La ciudad de Toledo fue una de las grandes capitales judías de Sefarad, que era como los judíos llamaban y siguen llamando a , y la presencia hebrea data, según las fuentes históricas, de la época romana y se extendió hasta el año 1492, en que el famoso edicto de los Reyes Católicos puso fin a dicha presencia, ya que si no se convertían tenían que irse.

El Museo Sefardí de Toledo es el epicentro de la cultura hispano-judía o sefardí y el mismo nos explica el significado que tuvo la misma en la vida del país. Visitamos el mismo de la mano de su directora, Carmen Alvarez, quien nos explica que “sin la presencia judía en la historia de nuestro país, con toda seguridad, habría sido otra”.

Ricardo Angoso: ¿Cuáles son los orígenes de este Museo Sefardí de Toledo?

Carmen Alvarez

Carmen Alvarez: Nace con la gran inquietud que hay en el mundo académico e intelectual en la de los años sesenta y setenta para abrir una gran institución o museo nacional que recoja toda la tradición y el arte hispano-judío o sefardí. También para crear y poner en marcha un centro de estudios hebraicos. Fundamentalmente, es un interés intelectual que nace de un grupo de hebraístas de aquel momento, llamada la “generación dorada”, y que coincide con un interés creciente en la sociedad española por la cultura sefardí. Entonces, se acaba fundando esta institución, de carácter nacional, que recoge esa tradición hispano-judía o sefardí como referente en el país de este legado. Nace oficialmente por un decreto del 11 de abril de 1964, en el cual se decía que no existe un lugar más venerable que la Sinagoga del Tránsito de Toledo para recoger cuantos testimonios atestigüen y atesoren la cultura hebraico-española. Este decreto, por tanto, dejaba bien clara la misión que debería tener este museo y el desarrollo que ha tenido a lo largo de su historia durante todos estos años.

Por tanto, podemos decir que los orígenes de este museo están ligados a un movimiento intelectual, más concretamente a la inquietud creciente de los hebraístas españoles por conformar una institución de estas características. De la misma forma, el museo tenía como objetivo dar espacio y visibilidad al arte y a la cultura hispano-judía y también a los estudios judíos en España, al tiempo que se reivindicaba a la ciudad de Toledo como portadora de un legado espiritual y material, bien visible en las sinagogas de la ciudad y en su judería para albergar una colección de carácter nacional de diversas procedencias donde se pudiera contar con un claro mensaje la historia de los judíos en España. Y también para mostrar el desarrollo cultural de estas comunidades judías en nuestro país a lo largo de la historia hasta el periodo negro que significó la expulsión de los judíos (1492), que trajo consigo un final abrupto y violento, pero que no fue el final definitivo, sino que esa vida continuó en el Mediterráneo y otras regiones a través de la diáspora que se expande por varios países.

LA SINAGOGA DEL TRANSITO, EDIFICIO DE GRAN CARGA SIMBÓLICA

Aparte de esa inquietud intelectual a la que me refería antes y que fue la génesis de este museo, también me quiero referir a este lugar, a esta sinagoga, que tiene una gran carga simbólica e histórica. Se edificó por encargo de Samuel-ha-Levi Abulafia (almojarife en la corte del rey Pedro I de Castilla), entre los años 1355 y 1357, como capilla privada del palacio que, en un gesto de grandilocuencia constructiva, impropia de un hebreo, había ordenado levantar sobre una gran extensión junto al Tajo y cuyos límites llegaban hasta el mismo borde del río. Eran unos tiempos en que por razones sociales y culturales la comunidad judía se liga a la corona y era muy pujante, teniendo un papel determinante en la vida toledana de ese periodo histórico. El siglo XIV es muy importante en la historia de los judíos de la ciudad, ya que tienen un papel protagónico en todos los ámbitos de la vida, incluido el académico e intelectual, y los judíos son una parte fundamental del cuerpo social toledano. Luego llegaría la crisis de 1391, como preludio de lo que quizá iba a llegar después, como el edicto de 1492 y el fenómeno de la conversión de los judíos, algo que no solamente ocurrió en Toledo, sino en otras ciudades de España.

El edificio tiene numerosos mensajes y cargas simbólicas en su interior. Esta Sinagoga del Tránsito no era la más grande de la ciudad en la época, sino que era la de Santa María la Blanca. Este origen artístico y su significado para la comunidad judía de entonces y para la ciudad de Toledo es donde debe enmarcarse la fundación de este Museo Sefardí. La importancia de este edificio, de esta sinagoga, no se puede pasar por alto a lo largo de su historia, que querría repasar, sobre todo en lo relativo a lo que ocurre después del edicto de 1492, comienzo del declive y desdibujamiento de la vida judía en Toledo, pero también de que la sinagoga perdiera su carácter religioso y de culto para la comunidad judía local.

