Diario Judío México - Es innegable el hecho de que el ser humano comparte muchas características similares a las de los animales. Incluso varios comentaristas han explicado que por eso justamente se traían sacrificios por pecados involuntarios: El animal expía por un acto realizado por un ser humano que cayó de su nivel y realizó un acto propio de un animal. Empero, es ridículo pensar que por eso ambos evolucionaron hasta su apogeo, el animal el propio y el ser humano el suyo. Es como si alguien dijese “por cuanto las nubes están repletas de agua y también los melones, ambos provienen de un mismo origen”. El cuerpo demuestra claramente diseño y propósito, no el desorden y el caos que se esperaría si proviniese de la nada. Si nos fijamos solamente en una célula, veremos una verdadera fábrica, y, ¡nos quieren hacer pensar que ésta se formó sola!

Todo esto se debe a un pensamiento superficial, a ver las cosas de manera plana y sencilla: El chimpancé y el hombre se parecen, por eso ambos tienen un antepasado común. Es justo lo opuesto a lo que la Torá demanda: Pensamiento profundo. D-s pretende del ser humano que sea un ente pensante, que analice, que no “compre” cualquier idea que le vendan.

En la historia de Ester leemos sucesos que parecen desconectados, toda la historia se formó a lo largo de nueve años. Si alguien ve los hechos de manera independiente, no vería la Mano del Director. La persona tiene la libertad de ver como quiera esta vida, pero el Todopoderoso pretende que profundice y vea cómo es Su Mano la que dirige. Un error es desconectar los sucesos. Pero debemos leer toda la historia de Ester de una vez, así podremos entender cómo todo fue manejado desde Arriba, los sucesos aparentan ser sólo eso, sucesos sin dirección: Un rey se enojó con su mujer, la mandó a matar, encontró otra a quien su primer ministro quería asesinar, finalmente mataron a ese ministro y a su nación. Eso es un estudio llano. Lo profundo es ver cómo se entrelazaron los acontecimientos, cómo una nación separada estuvo a punto de ser exterminada, pero gracias a la unión y al llanto al Eterno fue salvada.

Es más cómodo y fácil ver las cosas sin profundizar, pero es probable caer en el error- en un grave error de pensar que todo este complejo universo se hizo por sí solo. Si alguien pensase que el reloj que porta en su muñeca se hizo solo probablemente terminaría mal. Este mundo no es menos complejo que ese reloj. Si entendemos esto, entenderemos que no estamos solos, estamos con nuestro Padre Celestial.

Shabbat shalom

SIN COMENTARIOS

Leave a Reply

Artículo anteriorYa basta!
Artículo siguienteEl Liderazgo de una pequeña niña