Diario Judío México - En todos los sucesos -por más simples o comunes que parezcan- se magnifican y vuelven extraordinarios.

Cada segmento de la población local, incluyendo hasta los turistas, proyectan sus sueños y ciertamente sus frustraciones sobre el gran escenario de la “Tierra Santa” que si es tierra pero que dista mucho de la santidad.

Para algunas personas que conozco, que hasta ayer eran “Netanyanistas”, el que se juzgue a Bibi por corrupción es solo una muestra más del gran valor de la democracia israelí que se puede dar el lujo de deshacerse de sus “malos” (que para otros son buenos) gobernantes sin tener que matarlos (excepción claro del señor Rabin a quien siempre olvidan mencionar estos señores) asesinado precisamente por uno de los seguidores de las teorías que llevaron y mantienen a Bibi en el trono. Pero no nos distraigamos con detalles a menos que queramos subrayar el detalle de que en este país, , ser de izquierda se ha traducido en solo no ser de extrema derecha porque todos los de “derecha” son verdaderos extremistas.

Y este cambio se dio por las presiones, corrupción, ataques y ‘persecución’ ideológica realizada por las tropas de Bibi en la era pre-trumpiana y que eliminaron, silenciaron o enviaron al extranjero a miles de israelís -casi todos de origen europeo y en su mayoría descendientes de yekes (judíos alemanes) que veían a su como un faro de luz de democracia, derechos humanos, convivencia y amor con sus vecinos ante lo cual la práctica “bibista” de poder por medio de la confrontación de unos contra otros, creo un judío oriental -originario de los países árabes- al que empodero confrontándolo con esos ‘intelectuales’ que lo menospreciaban y a quienes les dio el poder de la violencia antes que del raciocinio en una ideología donde nadie puede cuestionarlos – y menos aún estar en contra de ellos sin ser considerado, cuando menos, enemigo del estado y cuando más, antisemita.

Si porque para tragedia del mundo judío, Netanyahu impuso su gobierno y a él personalmente como la personalización de todo lo judío. Nada bueno judío podía pasar sin ser adjudicado a él, y nada podía ser malo si lo hacia él.

Que si iba a Europa a hacerse “cuate” de los húngaros, los eslovacos, los lituanos y los polacos de extrema derecha que con tanto gusto mataron judíos hace apenas unas décadas, “amen” porque la cercanía con Netanyahu los hacia kosher y les quitaba lo repugnante bajo la teoría de que hayan hecho lo que hayan hecho lo importante no es el pasado (ni los principios) sino para lo que nos servirán en el futuro, teoría muy buena para aplicar a la realidad política y muy mala cuando se aplica a la misión y sobrevivencia a largo plazo de un Estado.

El doble verbo político de Netanyahu llevo a mandatarios de todo el mundo a despreciarlo o por lo menos a no quererlo demasiado lo cual, realmente no tendría importancia si Netanyahu un hubiera convertido este antagonismo en una túnica de purificación antisemita

¿Dices que Netanyahu es un mentiroso? ¡Antisemita!

¿Dices que hay discriminación en ? ¡Mentiroso y antisemita porque hay dos congresistas árabes (que representarían al 30% de la población)!

¿Dices que no es el mejor país del mundo? ¡Antisemita!

Hay antisemitismo en tu país (¿cómo lo hay en todos lados?) ¡ah qué horror! Solución: emigrar a Israel la que según la ideología predominante es la patria de “todos” (¿?) los judíos afirmación, que si la hace alguien en otro país es inmediata y justificadamente calificada de antisemita porque Israel es solo la nación de los israelís incluso de los no judíos y no la nación de los judíos que de estos hay de muchos colores y países.

El juicio a Netanyahu, -al igual que los que deberían juzgar a su esposa- detenidos y distraídos por tantos años, surgen ahora NO como muestra de la limpieza ideología o la anticorrupción israelí, sino tan solo como la única herramienta electoral que le queda a una oposición diezmada, sin ideología clara, con pocos seguidores para tratar de destronar a Bibi en un país donde no existe ya un solo personaje pensante, analítico y capaz de arrasar masas para anteponerse al reinado de Bibi.

No sé si Bibi es malo o es bueno, más bien sé que es ambos dependiendo del momento, el tema y el analista que lo juzgue, lo que si se es que Israel está más dividido, más animoso, más alejado no solo del resto del mundo sino de las juventudes de las comunidades judías del resto del mundo de lo que jamás había estado por culpa de la teoría de que todo lo que Bibi hiciera tenía que ser calificado de positivo.

AIPAC es el mejor ejemplo de una organización entreguista donde se chifla y grita a cualquier político anti netanyanista (perdón, ellos le llaman antisemita) generando en el camino todo tipo de resentimientos políticos que claro, pagara la comunidad judeo americana que, antes que nada es americana y que tendrá que pagar los platos rotos creados por organizaciones rabiosamente pro-netanyanistas incapaces de juzgar o cuestionar nada desde las declaraciones de Bibi invitando a los judíos franceses a irse a su patria (frase que en boca de los no judíos se vuelve antisemita porque es claro que la patria de los judíos franceses es Francia aunque simpaticen o les guste viajar a Israel como las de los estadounidenses es Estados Unidos aunque les fascine irse a asolear a Cancún (lo cual no los hace mexicanos) o Natanya (lo que no los hace israelís) para el caso.