Las diversas vicisitudes históricas han hecho que esta sinagoga fuera iglesia, archivo de órdenes militares, ermita y, finalmente, Museo Sefardí. Todo empezó en 1492, con la expulsión de los judíos. Los Reyes Católicos se la otorgaron a la Orden de Calatrava, que la convirtieron en iglesia, hospital y asilo hasta el siglo XVI que se quedó exclusivamente como iglesia y en el siglo XVIII como ermita, debido a la decadencia de las órdenes militares, hasta la Desamortización. Declarada el 1 de mayo de 1877 Monumento Nacional, se toman medidas para paliar el mal estado del edificio y se llevan a cabo las primeras restauraciones. Luego, a principios del siglo XX, dentro de un plan para rehabilitar algunos edificios de la ciudad, se inician una serie de obras a cargo del marqués Vega Inclán para poner al día este edificio y remozarlo junto otros lugares de interés judío en Toledo. A partir de ahí, ya considerado monumento nacional, se comienza a hablar de fundar un museo en este lugar hasta llegar hasta los sesenta y setenta, como he hablaba al principio de esta conversación en que, el impulso intelectual de los hebraístas, ponen en marcha el proyecto de convertir esta sinagoga en un museo.

Se dan la mano, entonces, ese impulso intelectual al que me he referido antes y el legado patrimonial judío que poseía la ciudad de Toledo. Aunados esos esfuerzos y contando con una colección inicial se crea este museo, esta institución, sobre todo con la ayuda de los primeros directores. Las primeras piezas que se recogen para la colección que ahora se puede ver son una serie de lápidas judías que habían sido de las más estudiadas y conocidas por los hebraístas españoles. Eran las únicas pistas, se podía decir, que teníamos para estudiar la cultura judía en y nos daban datos e información sobre las comunidades judías en nuestras ciudades. Las necrópolis judías nos daban una fuente de documentación muy importante acerca de la vida judía en antes del edicto de expulsión, siendo el origen, se puede decir, de los estudios hebraicos en nuestro país y las transcripciones de las lápidas han servido a ese conocimiento al que hemos ido llegando. La sinagoga tenía un gran peso en la construcción y en la misión de este museo, pero le hacía falta una colección como la que tiene ahora y estás lápidas, como le he dicho, fueron un aporte fundamental al impulso inicial. Tenemos expuestas, en total, doce lápidas, muchas de Toledo y otras de diversas procedencias.

LA PROCEDENCIA DE LOS MATERIALES 

R.A.: ¿De dónde proceden las piezas del Museo Sefardí?

C.A.: En primer lugar, están las lápidas judías a las que ya me referí antes y la colección del museo como tal se comienza a configurar en los años sesenta y setenta. Hay donaciones de familias sefardíes de la comunidad judía de Madrid, muchas de origen marroquí, al museo como proyecto cultural y como referencia nacional de la cultura judía. Tenemos lámparas votivas sinagogales, no son originales del siglo XIV porque eso se perdió en su gran mayoría, y otros objetos religiosos que se pueden contemplar en el museo. Es una colección que progresivamente ha ido creciendo y en que las donaciones han sido una parte fundamental de la misma. Nosotros hemos querido que estos objetos sirvan a nuestra misión de explicar en el museo el como modo de vida y la interpretación religiosa del mundo judío y sus tradiciones, como tienen la mayor parte de los museos judíos europeos.

R.A.: ¿Cuál es la misión del museo?

C.A.: Somos un museo con un carácter histórico y patrimonial que habla de la historia judía en España, poniendo el acento en ese sentido, y dándole visibilidad para que pueda servir a la divulgación porque hemos visto que cada vez hay un interés más creciente en nuestra sociedad hacia este mundo judío. Nosotros desde este museo damos mucha importancia a las minorías culturales, religiosas y étnicas porque partimos de la base que sin la presencia judía en la historia de nuestro país, con toda seguridad, habría sido otra. Nosotros intentamos romper con los prejuicios y tabúes del pasado, en el sentido de no haber estudiado suficientemente la presencia judía en nuestro país, y divulgarla ahora a todos los públicos. Nuestros programas y proyectos culturales y educativos caminan en esa dirección divulgativa.

R.A.: ¿Qué público suele venir a este museo?

