Diario Judío México - El holocausto se convirtió, en manos de Netanyahu, en una herramienta siempre útil para justificar no solo la existencia de sino cualquier política -por errónea que sea- de su gobierno.

Hoy sin embargo, el holocausto pasa a quinto termino cuando, en una gira por los países bálticos, el mismo Netanyahu se niega a tocar el tema porque siente que , “entre amigos” como el considera a los líderes de estos países, el tema debe de ser ignorado y caro que debe serlo porque para los países bálticos sus héroes nacionales son todos grandes homicidas de judíos cuya barbarie sorprendió incluso a la Gestapo pero cuyas sanguinarias acciones fueron grabadas como capítulos dorados en las páginas de la historia de , letonia y estonia, donde el asesinato de judíos fue solo un subproducto más en su guerra de “liberación” de rusos y polacos.

, el centro intelectual judío más importante de Europa Oriental fue testigo de masacres increíbles por “héroes” nacionales cuyos nombres adoran las más amplias avenidas de sus ciudades y en las que, el llamado de judíos y cristianos por igual, que llaman a la remoción de estos nombres, debido a los crímenes que los acompañan y que son totalmente ignoradas.

Para los judíos el tema es central porque conlleva claramente la (¿cómo pudo haber crímenes si los perpetradores son los héroes nacionales?)

Para Netanyahu el tema es más sencillo: estos líderes de extrema derecha, al igual que los de Hungría y Polonia, apoyan sus políticas y eso es suficiente justificación para ignorar cualquier otro tema.

Netanyahu, considera a estos países no solo como aliados suyos sino como la puerta de entrada a la comunidad europea a través de estas naciones que lo apoyan en todas sus políticas posicionándose a la derecha del resto del continente y el hecho de que lo hayan invitado a visitarlas demuestra, según Netanyahu, la creciente presencia de en el mundo.

Para Abaham Foxman, presidente de la liga de antidifamación y quien sobrevivió la guerra escondido por su nana en Vilna () el tema es especialmente sensible dado que toda su familia, su comunidad y su mundo fueron destruidos no por los alemanes sino por los criminales bálticos que hoy son honrados como héroes y reconocidos como tal por Netanyahu.

Para Netanyahu cuya familia viene también de la vista, dice el, tiene un significado especial, pero tocar el tema con sus dirigentes no porque no debe permitir que el pasado entorpezca el apoyo – que tanto busca y tan pocos le dan- en la actualidad.

No es pues de sorprenderse en Lojamei Haguetaot, un kibutz israelí fundado por los sobrevivientes de la resistencia Lituana de cuyas filas surgió entre muchos otros símbolos el himno de los partisanos y la guerrilla central de toda Europa haya condenado la visita y prohibido la entrega de sus archivos y parafernalia a Yad Vashem a quien consideran al igual que a Netanyahu, manipuladores indignos del tema.

Dovid Katz, maestro de Yiddish en la universidad Gediminas Technical University en Vilna, la discusión del tema seria “saludable” no solo para el bienestar de sino sobre todo para el de los israelís que cada día se alejan más de la historia y realidad judías para encerrarse en el mundo simbólico de Netanyahu donde todo cambia de sentido según su conveniencia.

El 95% de los judíos de Lituania fueron asesinados por los colaboradores lituanos en Ponary, campo de muerte donde la Gestapo se sorprendió por la brutalidad de sus compinches lituanos.

Para Netanyahu, el silencio es la mejor compañía para no echar a perder esta “bella” amistad con estas naciones que hasta la fecha no reconocen siquiera su participación en el holocausto y a las que reverencia a cambio de su apoyo.

Le pedimos a Netanyahu que exija al gobierno lituano que la placa de honor a Noreika, criminal de guerra honrado como héroe lituano y a solicitar se detenga a construcción de un centro de convenciones encima de lo que es el cementerio judío con una antigüedad de más de 500 años y donde se encuentran enterrados muchos de los más famosos rabinos y literatos seculares de la historia judía.

Pero la realidad es que, tras su apoyo al líder polaco y su ley antijudía nadie espera que Netanyahu reamente haga algo y menos ahora que se siente apoyado por Trump y reivindicado en todas sus políticas por más nefastas que estas sean.
Ojalá, dijo Katz, Netanyahu encuentre el coraje y la convicción para demostrar que si es parte del mundo judío tanto del de ayer como el de mañana pero, finalmente, todos se temen que el cisma ya creado por Netanyahu entre judíos del mundo e israelís, entre conservadores, reformistas, seculares y ultra ortodoxos, entre liberales y ultra conservadores solo será amplificado con su mediocre sumisión ante gobernantes fascistas y antisemitas a cambio de su apoyo -mientras a ellos les convenga- a las políticas actuales de sin importar las consecuencias futuras que tanto el Estado como as comunidades judías del mundo tendrán que enfrentar por sus actitudes y claro, por sus “amistades” que mientras él cree que o justifican en realidad solo desmerecen los logros y avances que los israelís han logrado.

1 Comentario

  1. Obviamente Netanyahu es un problema para el pueblo judio. Lo incomprensible es el ciego apoyo del mundo judio aparte de obtener mayoria en las elecciones de Israel.
    ¿Será que en el fondo tenemos la misma ideologia que tienen los amigos de Netanyahu? ¿Será que nuestra supuesta superioridad moral no es tan grande?
    No tenemos respuestas y seguramente las encontraremos despues de una gran tragedia, que es el momento que las personas que sobreviven recapacitan

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Alejandro Abeliansky nace en Polonia, desde pequeño muestra interés por las letras y el libre pensamiento. Actualmente radica en la región Tijuana/San Diego.