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El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a través de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble y en coordinación con la familia Zabludovsky Kuper, realizohomenaje luctuoso en memoria del arquitecto Abraham Zabludovsky (1924-2003).

En la mesa de participantes estuvieron como invitados especiales el presidente de la Academia Nacional de Arquitectura, Francisco Covarrubias Gaitán; el presidente del Colegio de Arquitectos, Fernando Méndez Bernal; y el director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Marcos Mazari Hiriart. La presentación estará a cargo de la titular de la Dirección de Arquitectura del INBA, Dolores Martínez Orralde.

A diez años de su fallecimiento, entre familiares, amigos, colegas y estudiantes de arquitectura, se compartirán recuerdos, anécdotas y vivencias con la intención de mantener viva la memoria de Abraham Zabludovsky, gracias al legado que representa su arquitectura para los mexicanos.

El homenaje se llevó a cabo el miércoles 10 de abril, a las 19:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Zabludovsky, originario de Bialystok, Polonia, llegó a los tres años de edad a nuestro país, con sus padres Raquel y David; aquí nacieron sus hermanos Elena y Jacobo y se integraron a la vida del Centro Histórico de la Ciudad de , donde pasaron sus primeros años.

El joven Abraham incursionó en la construcción a instancias del portero del edificio donde vivía con su familia, un maestro albañil que lo llevaba a visitar las obras en las que trabajaba. Realizó sus estudios en la entonces Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM, en la antigua Academia de San Carlos, y comenzó su labor profesional independiente en 1950.

La primera etapa de su producción estuvo casi totalmente dirigida hacia obras de habitación: residencias particulares y edificios de departamentos, en los que fue notable su funcionalidad por el aprovechamiento máximo del espacio. Posteriormente su creatividad se volcó hacia edificios de otra índole, como centros de convenciones, teatros, auditorios, oficinas públicas administrativas, entre otros géneros.

Gina y Jacobo Zabludovsky hablan del Arq. Abraham Zabludovsky (Exclusiva)

Es a partir de la construcción de su casa particular, en 1969, cuando el arquitecto Zabludovsky evoluciona en el diseño de su proceso creativo y constructivo al experimentar con nuevos materiales, como el concreto aparente y el cristal, con énfasis en el manejo de la volumetría, adentrándose en algunos valores y tradiciones de nuestra arquitectura, incluso prehispánica, para trasladar a nuestro tiempo la monumentalidad de algunas de las principales obras de esa época.

En 1982 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes junto con el arquitecto Teodoro González de León, con quien produjo algunas de sus principales obras, y en la última etapa de su vida trabajó de manera independiente, hasta su muerte, acontecida el 9 de abril de 2003.

Gracias a la activa participación de sus hijos Gina, Jaime y Moisés, fue posible la organización de este merecido homenaje al arquitecto Zabludovsky, al que se une el Instituto Nacional de Bellas Artes para reconocer y valorar el legado arquitectónico brindado por todo un profesional de la arquitectura mexicana.

A diez años de su fallecimiento, Conaculta recuerda al creador de obras habitacionales, centros de convenciones, teatros, auditorios y oficinas públicas

El arquitecto Abraham Zabludovsky se inscribió como uno de los notables creadores contemporáneos de América Latina, su capacidad productiva le permitió realizar sus ideales que acabarían convirtiéndose en hitos arquitectónicos del siglo XX en .

Con más de 200 obras que abarcan una variada gama de tipologías, el creador fallecido en la ciudad de el 9 de abril de 2003, es reconocido como uno de los grandes representantes de la arquitectura mexicana contemporánea, pues en la praxis desarrolló y consolidó un lenguaje arquitectónico que lo distingue e identifica en el ámbito nacional e internacional.

Con un singular proceso creativo, produjo una organización espacial única e imprimió un sobrio carácter monumental a su obra. En ella se aprecia la dedicación y sensibilidad de sus diseños destinados a la vivienda, unifamiliar y multifamiliar; su desarrollo creativo y de experimentación, así como la utilización de materiales y acabados en numerosos edificios públicos y privados, conjunción latente de modernidad y evocación prehispánica.

En el libro Espacios para la cultura. Abraham Zabludovsky, editado por el Conaculta, la UNAM y Arquine se señala que para el artista nacido en Bialystok, Polonia, la creación de espacios culturales significó una oportunidad para inventar monumentos y con ellos, crear ciudad. Su obra siempre tuvo una preocupación por lo urbano, por el tránsito entre lo abierto y lo cerrado.

El artista que llegó a la temprana edad de tres años a con sus padres Raquel y David, realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM y en la antigua Academia de San Carlos.

Desde su primer trabajo, antes de independizarse en 1951, aprendió del urbanista mexicano Mario Pani a ser, tanto arquitecto como promotor, de él cultivó el gusto por lo narrativo, las composiciones axiales y la densa corporeidad, pero sobre todo, la comprensión de la arquitectura como turbina del desarrollo de la metrópoli.