C.A.: Tenemos visitantes nacionales e internacionales, obviamente. Hemos estudiado nuestro público y tenemos los datos en la base de datos del Ministerio de Cultura. Antes de la pandemia teníamos 320.000 visitas anuales e íbamos creciendo desde el 2014 hasta el 2020, en que apareció la pandemia y cerramos. Seguimos trabajando durante todo este tiempo en lo virtual e incluso organizamos un ciclo de conferencias a través de internet, en las que tratábamos temas relativos a objetos de la colección del museo. Analizamos sala por sala y también asuntos temáticos relacionados con el mundo judío. Creo que hay un antes y después de la pandemia, habiendo adquirido un gran desarrollo por la vía virtual y contando con un público a través de ese canal que antes no teníamos. En lo que llevamos de este año han pasado por esta casa casi 58.000 españoles y 40.000 de origen extranjero, es decir, casi 100.000 personas hasta octubre de este año. Tenemos muchas visitas de carácter grupal, de gente que viene a Toledo a conocer la historia de pero que saben que en la ciudad hay una judería y un pasado judío importante. Aparte de adultos, trabajamos mucho la parte didáctica con grupos escolares de Toledo y alrededores. Intentamos, además, que se conozcan las festividades de los judíos, tanto por la vía presencial como virtual. En lo que respecta al origen de los extranjeros, la mayoría son de Estados Unidos, Francia e , por este orden.

R.A.: ¿Trabajan en hacer mejoras?

C.A.: Claro que sí porque somos conscientes que hay que actualizar los textos y ponerlos al día, siendo traducidos a otras lenguas, como el hebreo y el inglés, y haciéndolos más didácticos. En eso estamos trabajando ahora y vamos a reactualizar nuestra colección. Hace falta explicar lo que se está viendo al entrar en la sinagoga desde un punto de vista simbólico, cultural, histórico y religioso. También vamos a traducir la página del museo al hebreo y al inglés, algo que creo que es absolutamente necesario, y contamos para ello con la ayuda de hebraístas españoles de prestigio.  La accesibilidad idiomática es vital para modernizar el museo y ofrecer un mensaje para que se entienda perfectamente la sinagoga en todos los sentidos en los que me refería antes. Queremos explicar a nuestro público la vida judía de a través de los diversos periodos históricos y su evolución a lo largo de los diversos avatares que se sucedieron en nuestro país, sin dejar de lado la figura de los conversos tras el edicto de los Reyes Católicos. También habrá una obligada referencia al mundo sefardí y su proyección en el exterior y que estará instalada en una nueva sala. Por otra parte, trabajamos con otras instituciones, como la Red de Juderías de y la Casa Sefarad, para divulgar el legado de los judíos de nuestro país y que se conozca.

EL MUNDO SEFARDI HOY

R.A.: ¿No tienes la impresión de que el mundo sefardí, y su lengua, el ladino, se va perdiendo paulatinamente?

C.A: Se hacen esfuerzos para que eso no ocurra y entiendo, en lo que respecta al ladino, que las lenguas no se estancan y sufren cambios a lo largo de la historia. El mundo sefardí fue muy visible a lo largo de su historia en muchos países, en el Norte de África y el Imperio Otomano, por ejemplo, pero eso cambia a partir del siglo XIX con los procesos nacionales en que se vieron inmersos esos países más tarde y después con las migraciones hacia de algunas de esas comunidades. Por ejemplo, en Turquía son una minoría y hacen grandes esfuerzos por no desaparecer y hacer visible ese legado. Ya no es un mundo tan visible como antes y la lengua puede llegar a ser menos un vehículo de comunicación que un elemento cultural de divulgación. En y también en se hacen esfuerzos por mantenerla y que se conserve como tal el ladino, aunque acabe siendo un reducto minoritario de comunicación.

R.A: ¿No crees que es una relación peculiar la de con el mundo judío, en el sentido de que hay interés y estudiosos, pero no hay judíos?

C.A.: La comunidad judía española progresivamente cada vez es más visible y así lo hace notar, pero claro lo que sí es cierto que, a diferencia de otras comunidades judías de Europa, es mucho más minoritaria y más pequeña. Pero, no debemos de olvidar que durante una buena parte de la historia reciente de era invisible y hoy, sin embargo, hace grandes esfuerzos la comunidad judía por mantener su identidad y por darse a conocer a través de numerosas iniciativas.

R.A.: ¿El Museo Sefardí de Toledo tiene relaciones con otros museos de Europa?

C.A.: Sí, claro que sí. Nuestra institución participa en el congreso europeo de museos judíos todos los años y hemos acogido y organizado uno de ellos. Fue un gran honor para nosotros organizar este evento en el 2017 y tuvo un gran éxito. Vinieron todos los museos judíos de Europa a la ciudad de Toledo y hablamos de cómo la ausencia de lo material en el mundo sefardí nos condiciona como museo. Aquí hemos contado con la ayuda del soporte material y de las grandes fuentes documentales que ofrece la ciudad de Toledo, que cuenta con numerosos archivos y fuentes arqueológicas también, incluso dentro de esta sinagoga, donde han aparecido algunos restos interesantes y que serán mostrados dentro del museo para que se conozca lo que había antes.