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Discurso del Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Ernesto Cordero Arroyo, en la ceremonia del Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto en Homenaje a Don Gilberto Bosques Saldívar.

Estimados familiares de Don Gilberto Bosques, invitados especiales, querido Leo, compañeras y compañeros senadores, senador Burgos, senadora Diva Gastélum. Saludo con mucho entusiasmo a todos los jóvenes que nos acompañan el día de hoy, eso es motivo de dicha para este Senado de la República que nos acompañen, y saludo a todos los que en su casa, en su oficina nos están viendo a través del Canal del Congreso.

Señoras y señores: agradezco una vez más a todos ustedes por acompañarnos en este acto en homenaje a las víctimas del holocausto y en recuerdo de un destacado mexicano, Don Gilberto Robles Saldívar, cuya labor dio luz a miles de personas en esos momentos de obscuridad.

Quiero agradecer también de manera especial a los que me acompañaron en esta mesa, cuyas intervenciones han dado a esta conmemoración una perspectiva diferente sobre los acontecimientos del holocausto y el desempeño humanista de Don Gilberto Bosques.

Saludo y doy la bienvenida al Senado de la República a la embajadora Radian Gordon, al maestro David Dichi y a todos nuestros invitados de la comunicad judía, una de las que tienen mayor respeto en nuestro país, sin duda el México moderno no se entendería sin las aportaciones de los integrantes de esta vibrante comunidad, en las ciencias, en las artes, la cultura, la industria y las empresas, y en lo personal tengo la dicha de contar con el cariño de amigas y amigos judíos, bienvenidos sean a esta su casa, estimados amigos.

Quienes me antecedieron en el uso de la palabra ya han comentado sobre los hechos que hoy nos reúnen, en especial se ha hablado sobre la labor de Don Gilberto Bosques, un mexicano universal que fue en su larga y fructífera vida lo mismo revolucionario que diplomático, educador, legislador, periodista y, sobre todo, libre pensador.

La naturaleza de esta conmemoración reafirma nuestra convicción de que vivimos aún bajo los efectos de la experiencia histórica del siglo pasado, los caminos que llevaron ayer hacia el genocidio de la Segunda Guerra y hacia otros muchos otros genocidios que han ocurrido desde entonces, siguen abiertos en mayor o en menor medida en distintas regiones del planeta y reclaman nuestra acción y nuestro compromiso para cerrarlos de manera efectiva.

La intolerancia es uno de ellos, frente a la intolerancia debemos promover la construcción de una cultura democrática de la convivencia sobre bases de respeto, no sólo a la voluntad mayoritaria sino a los derechos de las minorías, así lo ha comprendido esta Soberanía al aprobar las reformas a la Constitución Política en materia de derechos humanos y promover su plena observancia.

La indiferencia, la indiferencia ha sido también una de las grandes causales del holocausto, la indiferencia de muchos individuos y de muchas naciones ante las advertencias de quienes habían empezado a sufrir en carne propia los efectos de la intolerancia, el abuso, la discriminación, la represión y la violencia física. Los mexicanos conocimos esta experiencia en el Foro de la Sociedad de Naciones, ante la invasión de Abisinia como ante la anexión de Austria por el , México elevó su enérgica condena. Todos sabemos lo que ocurrió después.

Frente a la indiferencia resulta fundamental comentar las relaciones internacionales sobre bases de respeto pleno al derecho internacional y a los principios fundamentales de convivencia entre las naciones, así como promover la participación ciudadana de manera informada y comprometida.

Distinguidos amigos, sin duda los mexicanos de hoy tenemos mucho que aprender de la vida y la labor de Don Gilberto Bosques, hoy nuestro país requiere que unamos valores y convicciones para construir una sociedad más igualitaria, una sociedad más incluyente y tolerante, una sociedad en la que todos tengamos los mismos derechos, para Don Gilberto Bosques la indiferencia y la intolerancia eran términos que no tenían cabida, sus principios llevados a la práctica desde la representación diplomática de México en Marsella, significó la vida para más de 10 mil personas de diversos credos políticos y religiosos, de diversas nacionalidades y grupos étnicos, de diversas culturas.

El pueblo judío como ya ha sido mencionado tiene una denominación y un reconocimiento a quienes siendo miembros de otras comunidades religiosas o perteneciendo a otros pueblos, acudieron en auxilio de los judíos perseguidos aún a costa de su propia vida, los han llamado: Justo entre las Naciones; estamos convencidos que esta denominación con su profundo significado se aplica sin duda a Don Gilberto Bosques, estamos convencidos de que algún día se le dará esta distinción a Don Gilberto Bosques, como Justo entre las Naciones, por parte dela organización Yad Vashem, la cual tiene esta alta responsabilidad.

Don Gilberto Bosques fue un diplomático que cumplió con las instrucciones que le fueron asignadas por el gobierno de México, pero también estamos convencido, como ya lo señaló Leo Zuckermann, y así lo comprueban muchos de los que salvaron su vida, que en algunas circunstancias prevalecientes sobre el terreno en que actuaba lo llevaron en varias ocasiones a tener que elegir entre limitarse a cumplir la instrucción y abandonar a muchas personas a su suerte o asumir una mayor responsabilidad personal y salvar otras muchas vidas, y Don Gilberto eligió esta segunda opción.

Don Gilberto merece un reconocimiento público y permanente, porque una de las formas básicas de compartir la indiferencia es mediante el ejemplo, para todas y todos los mexicanos, de compatriotas que tuvieron el valor de reafirmar el principio de solidaridad internacional.

Para concluir quiero subrayar la importancia de seguir edificando instituciones democráticas sólidas, para garantizar las libertades y los derechos de los ciudadanos, de las comunidades religiosas, de los grupos éticos y de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, pero sobre todo para garantizar la paz social, la convivencia entre todos y el respeto a la palabra libre.

A nombre del Senado les agradezco nuevamente su asistencia a esta conmemoración, invito a los jóvenes a que conozcan el Senado de la República, el Senado de su país, y también los invito a que me acompañen a la inauguración de la exhibición fotográfica “Retorno a la Vida”.

Muchísimas gracias.

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