A finales de la década de los sesenta, inició una sociedad con el arquitecto Teodoro González de León con quién recibió en 1982 el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Juntos realizaron el Conjunto habitacional de las Torres de Mixcoac (1967), El edificio Infonavit (1973), El Colegio de (1975), la Embajada de en Brasil (1973), el Museo Tamayo (1981), la remodelación del Auditorio Nacional (1990), entre otros importantes trabajos arquitectónicos.

El libro Espacios para la cultura. Abraham Zabludovsky expone que al artista, quién nació el 14 de junio de 1924, le gustaba decir con palabras de Le Corbusier que el arquitecto no es un estilista del tablero de dibujo, es un organizador que más que crear un espacio, pretende atraparlo.

El texto añade que en la serie de teatros y auditorios, terminados hacia finales del siglo XX e inicios del XXI, se ven reunidos los tres principios básicos que persiguió Zabludovsky a lo largo de su carrera: la búsqueda de texturas; la idea de una secuencia espacial determinada por el proceso constructivo y la creación de una arquitectura materialmente perdurable.

Perteneciente a la segunda generación de arquitectos contemporáneos de México, Zabludovsky ejerció la arquitectura como un acto de fe y de esperanza en la condición humana y en el que logró un mundo mejor, dice Jorge Glusberg en su ensayo publicado en el primer volumen del libro Abraham Zabludovsky. Arquitecto, editado por Noriega Editores y el Conaculta.

Personalidades del mundo de la arquitectura hablan del Arq. Abraham Zabludovsky

En la inauguración de la exposición Abraham Zabludovsky 1924-2003, el pasado 29 de noviembre de 2012 en el Museo Nacional de Arquitectura,- muestra integrada por fotografías, maquetas y planos-, el director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Jorge Tamés y Batta, comentó que Zabludovsky fue un buen arquitecto que necesitaba ver una maqueta tras otra hasta llegar al anteproyecto, mientras que su hija, Gina Zabludovsky Kuper, recordó que su padre fue un hombre que vivió por y para la arquitectura.

Abraham Zabludovsky fue uno de los más distinguidos representantes de la arquitectura mexicana. Brindó aportes al arte, a la cultura y a la imagen del México contemporáneo, legó una nueva manera de concebir y habitar los centros civiles, al hacer de ellos signos de identidad colectiva.

Entre sus obras individuales y en colaboración con otros arquitectos se encuentran: la Casa Sacal, el Grupo de Departamentos Cobre Perote, la Torre , Conjunto habitacional La Cantera, la Biblioteca de México, el de la Ciudad Emilio Rabasa, el de la Ciudad de Aguascalientes, la Universidad Pedagógica Nacional, la Central de Abasto, el Estudio habitacional La Cantera, el Centro Cívico Centenario Cinco de Mayo, Casa hogar para ancianos Los Tamayo, Auditorio del Estado de Guanajuato, el Colegio hebreo Monte Sinaí y el Museo Interactivo Papagayo.


Bajo su mirada, el arquitecto aprehende un sinnúmero de hechos, sensaciones, emociones e imágenes para después, con estrategias muy particulares, conformar un vocabulario que se relacione con un lugar y satisfaga las necesidades de la gente. (Mie, 10 Abr 2013)

La buena arquitectura, más allá del hecho constructivo, revela los valores más significativos de una cultura. El arquitecto Abraham Zabludovsky (México, D.F., 14 de junio de 1924 – México, D.F., 09 de abril de 2003) siempre tuvo muy clara esta premisa que aplicó de manera fehaciente en todas sus obras.

La vocación del arquitecto Zabludovsky se remonta hacia su infancia y juventud, periodos que vivió en la zona de la Merced, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en un entorno conformado por edificios coloniales, teatros y las novedosas salas cinematográficas, siendo la construcción de estas últimas lo que motivó su gusto por la arquitectura, ya que le permitió ver todo el complejo y ordenado proceso que implica la edificación de una obra y sus vivificantes resultados.

Como profesional, en diferentes etapas de su vida pudo experimentar cabalmente las múltiples facetas del trabajo arquitectónico, siendo desde dibujante, asistente de arquitecto, constructor, promotor, y empresario, hasta que con cierto respaldo económico pudo dedicarse de lleno al diseño arquitectónico.

A lo largo de su carrera el arquitecto Zabludovsky apostó por la búsqueda de soluciones que antes de revisar los problemas formales comenzaban por conocer los lugares, su geografía y su historia. Si bien en su arquitectura siempre cuidó resolver puntualmente los problemas de México, también reveló un lenguaje universal, adecuado a su tiempo y que siempre estuvo al tanto de las técnicas y de los sistemas constructivos más novedosos. Constantemente experimentó con la plasticidad de los materiales perdurables y que no necesitaran de mantenimiento, especialmente con el concreto, material que con el paso del tiempo le permitió conformar un lenguaje sobrio, elegante y contundente, característico de prácticamente toda su producción posterior.

