Diario Judío México - El mensaje del ministro de Relaciones Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, por el 16º aniversario del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), sigue teniendo la misma dirección que en oportunidades anteriores: la responsabilidad del gobierno de en el atentado.

Las acusaciones que refrescó Lieberman en el comunicado enviado a la kehilá argentina por la conmemoración se basan en las investigaciones dirigidas por el fiscal Alberto Nismanen las que se “establece claramente y sin lugar a dobles interpretaciones, que el liderazgo iraní resultó ser el promotor de la iniciativa provocando también la ejecución” del atentado, que causó la muerte de 85 personas además de otros 300 heridos, y vuelven sobre la necesidad de la persecución y captura de los implicados en el suceso, pese a la poca colaboración que ha demostrado el gobierno iraní y las actitudes de solidaridad automática de gobiernos y funcionarios que nada tienen que ver en el caso.

Seis años de tensión

La última muestra de esta reticencia persa fue la falta de resultados de las últimas diligencias hechas por Nisman, quien se reunió en Francia con enviados del gobierno de Ahmadinejad para negociar la entrega de al menos seis implicados en el caso para su enjuiciamiento, con la objeción de un particular personaje: Luis D’Elia, dirigente piquetero, que hace varios meses sostuvo una controvertida reunión con Moshen Rabani, ex agregado cultural de la embajada de en Argentina y uno de los prófugos.

La tensión entre y Argentina comenzó luego de que se formalizara en 2006 la orden de detención internacional contra los ex funcionarios, entre los que se incluyen, además de a Rabani, al ex tercer secretario de la embajada persa y un miembro de la Guardia Revolucionaria. D’Elía, entonces subsecretario de Tierras para el Hábitat Social en el gobierno argentino, rechazó la acción y envió una carta a en la que expresaba su solidaridad.

La reacción del gobierno argentino fue exigir la inmediata renuncia de D’Elia. Una reacción congruente con la actitud que Kirchner había mantenido hacia el caso AMIA de resolverlo a cualquier precio y así distanciarse una vez más de la ineficiencia que había caracterizado las gestiones de Menem en la materia.

Hablando de injerencia…

Aparte de achacar la decisión al “lobby israelí norteamericano”, D’Elia acotó que su amistad con el mandatario venezolano también lo obligaba a abandonar el puesto. Según reseñaba el diario argentino Clarín el 16 de noviembre de 2006, un almuerzo entre D’Elia y Roger Capella, embajador de en Argentina, fue el escenario en que se decidió el apoyo de D’ Elia al gobierno iraní, estrecho amigo del gobierno venezolano.

Según el diario, durante el encuentro se decidió que la postura de la justicia argentina por culpar a era un ataque “contra un aliado de la región”, por lo que Capella sugirió a D’Elia dar un espaldarazo al gobierno iraní, instrucción que el piquetero siguió al pie de la letra.

Agrega el periodista que no quería expresar su rechazo a la decisión argentina para no inmiscuirse en asuntos internos, pero que consiguió eco en la voz del piquetero, pese a que Kirchner le había solicitado no opinar.

Así pues, Hugo Chávez respaldó desde un principio la conducta de D’Elia, como era de esperarse por parte de quien se ha convertido en el primer aliado de Ahmadinejad en la región. Por ello, es lógico concluir (aunque la diplomacia criolla no lo han dado a conocer vox populi) que tampoco comparte la satisfacción argentina por las órdenes de detención.

Cómo manejar esa doble relación con e es el reto que continúa afrontando Cristina Fernández desde su asiento de la Casa Rosada, obligada, por un lado a continuar manteniendo las excelentes relaciones con las kehilot de Argentina y , y una postura sólida respecto al caso AMIA, y por otro, a manejar las relaciones con un gobierno de Chávez cada vez más próximo a Irán y aparentemente hostil con los judíos venezolanos.

A los ojos iraníes, Argentina se ha convertido en un “enemigo” y, aunque no siempre, “el enemigo de mi amigo es mi enemigo”, es fácil prever un enfriamiento en las relaciones entre la nación sureña y , a menos que la diplomacia de Cristina Fernández logre demostrar que no necesariamente “el amigo de mi enemigo es mi enemigo”.

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Periodista (UCAB, Caracas, 2007). Su Trabajo Especial de Grado fue un reportaje interpretativo titulado Ya no es Tierra de Gracia: el antisemitismo al amparo del gobierno venezolano calificado con 18/20 puntos. Un año después participó en la conferencia Enseñando la Shoá-Luchando contra el Racismo y el Prejuicio y fue becario del Seminario Internacional Memorias de la Shoá y los dilemas de su transmisión, ambos en el Instituto Yad Vashem, en Jerusalén. De igual manera ha sido oyente y participante en varios cursos organizados por la kehilá venezolana acerca de Shoá, identidad judía y geopolítica de Oriente Medio, tema sobre el cual versará su tesina de la Especialización en Derecho y Política Internacionales de la UCV, que aún cursa. Actualmente es periodista de política del Diario Tal Cual de Caracas y colaborador de la revista Zajor/Recuerda del Comité Venezolano de Yad Vashem.