Este es el artículo 20 de 21 en la serie El concierto de los árboles

Diario Judío México - En un momento de palpitación sintió que el corazón se le iba a salir del pecho y los ojos del rostro e iba a morir instantáneamente sin poder volver a casa. Comenzó a escuchar su propia voz, una voz puritana de sus pasados.

—Resulta muy difícil, tal vez imposible, hablar sobre la muerte. Siempre pensé únicamente en mí mismo—. Pensó unos segundos cómo prepararse para morir, y recordó los análisis de grandes filósofos como Platón, Schelling, Schopenhauer, Levinas y otros.

No hay nada tan evidente ni nada que nos pueda resultar tan misterioso e incomprensible como el hecho de saber que nos dirigimos hacia la muerte, pues es la única experiencia que se nos mantiene velada. Por más que intentemos aproximarnos a ella por analogías y suposiciones, esta experiencia es un secreto que sólo no le pertenece al ser sino a la hora de morir. El que ha muerto no puede ya decirnos nada al respecto.

No merecía otra cosa sino lo que le estaba sucediendo. Sabía que desde su nacimiento había sido asignado a la muerte, pero en su testarudez pensaba que podría trascenderla y erigirse en la eternidad. La concesión de la vida incluye esta concesión. Pero aunque ella sea condición de posibilidad de la vida misma, y de igual forma, la condición de posibilidad de la muerte sea la vida misma, el hombre no sabe morir, aprender a morir. ¡Y ese aprendizaje dura nada más y nada menos que lo que dura su propia vida!

—No se puede aceptar la muerte si no se cumple primero con la condición de la renuncia al yo, eso que jamás alcance— le dijo una voz.

Bernard había buscado el espíritu de los árboles en la materia de la vida, en las sustancias, las semillas, la savia, las maderas, las ramas, los dibujos, las fotografías, la poesía, pero había olvidado buscarlo allí donde se encontraba: en la muerte, la desintegración del ser.

Rendido por no haber encontrado a su espíritu, ni a los arboles danzantes, ni a la música y el murmullo mágico, ni a su pino que debía ser ya un gigante, vio como el bosque se iba desvaneciendo, y luego toda la realidad como si siempre hubiese sido invisible. Solo veía la luz del infinito.

—El eterno retorno— musitó.

La figura de una mujer con ramas y hojas en los brazos salió de entre los árboles y le acaricio la cabeza y luego el rostro como aprendiendo un lenguaje, hasta que finalmente lo abrazo dándole calor. Le coloco un anillo en el dedo.

—He sido un cabeza dura toda mi vida—.

De pronto la mujer desapareció y se volvió a tallar los ojos bloqueados y húmedos por redes fotosintéticas. Comprendía que veía alucinaciones. Quizás el golpe en la cabeza había sido más fuerte de lo que había creído, y lentamente su espíritu levitaba.

¿No es desgarrador, sin embargo, que para aceptar mi muerte -la aniquilación total de mi existencia- tenga que aprender ya desde el transcurso de mi vida a renunciar a mi yo por el que afirmo y reconozco la singularidad de mi vida? ¿Por qué esta exigencia? ¿Es legítima? ¿Esa exigencia no menosprecia la vida en favor de la muerte? ¿Es esta exigencia mera fabricación del pensamiento o es una real condición que impone la muerte?

“Schopenhauer reduce el recogimiento del individuo que se angustia por su muerte propia a un hecho insignificante. Al principio metafísico de la creación, a la Naturaleza omnipotente y despiadada, “nada le importan la vida o muerte del individuo”.

Bernard le hablaba moribundo e indiferente a la vez a la Naturaleza que, como Voluntad ciega que se objetiva en sus criaturas, asegura la continuidad de su objetivación en la preservación de la existencia de las especies. Bernard ocupaba sin embargo el último sitio en la evolución de la creación: un error en la creación que nunca debió de existir. Comprendió en lo ancho y amplio de su propio ser que la muerte propia no sólo le era indiferente sino que le daba paz, finalmente no se buscaría a sí mismo en trucos y formulas, y no buscaría el espíritu de los árboles en signos externos, sino en la desintegración social y total, física y humana de su ser, como una semilla en acto profético cuya pudrición produce una melodía divina.

Sabía que estaba alucinando.

—La individualidad de la mayoría de los hombres es tan miserable y tan insignificante, que nada perdemos con la muerte. Pero la angustia por mi muerte no se mitiga con saber que a la Naturaleza le es indiferente este hecho, ni con saber que a mi muerte aquello que yo fui retorna al origen— le susurro Bernard a los árboles— sino por el hecho que no lo comprendí en vida—.

Los arboles comenzaron a danzar en círculos agitando sus gotas de savia en la música coral como fuegos artificiales en el cielo negro.