Renuente a la idea de tomar el programa como único eje rector para la creación arquitectónica, Zabludovsky además de buscar satisfacer las necesidades de servicio espacial, indagaba en soluciones que aparte de utilitarias revelaran la historia y la cultura del lugar, postura que amplió las posibilidades del diseño y cambió de manera radical la apreciación de la arquitectura.

Para la expresividad de su arquitectura los elementos que se ponen en juego trascienden los enunciados funcionalistas, utilizando como recurso los elementos masivos, los planos oblicuos y la asimetría, enfatizados por el uso de texturas -martelinando* el concreto o adicionando a éste granos de mármol, tezontle o canteras- y los claroscuros derivados del juego entre vanos y macizos.

En el caso de la arquitectura que realizara en México, retomó diversos elementos de la arquitectura mesoamericana y colonial como son: los taludes, los patios porticados y el muro macizo, elemento que incorporó sobre todo en sus últimas obras.

Durante la primera etapa de su carrera abordó principalmente el tema de la vivienda, mientras que en una segunda etapa y habiéndose asociado con el arquitecto Teodoro González de León realizó diversos edificios de carácter público como: las oficinas centrales del INFONAVIT (1973); la embajada de México en Brasilia (1973); el Colegio de México (1975) y una de sus obras más representativas, el Museo Rufino Tamayo (1981). En la última fase de su carrera, realizó una serie de obras, principalmente auditorios y centros de convenciones, en los que si bien conserva su lenguaje característico revelan mucho mayor expresividad y soltura.


Edificio Infonavit


Museo Rufino Tamayo

En general sus obras se caracterizan por integrar elementos propios del lugar y por respetar las cualidades propias de los materiales utilizándolos aparentes para aprovechar sus texturas y colores. En este sentido, y aunque su arquitectura marcó un corte con los planteamientos funcionalistas y el estilo internacional, su concepción de la arquitectura, paradójicamente, fue la de un moderno.


Colegio de México

Breve reseña biográfica del arquitecto Abraham Zabludovsky

Abraham Zabludovsky Kraveski nació en la Ciudad de México el 14 de junio de 1924 en el seno de una familia de origen judío-polaca.
Estudió en la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se recibió con Mención Honorífica con la tesis: Unidad de Habitación Colonia Hipódromo.

Siendo muy joven trabajó en el taller del arquitecto Mario Pani Darqui y comenzó su práctica profesional independiente en 1950.

Fue miembro del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México, Académico Emérito y fundador de la Academia Nacional de Arquitectura, Miembro Honorario de The American Institute of Architecs, profesor de la Academia Internacional de Arquitectura de Sofía, Bulgaria; Miembro Fundador del Centro de Arte y Comunicación de Buenos Aires, Argentina (INCA+A).

A lo largo de su carrera fue galardonado con diversos premios: Ha recibido a lo largo de su carrera diversos reconocimientos: Premio Nacional de Ciencias y Artes en Bellas Artes en 1982 por el gobierno de México; I Gran Premio Latinoamericano en la Bienal de arquitectura de Buenos Aires en 1989; Premio del Instituto Mexicano del Cemento y del Concreto con el Centro Financiero Banamex en 1989; Medalla de Oro en la Bienal Mundial de Arquitectura en Sofía, Bulgaria con la sala de Usos Múltiples en Celaya, Guanajuato, en 1991; Presea Ciudad de México, en 1991; Medalla de Oro en la Bienal de Arquitectura de México, con la ampliación del complejo Banamex Cuadra en 1992; Premio de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística por el mejor trabajo de Arquitectura en el Estado de Aguascalientes, en 1992; Creador Emérito de Artes, CONACULTA, 1993; Gran Premio Ex Aequo en la Segunda Bienal Internacional de Arquitectura de Brasil, BIAB’94; Mención de Honor Internacional en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, Ecuador, en 1994; Premio VITRUVIO, en Buenos Aires, Argentina, en mérito a su trayectoria en la arquitectura latinoamericana por méritos excepcionales en la creación y en el aporte a la cultura de los pueblos en 1994.

Tanto en México como en el extranjero realizó una extensa labor profesional que incluyó la construcción de más de 200 obras entre las que destacan: el Conjunto Habitacional Torres de Mixcoac, Ciudad de México* (1967); las Oficinas Centrales del Infonavit, Ciudad de México* (1973); el Edificio de El Colegio de México* (1975); el de la Ciudad Emilio Rabasa, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (1979); Museo Tamayo Arte Contemporáneo, Ciudad de México* (1981); la Biblioteca México de la Ciudadela (1988); el Auditorio del estado de Guanajuato (1991); el de Aguascalientes (1991); Edificio de Oficinas en Santa Fe, Ciudad de México (1999); el Centro de Convenciones/ de la Ciudad, Coatzacoalcos, Ver. (2003), entre otros.

El arquitecto Abraham Zabludovsky falleció en la Ciudad de México el 9 de abril de 2003, dejando uno de los más importantes legados arquitectónicos del siglo XX.

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