Diario Judío México - “Un festival sin fronteras”. Ese será el eslogan de la decimosexta edición del Festival Internacional de Judío en México que, con siete largometrajes, uno sudafricano, otro estadounidense, tres producciones israelíes y dos coproducciones internacionales, se llevará a cabo del 18 de enero al 9 de febrero en distintas sedes del país y ofrecerá una revisión coyuntural sobre la migración bajo varias ópticas: los desplazamientos por guerra, la discriminación y la segregación racial o política.

El anuncio de la selección oficial lo hicieron miembros del comité del encuentro fílmico, encabezados por su director ejecutivo, Isidoro Hamui, quien explicó los pormenores sobre los largometrajes, en su mayoría ganadores en distintos festivales internacionales, que, de inicio, se proyectarán en 15 sedes de Cinépolis en la Ciudad de México y el interior del país, así como en la Cineteca Nacional, para después comenzar una itinerancia por distintos clubes y universidades.

Se trata de cinco óperas primas y dos largos de reconocidos cineastas. Encabezando la lista se encuentra El árbol de higo, la historia de una pareja en medio del éxodo causado por la guerra civil etíope, premiada en Toronto e Israel. También se exhibirá el largometraje del 2017 El desafío, que cuenta las vicisitudes del abogado que defendió a Nelson Mandela y a un grupo de activistas judíos durante el auge de la segregación racial en Sudáfrica. Otra de las cintas a proyectarse será Los disidentes, una ficción sobre la formación de un partido político en Israel que en 1983 buscó la reivindicación de los judíos árabes y sefardíes ante la hegemonía de los judíos europeos.

El resto de cintas a exhibirse serán las comedias Pinsky, ganadora del premio del jurado del Santa Fe Independent Film Festival en el 2017, y Tel Aviv en llamas, reconocida con dos premios en la Bienal de Venecia. De la misma manera, se exhibirán la cinta Vaca roja, que relata el despertar sexual, religioso y político de una adolescente israelí, y el documental coproducido por México Ser niño de nuevo, que captura la visión particular de país y de mundo de parte de 11 niños de distintos estratos en Israel.

De talla mundial

Durante la conferencia, se dijo que el Festival concretará 16 ediciones en su mejor momento, puesto que el año anterior logró convocar, con la suma de sus distintas actividades, la cifra sin precedentes de alrededor de 50,000 espectadores, convertido en un escaparate para temas que trascienden los intereses de la comunidad judía y se convierten en planteamientos universales.

“Este esfuerzo en conjunto ha puesto a México en una posición privilegiada con respecto a otros países que son sede de los festivales de judío más importantes, como Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña. Quizás podríamos decir que somos uno de los más grandes del mundo”, celebró Vivian Silberstein, codirectora del encuentro.

Además se adelantó que, como parte de estas actividades alternas, el 27 de enero se realizará una función especial de La lista de Schindler, la cinta de Steven Spielberg ganadora de siete premios Oscar, remasterizada en formato 4K y con nueva edición de sonido, en el marco de las celebraciones por el XXV aniversario de su lanzamiento. Aunque no se dio a conocer aún la sede de la proyección.

Dialogar, no dividir

En declaraciones para El Economista, Hamui refirió que “el festival de judío ya no está pensado para la comunidad sino para que la gente vaya a ver películas que no va a encontrar en otro lado, con una calidad muy alta. Se ha peleado mucho por llegar a ese nivel”.

Reiteró que si bien las temáticas de las cintas exhibidas transcurren en contextos de la cultura judía, sus temáticas son universales. Agregó que se procuró que la selección de cintas a exhibirse esté ligada a la temática de la edición en puerta, pero que no necesariamente tienen que tocar el tema de lleno, que no se deja de programar una cinta si no está ligada a la temática. “Claramente se busca que tenga una manera de ligarse, pero nunca se deja fuera el contenido”, expresó en el sentido de que se procura la calidad de las cintas en exhibición. Expuso que si bien el festival tiene una duración de tres semanas, las actividades se extienden el resto del año. “Es un trabajo muy largo y sí tenemos un impacto muy interesante de audiencia, un nicho muy interesante. El 75% de nuestro público tiene una licenciatura, 25% tiene un doctorado. Estamos hablando de edades de entre 25 y 50 años. Tenemos que cumplir con lo que ellos quieren”, declaró.

Por último, dijo que existe solamente una prioridad bien definida para aceptar o no una cinta dentro de la selección. “El único criterio es que el mensaje no sea positivo. Estamos en un momento muy complejo en el mundo en donde lo que menos necesitamos, con una herramienta tan poderosa como el , es dividirnos. Tenemos que unir y fortalecer. Claramente hay que criticar, es parte del mensaje, pero no dividir. Buscamos películas que tiendan puentes entre las culturas. Este país es sumamente diverso y hay que celebrarlo. Aquí todos somos migrantes, nos vamos moviendo”.