Diario Judío México - El 19 de agosto fuimos invitados al Reclusorio Oriente para varones por Manuel Sulkin, a proyectar nuestro documental, “” a los internos, como parte de su programa cultural.

Llegamos al reclusorio después de pasar por todo un proceso de seguridad. Para acceder al interior, nos pidieron que dejáramos los celulares en el coche y que solo lleváramos una identificación oficial con la que nos dieron una ficha de entrada y un gafete. Pasamos por arcos de seguridad y nos pusieron un sello indeleble en el brazo que leían los policías de seguridad en diferentes puntos de acceso. Durante el recorrido para llegar al lugar donde se proyectaría nuestro documental pasamos por pasillos que llevaban a diferentes lugares, pudimos ver a los presos trabajando en diferentes oficios como albañilería, jardinería, limpieza, otros más hacían ejercicio, jugaban futbol, aprendían luchas o bailes, todos con uniformes color kaki, la mayoría con corte al rape. Muchos eran jóvenes con cuerpos bien formados y fuertes además de algunos estar tatuados.

Al entrar al auditorio nos esperaban más de cien presos llamados “vulnerables” que pertenecían al grupo de adultos, discapacitados y de la comunidad LGBT, además de jóvenes, algunos custodios, directores y personal administrativo del reclusorio. Todos sentados, en silencio, esperando a la proyección.

Nos presentó Paty Olguín, Presidenta Fundadora de la Asociación “Diversidad de Justicia A.C.” una, quien dio unas palabras de bienvenida. Aarón dio una introducción al documental y comenzó la proyección. Cuando terminó el público aplaudió fuertemente y comenzó la sesión de preguntas y respuestas que duró más de 45 minutos.

Fue una experiencia inolvidable, el público estaba conmovido y emocionado, unos preguntaban como murió el Dr. Méngüele, otros querían saber como conseguimos los testimonios, cuánto tardó la investigación, qué fue de Fredy Hirsch, alguien más preguntó si se había suicidado y comentamos cómo Fredy les enseñó que a través de la cultura y el arte se puede sobrevivir y salir adelante en el peor de los infiernos. Por otro lado, mostraron una gran inquietud sobre lo que es la intolerancia y la discriminación e hicimos una reflexión sobre la importancia de no olvidar estos hechos aberrantes en la historia de la humanidad para que no se repitan.

Al final les comentamos que los sobrevivientes que cuentan la historia lograron rehacer sus vidas y salir adelante a pesar de haber estado en el peor de los infiernos y que ellos, los reclusos, no perdieran la esperanza y tener una luz al final del túnel y salir adelante.

Después de la presentación nos reunimos con el director del reclusorio Ing. Cesar Ramiro Rojas Gutiérrez y el Subdirector Técnico, Lic. José Luis Herrera Domínguez quienes nos platicaron sobre como funciona este recinto y nos contaron diferentes anécdotas sobre los presos.

Para nosotros fue una experiencia muy impactante y nos sentimos afortunados de poder llevar este trabajo al reclusorio oriente.

Al final de la presentación el Director del área de “presos vulnerables” nos agradeció con las siguientes palabras: “Gracias por voltear a ver a donde nadie mira”.

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