Con 96 años de vida, ni la propia Lilly Toth se imaginó que sus libros en miniatura iban a ser moneda corriente para los coleccionistas de temas sobre el Holocausto. Nacida en Budapest en 1925, esta sobreviviente contó y detalló muchas informaciones en dichos manuscritos.

En total, 1.119 libros pequeños valiosos la colocan en un lugar diferente al resto. Testimonios de resiliencia de su persona se pueden observar y leer en dicha enorme cantidad de reliquias que ostenta con orgullo.

La colección de Toth llegó a la Biblioteca Pública Judía de Montreal previo a su muerte en mayo pasado. Desde ayer, en honor a su persona, el lugar exhibe diversos libros de cocina, partituras, libros de temas deportivos, novedades conocidas como «minis de mercado masivo».

“Nunca había visto algo así y he estado trabajando aquí durante 26 años”, dijo Eddie Paul, director principal de Biblioteca y Servicios de Aprendizaje de la Biblioteca Pública Judía. Los primeros minilibros datan del año 2000 a.C. Y son de miniatura porque están encuadernados y poseen menos de tres pulgadas de largo y ancho.

“Los libros en miniatura son fascinantes”, comentó la historiadora Kristen Howard. “Además de ser pintorescos, prácticamente son muy fáciles de transportar. Entonces, si tiene uno que es muy preciado, como un religioso, puede guardarlo cerca y seguro en un bolsillo o cartera. También hay algo realmente especial en poder llevar todas las palabras de Dios o las obras de Shakespeare en tus manos”.

Desde pequeña, Toth poseía libros judíos y cristianos. También en diversos idiomas: inglés, hebreo, francés, español, alemán y ruso. “A mediados del siglo XX, los coleccionistas de libros en miniatura consideraban que los minis húngaros eran algunos de los mejores y más preciados del mundo”, agregó Howard. “Una de las razones es que eran multilingües, lo que permitía que personas de varios lugares los leyeran, en lugar de simplemente admirarlos”.

Toth se sintió atraída por los libros minis húngaros de acuerdo con su identidad para preservarla y sus antepasados. “Lilly se mantuvo en contacto con familiares y amigos en Hungría durante todo su tiempo en Canadá”, añadió Howard. “Estos libros fueron una piedra de toque importante para su cultura”.

Hija única de Viktor y Carla Gluck, Viktor Gluck fue enviado a una unidad de trabajos forzados y fusilado en Austria. Su madre, tía y tío fueron arrestados por el movimiento fascista Arrow Cross y fusilados cerca de Győr.

Por último, en cuanto a Lilly, un policía húngaro la rescató y, al enterarse que era judía, la entregó a soldados alemanes para que la curen en un hospital. Logró sobrevivir a varias deportaciones y como señora de limpieza de un edificio de Arrow Cross. Luego se mudó a Canadá para estar cerca de sus familiares en 1957 y allí fue donde comenzó a coleccionar los minilibros.