Diario Judío México - “La nuestra es una cultura en la que el Otro ha sido y sigue siendo exterminado. Nos encontramos viviendo inmediatamente después de un estadio de la historia en el que millones de hombres, mujeres y niños fueron reducidos a cenizas. Nos hallamos más allá de una crisis de la cultura: es la destrucción de todo orden racional, es el olvido de la Palabra. Es una herida que no puede cicatrizar, y si cicatriza, la cicatriz es la huella que devuelve la memoria”.

“[…],el relato de Gross (autor del libro Vecinos), de las atrocidades durante la guerra ha despertado a una nación que ha escondido sistemáticamente su pasado».”

George Stainer
Filósofo y catedrático

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El 10 de julio de 1941 en Jedwabne, , los polacos católicos masacraron a sus vecinos judíos. No eran nazis, pero sus crímenes sólo pueden ser considerados un ejemplo más de fascismo. Sometieron a sus víctimas a todo tipo de torturas y vejaciones públicas, y quemaron vivos a los supervivientes en un pajar .[1]

Polonia y las sombras del Holocausto | Cultura | EL PAÍS
Judíos de Jedwabne asesinados durante el pogromo de 1941.

El pueblo de Jedwabne se encuentra al este de Varsovia, sobre la confluencia de los ríos Narew y Biebrza. Desde el año 1770, aproximadamente, la mitad de sus habitantes eran judíos y la otra, católicos. Siempre habían convivido, durante generaciones, pero esa paz fue rota durante la Segunda Guerra Mundial. El censo previo a este evento bélico señala la existencia de 1600 hebreros, alrededor del 60% de los habitantes del pueblo .[2]

En la mañana del 10 de Julio de 1941, 60 vecinos católicos de Jedwabne se presentaron con machetes, cuchillos, hachas, palos, estacas y látigos en la Plaza del Mercado, lugar donde en esos instantes se congregaba un centenar de judíos: fueron linchados por sus vecinos, delante de todo el mundo. La primera víctima fue un joven de 22 años a quien, después de haberle dado una paliza y verlo moribundo en el suelo, uno de sus “amigos” del pueblo le asesinó, incrustándole una piedra de 14 kilogramos en el cráneo, tras decir: “Te he atizado bien, y ya no te volverás a levantar”. Posteriormente, decenas de hebreros murieron a patadas y golpeados con porras o palos junto a la taberna, frente a la iglesia y sobre el camino a Lomza, otro poblado de la región. Se desconoce el núm[3]

En la actualidad, en existe una disputa sobre las circunstancias del pogromo. No falta quien arguya que los responsables de semejante atrocidad fueron los alemanes, e incluso afirme que la mera mención de la participación polaca en la matanza es una calumnia para, sencillamente, deshonrar a la nación polaca. Pese a esta oposición, los historiadores polaco-judíos que han investigado esos hechos a profundidad ―como Jan Tomasz Gross y Anna Bikont― han encontrado poco lugar para la duda: los polacos fueron completamente responsables de la planeación y la puesta en práctica de semejante atrocidad .[4]

Monumento en Jedwabne.

En 2001, a los sesenta años del pogromo, Jan Gross ―quien en la actualidad también tiene la nacionalidad estadounidense― publicó un libro sobre el suceso: Vecinos: la destrucción de la comunidad judía en Jedwabne, ; en él, asevera la responsabilidad de los habitantes polacos locales , [5] y desestima la de los nazis a quienes siempre se les había considerado como los autores. El 26 de mayo de ese mismo año, el Papa Juan Pablo II celebró una misa por las víctimas del Pogromo Jedwabne. Finalmente, el 10 de julio de 2001, justo sesenta años después de la tragedia, el entonces presidente de , Aleksander Kwansiewski, pidió perdón oficial con el siguiente discurso: “En estos momento, en tanto que hombre, ciudadano y presidente de la República de , pido perdón en nombre de aquellos polacos cuyas conciencias sienten remordimientos por este crimen” . [6]Sin embargo, el esclarecimiento completo de los hechos en pro de las víctimas aún no se ha dado.

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