta industria que hoy goza de un periodo de “vacas gordas”

*Escrito con datos de Banxico y la CEPAL