Diario Judío México - Yojai Dimri, presidente del Consejo Regional del Monte Hebrón, pide a su país que cambie por completo el chip en lo relacionado con las comunidades israelíes en y  y las vea como una gran oportunidad para alcanzar la paz con los palestinos.

Como alguien que conoce bien a la población árabe y está en contacto diario con los palestinos, puedo decir con gran seguridad que su aflicción no es nacional sino socioeconómica. Lo que realmente preocupa a los residentes en la zona es su salud, su sustento y vivir con calma, normalidad y seguridad. Estas necesidades, así lo sienten, no las cubre como es debido la Autoridad Palestina. De hecho, la población árabe está desconectada de su liderazgo y muestra una total desconfianza hacia el mismo.

Ahora lo que se precisa es expandir la colaboración para que incluya la sanidad, la educación y otras áreas, mediante iniciativas no internacionales sino enteramente israelíes. Cuando el Estado de Israel aprenda a ver las comunidades de y como un activo y no como una carga, como un motor para el cambio en vez de como una traba, descubrirá que los asentamientos no son un obstáculo sino un puente hacia la paz económica y social.

Gideon Saar, una de las voces más influyentes de la derecha israelí, saluda en esta pieza el reconocimiento norteamericano de la soberanía del Estado judío sobre los  y rinde homenaje al premier israelí que dio tan audaz paso, su correligionario Menájem Beguin.

El reconocimiento por parte de Washington de la soberanía israelí en los es sin duda un logro diplomático inaudito que cabe atribuir al Gobierno del Likud comandado por el primer ministro Benjamín Netanyahu. Pero también es la culminación de un proceso que arrancó el 14 de diciembre de 1981, cuando el Gobierno del Likud comandado por el primer ministro Menájem Beguin presentó a la Knéset [Parlamento israelí] la Ley de los .

Es importante tener en cuenta que, en aquel entonces, los Estados Unidos, bajo el presidente proisraelí Ronald Reagan, se opusieron rotundamente a la aplicación de la ley israelí en el Golán.

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Israel debe modelar su futuro en el entendimiento de que la paz y la seguridad están lejos de estar aseguradas. En otros cuatro años, se prevé que, por primera vez desde la destrucción del Segundo Templo, la mayoría de la población judía viva en Israel. Tenemos que asegurarnos de que las áreas de la tierra de Israel que están actualmente en nuestras manos sigan estándolo para las futuras generaciones, y establecer asentamientos en ellas. Lo tendremos bien presente cuando acudamos a las urnas la semana que viene.

El analista argentino Federico Gaón denuncia en esta columna la estrategia que puso hace un año en marcha Hamás para que la frontera de Israel con Gaza esté en tensión permanente y exhorta a la comunidad internacional a que pare los pies a la organización terrorista palestina.

(…) Hamás ha llevado la guerrilla urbana a unos niveles monstruosos, usando civiles como escudos humanos y aprovechándose de los valores morales de Israel –y las obligaciones que éste se impone como país liberal democrático– para infligir el mayor daño posible, a uno u otro bando.

La Marcha del Retorno no es diferente. (…) los agentes de Hamás se infiltran en la muchedumbre, manipulan las tensiones fronterizas y tratan de penetrar en Israel (…) Los boquetes [en las alambradas de la frontera] tienen el único objetivo de asesinar a civiles israelíes.

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Como toda nación soberana, Israel tiene el derecho y la obligación de defender sus fronteras y proteger a sus civiles del .

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Ahora que incluso países que simpatizan con los palestinos han lanzado advertencias a los capos terroristas de Gaza, así como a sus patrocinadores iraníes, para que cejen en sus esfuerzos desestabilizadores, es imperativo que la comunidad y la sociedad internacionales hagan todo lo posible por presionar a Hamás y a sus facilitadores para que pongan fin a la violencia y al , por el bien tanto de los israelíes como de los palestinos.