Diario Judío México - nunca matará a tantos inocentes como los que liquidaron los ejércitos de Europa. ¿Quiénes son ellos, pues, para darnos lecciones de moral? “Conquistaremos y después toda Europa. Cuando acabemos con Europa, conquistaremos las Américas y no nos olvidaremos, tampoco, de la Europa oriental.” Este orador sediento de territorios prosiguió diciendo que había que aniquilar a todos los judíos.

Suena como Hitler, recuerda a Hitler, pero esas palabras las dijo el Dr. Yunis al-Astal, diputado del Hamás en el parlamento palestino. El Dr. Al-Astal y otros dirigentes del Hamás no tratan de ocultar sus ideas sobre el exterminio de los judíos y la dominación mundial por el Islam radical. Su discurso fue difundido por la televisión del Hamás y puede verlo quien quiera conocer la verdadera naturaleza del Hamás en las páginas web de MEMRI, PMW y otras, en inglés, en hebreo y en otros idiomas.

También la OTAN comete errores.

Los refugiados creían estar a salvo, pero se equivocaron. El ataque aéreo no los pasó por alto. Murieron más de 100. Ésta no es la trágica historia del bombardeo de una escuela en Gaza, sino del bombardeo de Korisa en la ex Yugoeslavia. El ataque fue perpetrado por aviones de la OTAN. Eso ocurrió hace menos de diez años, el 13 de mayo de 1999. No es todo: el 12 de abril, aviones de la OTAN mataron, accidentalmente por supuesto, a doce civiles; el 14 de abril mataron a 70 refugiados; el 27 de abril fueron muertos otros 16 civiles; el 1 de mayo, murieron 23 en un ataque contra un autobús, el 6 de mayo una bomba de racimo mató a 16; el 19 de mayo fue bombardeado un hospital de Belgrado y tres civiles murieron; el 30 de mayo murieron 11 al ser atacado un puente; el mismo día fue bombardeado un hogar de ancianos con un saldo de 20 muertos. Al día siguiente murieron once más. Por las mismas fechas la embajada de China sufrió un bombardeo y un mísil se desvió de su curso unos 50 kilómetros, alcanzando Sofía, la capital de Bulgaria. “Fue un error, lo lamentamos”, respondió cada vez el portavoz de la OTAN.

Eso es lo que sucede en una guerra. Es triste, es lamentable, pero los europeos bien harían en mirar atrás, no a un pasado ya lejano, al bombardeo de Dresden, sino al más reciente, antes de apuntar un dedo acusador hacia , porque no ha alcanzado ni alcanzará ni la centésima parte del número de inocentes muertos en guerras justas de las democracias europeas.

no tiene que disculparse ante Europa.

¿Ha cambiado Europa? A continuación una cita de un informe del Secretario General de la ONU: “De los 8000 muertos en Afganistán en 2007, 1500 eran civiles”. De esos 1500, entre la mitad y los dos tercios fueron muertos por sus hermanos los talibanes. El resto murieron en diversos bombardeos, parte de ellos de los ejércitos europeos que operan en la región bajo la égida de la OTAN. Hay expertos que afirman que las cifras reales son mucho mayores. En 2008 la situación se agravó y el número de muertos aumentó en muchos millares. De hecho, los ejércitos europeos están matando civiles cada semana, alegando que en la pugna contra los talibanes es inevitable.

Los israelíes no les debemos explicaciones a los europeos, son ellos los que nos las deben. Los talibanes no han disparado cohetes contra ninguna ciudad europea, en tanto que el Hamás sí los dispara contra . Los talibanes no proclaman que quieren matar a todos los europeos, mientras que el Hamás aboga por la matanza de judíos en sus estatutos y en las prédicas de sus líderes. Sin embargo, los europeos siguen luchando en Afganistán, aunque sólo sea para destruir una rama más del Islam fanático. Igual que contra el Hamás. Ahora bien, la amenaza que el Hamás representa para es mucho mayor que la del Talibán para Europa.