—No me es indiferente que la aniquilación de mi existencia retorne al ser o se hunda en la Nada, es una catarsis profunda y para nada profana, yo me angustio por la total aniquilación de mi existencia. Sin embargo comprendo que mi muerte y la angustia de que con mi muerte se me niegan la posibilidad de seguir habitando en el mundo, retorno a ustedes, en este espíritu que busque—.

Ninguna elucubración filosófica podía calmar la angustia de Bernard por la muerte propia. En esta angustia intuía que toda su existencia está atravesada por un conflicto esencial: el hombre tiende a la perfección absoluta de su ser afirmándose por su libertad, pero la posibilidad del cumplimiento de su perfecta realización está irremisiblemente condenada al fracaso por su condición de mortal.

Bernard abrió los ojos y vio el anillo, vio un rayo de luz. Se abrieron más sus ojos tratando de definir su luminosidad y vio que no era un anillo sino una rama circular atorada en su dedo.

La angustia de mi muerte me lleva a preguntar por mi libertad. Quizás el peso de la carga de tener que hacerme responsable de mi libertad desmienta esa posibilidad a la que aspiro de alcanzar una perfecta realización. Ser un hombre libre significa estar infinitamente abierto para. Por lo tanto, mi libertad me impide, por más que me esfuerce, delinear una completa realización de mi ser. Si no fuera por mi muerte, yo sería un ser eternamente insatisfecho. La cuestión es que, a nuestros ojos, la muerte casi siempre se equivoca: llega cuando no debe llegar, por lo que pocas veces es bien recibida. Además, no sólo es inoportuna, sino que desbarata y disuelve la obra que con tanto afán habíamos construido: nuestra vida propia.

Se iluminaron los árboles y volvió el resplandor. Bernard despertó de su sueño mientras que veía a los arboles cantar fuera de la iglesia. Se levantó despacio apoyándose con las manos en los troncos a su alrededor y camino hasta la carretera.

Amaneció en la cátedra del nuevo siglo. Allí, automóviles viajaban, y encontró el camino de retorno a casa.

Más Artículos en esta Serie

<< El concierto de los árboles, 19va. parte
Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.