Censura de entrada a quienes hablan mal de las políticas de Netanyahu y a quienes se les prohíbe la entrada a Israel; Separación en el aeropuerto de quienes tienen un nombre árabe o egipcio aunque en su vida hayan estado ahí ni tengan nada que ver con esas naciones pero que gracias a las políticas de Bibi ahora ya saben que tener un nombre oriental es motivo para doble interrogatorio y separación involuntaria de su grupo para que mal encarados -y muy mal educados- agentes israelís los cuestionen y agredan por querer venir a conocer su país.

Una generación de israelís trumpistas de extrema derecha, insensibles (o ignorantes) de los ideales que tenía el país cuando se fundó, resentidos sociales -les llamarían algunos- que lograron crear una prisión mental para gente como Amoz Oz y calificar de enemigos a todos los que usan el cerebro para cuestionar las acciones de un líder.

Esta es la verdadera herencia de Netanyahu ya sea que gane o pierda, que lo arresten o no, y aunque todos sabremos darle la vuelta al discurso para que si gana sea un triunfo de la democracia y si pierde también el daño está hecho.

Los kibutzim, la shomer, los movimientos juveniles, los socialistas, los sefaradís que si hablan djudezmo y los ashkenazim que no se avergüenzan ni de serlo ni de tener su propio idioma y hasta los alemanes con ideología y principios todos, todos, son elementos en vía de extinción gracias a las políticas israelís (iniciadas por Ben Gurion en un extremo y magnificadas por la entronización de Bibi en el otro) y la miopía (ceguera) de organizaciones judías de Estados Unidos -donde además cada una representa solo los intereses del millonario que las mantiene y no de las masas judías que cada vez participan menos por estas mismas razones- que nunca han tenido el valor -ni el incentivo- de cuestionar nada y que hoy se encuentran con la realidad – que siempre estuvo presente- de que solo las tropas de Kahana, los racistas asesinos -a los que se encubrió después del asesinato de Rabin, proporcionan los cimientos sobre los que fundamenta el gobierno imperial actual.

¿Habrá quien pueda destronarlo?

¿Habrá quien pueda devolver los fondos a las organizaciones civiles y a la prensa independiente?

¿Habrá quien pueda regresar el orgullo de tikun olam a un país que tanto requiere de su tikun-nacion?

Habrá quien deje de justificar la expansión israelí bajo el manto de que no hay con quien hablar entre los árabes y bajo la pretenciosa teoría de que un país puede vivir una guerra eterna sin dejarle daños serios a su juventud (¿mucha de la cual vive fuera del país entre otras razones por eso?)

¿Habrá quien use los recursos del Estado para sacar de la terrible pobreza a los cientos de miles de israelís que languidecen en la abyecta pobreza de los barrios bajos de Tel Aviv o Beersheva?

Y, pero claro, nada de lo dicho hasta ahora es un defecto netamente israelí, al contrario, todo esto es solo resultado de una política social populista -igual a la que estamos viendo implementarse en Estados Unidos-.

Los mismos extremos, los mismos abusos, los mismos egos, los mismos costos sociales, la misma ideología y la pregunta no es entonces si caerá o no Bibi sino si Israel se podrá levantar de la triste situación en la que se encuentra ideológicamente (si ya sé que hay mucho dinero -mal distribuido dirán los pobres- que hay mucha tecnología, muchas oportunidades y muchas, muchas otras cosas que desgraciadamente palidecen por su mala distribución ante el sueño de un Israel justo, ¿dónde los pobres sean menos pobres, donde judíos, musulmanes, cristianos y seculares sean libres y no estén controlados por un gobierno clerical?

Israel va a salir adelante este quien esté al frente, la pregunta es si podrá reestablecerse la armonía de esa nación con los judíos de otras naciones y con los gobiernos de los otros países en particular los que no sean extremistas porque, como mal dicen por ahí, “dime con quien andas y te diré quién eres” y hoy los ‘amigos’ de Israel son Lituania, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Filipinas, Guatemala y solo nos falta Guatepeor y eso porque aún no se inventa.

¿Revivirá la izquierda de Israel? ¿O por lo menos lo no-derecha?

¿Existe aún alguien que pueda presumir de tener principios humanistas y una cultura de no confrontación y pseudo-superioridad?

El tiempo nos lo dirá y ojalá nos lo diga pronto y positivamente.

Ojalá pronto los jóvenes israelís dejen de deambular por centros comerciales estadounidenses o forestas centroamericanas en busca de las oportunidades que no creen tener en su país y que por eso viven en exilios autoimpuestos.

Para Bibi, su esposa y su “entourage” quedan solo dos canciones a elegir:

Sigo siendo “El Rey” o “El Rey Ha Muerto”, pero en ambos casos;

¡Viva el Rey!