Diario Judío México - Dan, yo sólo voy a decir una frase en hebreo. Quiero hablar, en este día, en inglés con el objeto de hablarles a los ciudadanos estadounidenses y a los ciudadanos del mundo.

Primeramente, creo que el embajador Shapiro tiene absoluta razón. Hay una notable fortaleza y resiliencia en los pueblos de Estados Unidos, el pueblo de y en los pueblos de todas las sociedades libres. Hay un tremendo poder en la libertad. Hay una enorme confianza y sí, a veces las democracias duermen, pero siempre se las arreglan, de alguna manera, para despertar a tiempo y creo que no hay vínculo más fuerte para enfrentar al flagelo del terrorismo, al flagelo de ideologías salvajes que no tienen inhibiciones, y al uso de la violencia contra civiles inocentes, no hay mayor vínculo en esta batalla que el vínculo entre y Estados Unidos, porque refleja el más profundo vínculo de dos sociedades que nacieron en libertad y que comparten tantos ideales y tantos valores.

Usted dice, Dan, que mi presencia aquí es una expresión de nuestro vínculo, y su presencia aquí hoy en Jerusalén, el 11-S, es la misma expresión de ese mismo vínculo.

Quiero dar las gracias a Refael Eldor y a los miembros de la Casa de la Calidad de Jerusalén para traer esta formidable exposición de Robby Berman, que se encontraba allí o quería estar allí – no como fotógrafo sino que hizo, creo, una importante contribución a la documentación del mayor acto de terrorismo en la historia, y al espíritu que guió a los valientes bomberos, policías y ciudadanos, que hicieron todo lo posible, en medio de ese humo y esa oscuridad, para tratar de salvar las vidas que podían ser salvadas.

Hay algo muy poderoso en este día – precisamente este día, tal vez exactamente a esta hora una década más tarde. Las épocas históricas, a veces, tardan siglos en desplegarse. Pero sólo han pasado diez años desde ese día infame, en el que las notables imágenes aquí exhibidas – desde que esas fotos fueron tomadas. Pero creo que una década es tiempo suficiente para hacer un balance de dónde estamos en esta gran lucha entre civilización y barbarie.

Esta es la gran lucha de nuestro tiempo, pero no comenzó el 11 de septiembre. Sin embargo, el 11-S sí le presentó al mundo los peligros del terrorismo empleado por el Islam militante. Le presentó al mundo el credo fanático que guía a sus adherentes.

Y el 11-S también puso en marcha una década en la que dos presidentes estadounidenses estuvieron involucrados en este enfrentamiento histórico. Durante esa década, las fuerzas de la civilización han disfrutado muchas victorias. Los talibanes fueron expulsados ??del poder. El régimen de Saddam Hussein fue derrocado. Osama bin Laden fue asesinado. Y el Presidente de EE.UU. debería ser felicitado por esta acción. Creo que es algo simbólico el hecho que el presidente Obama ordenara la eliminación de Osama Bin Laden cuando cerramos esta década. Es tanto una victoria simbólica como sustantiva. Y también hubo muchos intentos terroristas que fueron frustrados durante este tiempo.

Pero aún así las fuerzas del terrorismo, durante estos años, lograron también algunas victorias. Golpearon en Bali, Londres y Madrid, en Mumbai, y sí, aquí, en Jerusalén y otros lugares. Controlan Líbano. Controlan Gaza. Y están apresurándose para desarrollar armas nucleares en Teherán.

Diez años después del 11-S, la posibilidad de que las armas más peligrosas del mundo caigan en manos de los regímenes más peligrosos del mundo – esa posibilidad es muy real. Y la peor pesadilla terrorista – un potencial ataque terrorista nuclear – podría pronto convertirse en un peligro real y presente.

No se debe permitir que ésto ocurra. La comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, debe hacer todo lo posible para impedir que desarrolle armas nucleares. Ahora, con esta lucha entre barbarie y civilización librándose, y aún indecisa, en Medio Oriente, – hay sin embargo una nueva fuerza que ha surgido en esta región.

Aquellos que exigen libertad y oportunidad, y aquellos que exigen dignidad humana básica, se están levantando contra regímenes calcificados y represivos, regímenes que les han negado, por mucho tiempo, a sus pueblos, el boleto de entrada a la modernidad. Pero junto a los demócratas que esperan un futuro mejor para ellos y sus pueblos – junto a ellos están los militantes que buscan volver a lo que ellos ven como un glorioso pasado – un pasado donde un califato se extendía desde el Océano Atlántico hasta el río Indo, y desde el Cuerno de África hasta las puertas de Viena. Ésto es lo que se apodera de su imaginación y ésto es lo que dispara su fervor.

Ahora bien, el islam militante no ha sido una fuerza importante en el desencadenamiento de esta revolución en el mundo árabe y en todo Medio Oriente. Pero debemos asegurarnos de que no será decisivo en la determinación de sus resultados. En Egipto, Siria, Libia, Yemen y otros lugares, las fuerzas islámicas militantes están tratando de secuestrar la Primavera Árabe. Están tratando de excluir cualquier posibilidad de genuina democracia, progreso y paz.

Observamos un intento en El Cairo, hace dos días. Acabo de llegar aquí de una reunión con Yonatan, el jefe de seguridad de nuestra Embajada en El Cairo y él y sus cinco colegas mostraron una formidable frialdad de juicio, en circunstancias prácticamente imposibles y, sin duda, merecen crédito por actuar con gran valentía y gran sabiduría. Pero quiero aprovechar esta oportunidad para transmitir un agradecimiento especial al Presidente Obama, que intervino en un momento crucial para ayudarnos a proteger a nuestra gente y a que volvieran a casa.

Creo que todos estamos frente a estos enemigos comunes. Amenazan al nuevo orden que todos queremos ver en el nuevo mundo árabe. Rechazan la libertad y rechazan la modernidad, y tenemos que asegurarnos de que no se les permitirá destruir las esperanzas de cientos de millones de personas en todo Medio Oriente.

En la última década, mucha sangre ha sido derramada y mucha cantidad de riquezas se ha gastado. Hay demasiado en juego para nuestro común futuro, como para permitir que las fuerzas de las militancias radicales impongan una tiranía aún mayor sobre los pueblos de la región.

Mis amigos, las fotografías aquí en exhibición nos gritan para recordar; para recordar a aquellos que atacaron a Estados Unidos; para recordar por qué atacaron a Estados Unidos; para recordar a los muchos miles de caídos por el terrorismo el 11-S y a los muchos miles que fueron asesinados desde el 11-S; y para recordar a los miles de valientes soldados que, desde entonces, han pagado el precio más alto en la lucha contra el terrorismo.

En este día, recordémoslos. Y renovemos nuestro compromiso de hacer todo lo que esté en nuestro poder para asegurar que las fuerzas de la barbarie sean derrotadas y que las fuerzas del progreso y la paz prevalezcan.

Muchas gracias.

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld
http://www.pmo.gov.il/PMOEng/Communication/PMSpeaks/speechteomim110911.htm

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.