Artículo anteriorEl legado del Rab Ovadia Yosef Z”L
Artículo siguienteSedarim de la Mishná y su importancia religiosa
Abraham Nissan Contacto: [email protected] [email protected] '''Abraham Nissan''' (n. 1969, Distrito Federal, México) es un escritor, novelista, guionista de cine ganador del Premio Nacional de Literatura Sefaradí por su "Colección de cuentos de Internet" (2009). Abraham Nissan nació en Distrito Federal, México 1969. Curso sus estudios de literatura universal en la Sogem, Teoría de la Comunicación en la Universidad Nuevo Mundo y Dirección de cine en la Universidad de California en Los Ángeles. Escribió cuentos que le dieron el Premio de Literatura en el Festival de las Artes Monte Sinaí, el Premio de Literatura Cuento Sefaradí, y el Premio del Certamen Literario Cervantes. Así mismo, escribió y dirigió cortometrajes (Espejo de Azúcar,1991) que lo llevaron a ser galardonado como el mejor director de cine universitario de la Ciudad de México en el Festival Interuniversitario de cine de la Ciudad de México. Trabajó como editor y articulista de la revista cultural de universitarios "Todos Nosotros". Fungió como Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Universidad. Estudió dirección dramática en el Núcleo de Estudios Teatrales con el director de teatro Ludwik Margolis. Estudio la Tora y la Cábala en las Instituciones Ohr Somayach y Bnei Baruj, así como en el Centro de Kabbalah del Rabino Berg. Fundo la empresa de cine "Holy City Films" que se centra en Jerusalén. Sintetizó su obra en la frase "En el Principio Dios creó el signo" basado en la semiótica de Umberto Eco y la Tora. Estudió la Cábala humanista con el Rab Michael Laitman en el canal 66 de la Cábala de Israel. 1973-1987 Estudió en una escuela hebrea judía en México. 1980-1985 Participó en los movimientos sionista Dor Hadash y Halutz en México. 1988-1992 Estudió comunicaciones, actuación teatral, escritura. 1991 Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Universidad en México. 1992-1997 Estudió de la realización de películas y la dirección de la UCLA y NET en Los Ángeles. Trabajó como compositor de música de cine, escritor y guionista. 1992 Presidente de Comunicaciones de la FEMUJ (Federación Mexicana judía de Estudiantes Universitarios). 1988-1997 Escribió varios libros, artículos y columnas en varios periódicos y revistas. 1998 Hizo aliá a Israel. 1999 Estudió de hebreo en el Ulpán Akiva. 2000-2006 Trabajó en Jerusalem Post, Toys R Us, y algunas oficinas de Telemarketing. 2007 Miembro del consejo de administración en Kfar Hayam. 2000-2015 Produjo y escribió casi 40 libros, miles de artículos y columnas, 10 guiones de cine, 100 canciones, producidas pinturas digitales. Escritor de 7 novelas, uno de ellos el best seller "Polanco". Desde 2010 miembro de un movimiento israelí "Hamaagshim" para crear nuevas empresas. 2014- Productor de la película israelí "Anti-Virus" se proyectó en Cinemateq Tel Aviv. 2005-10 Trabajó en ups israelíes de inicio y películas: El nuevo JPost, 24 canales de televisión de música, película "El Secreto". Fue parte activa del movimiento de la cinematografía israelí. Propietario de 10 patentes de inicio. Escribió decenas de cuentos (Mi primera muerte, La calle rota, Furias y nostalgias ahogadas en un café, El director, Mi cocina esta en Jerusalem, La tela digital, El ministro Gold, Internet City, Quien es el asesino?, John Doe); Novelas (La piedra, El viejo, el mar y la mujer, El consejo de sabios de Internet, El amor de los Jasídicos, Polanco); Ensayos filosóficos (La Alef, La arqueología del lenguaje, El neandertal del lenguaje, Ser, hacer y tener, El signo); Guiones de cine (Ópera y Circo, Mashiaj, El balón es redondo, Oculto, Medusa, Crisis, 39 mujeres, El mejor pan del mundo, Camino al amor, Asesinato en la biblioteca, Amor perdido, El camino de la vida, Amor en la Oscuridad, El hombre www). Es bloggerista en Internet y trabaja como columnista en Diario Judío. Ha sido nombrado en el 2011 "Maestro del cuento" por la Comunidad Judía de México. '''Obras''' “Diario de un Viajero en Israel” (Diario escrito) 1987 "Mi primera muerte" (cuento)1988 "El juego de póker" (guión cortometraje) 1988 "La cayada de Abraham" (poesía) 1989 "Los gatos" (guión cortometraje) 1989 "El lago" (cuento) 1989 "Un pueblo llamado Esencia" (Novela poética) 1990 "Un hombre solo" (poema)1990 "La rosa roja" (guión y película cortometraje) 1990 "La calle rota" (cuento) 1991 "Furias y nostalgias ahogadas en un café" (cuento) 1992 "La sombra de una flor" (cuento)1992 "El director" (cuento)1992 "Las cuatro estaciones" (guión para la televisión)1992 “Isotopía de enredos” (guión de cine cortometraje/comedia) 1992 "El espejo de azúcar" (cuento y película cortometraje)1992 "Máscaras" (cuento)1993 "Ser, hacer y tener" (ejercicio psicológico)1993 "Diario de viajero a la India" (poesía) 1994 "Cartas de amor" (colección)1994-95 "Crisis" (guion de cine) 1994 "El camino más seguro del alma" (guión de cine) 1996 "La Alef" (ensayo filosófico)1997 "La piedra" (novela)1999 "La arqueología del lenguaje" (ensayo semiótico) 2000 "Mashiaj" (guion de cine) 2001 "Mi propia plegaria" (poesía) 2002 "Oculto" (guion de cine) 2003 "El balón es redondo" (guión de cine) 2003 "Tierra" (cuento) 2004 "Medusa" (guion de cine) 2004 "El pequeño Mesías" (guión de cine) 2004 "Mi cocina esta en Jerusalem" (cuento) 2005 "La tela digital" (cuento) 2005 "El viejo, el mar y la mujer" (novela) 2006 "El maestro y la luz" (cuento) 2006 "39 mujeres" (guion de cine) 2007 "El mejor pan del mundo" (guión de cine) 2007 "El día 28" (guion de cine) 2008 "Rushes" (guion de cine) 2009 "Camino al amor" (guión de cine) 2009 "El consejo de sabios de Internet" (novela) 2009 "Asesinato en la biblioteca" (guión de cine) 2009 "Quien es el asesino?" (cuento) 2009 "Internet City" (cuento) 2010 "John Doe" (cuento) 2011 "The Net" (cuento) 2010 "Amor perdido" (guión de cine) 2009 "El camino de la vida" (guión de cine) 2009 "The www man" (guion de cine) 2010 "Actores vs. Fantasmas" (cuento) 2011 "Brandy Coffee Cup" (cuento) 2011 "Un día en Twitter" (cuento) 2011 "The W" (guion de cine) 2011 "El amor de los Jasídicos" (novela) 2011 "Viaje en el tiempo en Wikipedia" (cuento) 2012 "Polanco" (novela) 2012 “El concierto de los árboles” (novela) 2012 "El gobierno de Internet" (novela) 2013 (...En proceso...)