¿Por qué, entonces, pueden permitirse los europeos llevar a cabo una guerra en una tierra que dista miles de kilómetros de sus hogares, matando cientos o miles de civiles inocentes y proclamando al mismo tiempo que su causa es justa, pero no puede hacerlo? ¿Qué hipocresía es ésta?

Cada año mueren miles de combatientes del Talibán, frente a unas pocas docenas de soldados europeos. Cientos de miles de civiles han muerto en Afganistán, contra ninguno en Europa. Y con todo, ustedes los europeos ¿quieren darnos lecciones sobre ética bélica y “respuesta proporcionada”? ¿Hablan en serio?

¿El Líbano sí, Israel no?

En mayo de 2007 estalló un conflicto entre el ejército libanés y un grupúsculo, Fatah-al-Islam, del campo de refugiados Nahr-al-Bared en el Líbano. Ese grupo es una célula cancerosa más del movimiento del Yihad Global. El ejército libanés no quiso enzarzarse en una guerrilla urbana. Simplemente bombardeó y destruyó edificios de una forma que Israel habría considerado inconcebible.

El número oficial de bajas del ejército libanés fue de 168; en el campo hubo más de 300 muertos. Algunos eran militantes, otros civiles. Murieron además seis soldados de la FINUL y dos trabajadores de la Cruz Roja. El campo de refugiados quedó en ruinas. De sus 40.000 habitantes, 33.000 quedaron sin hogar. Los soldados libaneses no quisieron correr riesgos inútiles. El número de combatientes a los que se enfrentaron era sin duda menor que los 16.000 terroristas de Hamás ocultos en túneles. Si el ejército libanés hubiera tenido que hacer frente a estos últimos, no habría quedado en Gaza una sola casa en pie, toda la Franja de Gaza habría sido borrada del mapa.

Cuando el Líbano se ocupó así de ese retoño de la amenaza del islamismo radical, recibió alabanzas del mundo libre y del mundo árabe por igual. Para ello utilizó medios que Israel ni soñaría en emplear. La mayoría de las bajas fueron civiles inocentes. Las horribles imágenes de muerte y destrucción, que puede obtener quien tenga interés en ello, no provocaron protestas en masa en Londres y París. Al contrario, se aplaudió al Líbano. Los árabes tienen derecho a “cuidarse” de los árabes.

¿Por qué se permite al Líbano utilizar medidas brutales para erradicar este brote islámico radical? ¿Por qué puede Europa cruzar medio mundo para ir a matar millares de combatientes y civiles en nombre de la misma causa anti-Yihad? ¿Y por qué Israel no puede hacer lo mismo, a pesar de que se enfrenta a un peligro mayor?

La importancia de la pequeña pantalla

En la lucha entre Israel y el Hamás, no puede haber victoria sin legitimidad. Israel no es Rusia en Chechenia, ni la OTAN combatiendo al Talibán o los libaneses arrasando todo un campo de refugiados y recibiendo aplausos por ello. Israel necesita apoyo. Israel puede obtenerlo sólo con la verdad.

Los órganos oficiales de Israel están tratando de hacer comprender al mundo que el Hamás es una organización antisemita que exhorta a exterminar los judíos; que el Hamás ambiciona conquistar el mundo y que la “respuesta proporcionada” es un disparate acabado que Europa nunca aplicó en sus conflictos del pasado o del presente; que el Hamás es peor que el Talibán; que los daños causados por Israel a civiles no involucrados, por trágicos que sean, son menores que los causados por Europa.

La reticencia mundial a aceptar este mensaje ha reducido el apoyo otorgado a Israel durante los primeros días de la guerra. Eso no es culpa de Israel. Si el Hamás gana la guerra de la propaganda, quien perderá será todo el mundo libre.

No podemos permitirnos perder. La verdad debe prevalecer.


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FuenteGuysen International News
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