Ciertamente, la tenaz resistencia a la conducta de Netanyahu en múltiples temas es una de las causas que en estos días une a un diversificado conjunto de figuras y partidos en Israel. 

Su reiterado incumplimiento de promesas y acuerdos, el maltrato personal a Benny Gantz quien le reveló durante dos años un ingenuo apoyo en difíciles circunstancias, el juicio que se verifica y avanza en su contra, el inaceptable lenguaje de uno de sus hijos al plantear asuntos públicos: algunas de las circunstancias que explican el presente panorama en este país. 

Pero cabe atender un factor adicional: el ascenso de una joven generación que parece revelar superior capacidad para ajustarse a importantes mudanzas en múltiples escenarios. 

Figuras como Naftali Bennet y Hayeled Shaked apenas frisan los cincuenta años de edad, y Yair Lapid -el principal actor de los cambios que se vislumbran- es algo mayor que ellos. 

En contraste, tanto Bibi como no pocos importantes miembros del partido Likud pertenecen a una generación que cuenta con quince o más años. Y en este momento no muestra la flexibilidad ideológica y personal de sus rivales. 

Ciertamente, no es correcto ignorar los hechos y logros de Netanyahu y de su cercano equipo en la última década y más. Sin embargo, los tiempos y sus dilemas mudan con rapidez y la capacidad de aprendizaje conoce límites y escollos. 

De momento los escenarios que pueden levantarse en los próximos días no presentan seguros guiones. Choques en las fronteras del país, rebelión en el partido de Bennet, actos de violencia contra algún miembro de la programada coalición: algunos factores capaces de trastornarlos. Obligan la atención. 

         

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.