La base de la Nueva Caballería Andante

A las amadas montañas.

“El Sol no brilla sobre nosotros, sino en nosotros.”
John Muir.

“¡Qué glorioso es el saludo que el sol le da a las montañas!”
John Muir.

“No leas, como lo hacen los niños, para divertirse, o como lo hace el ambicioso, por instrucción. No, lee para vivir”.
Flaubert.

Al rabino Jonathan Sachs, en la memoria y en la admiración de siempre.

Ser artista es no echar cuentas, es madurar como lo hace el árbol, que no apremia a su savia y resiste las tormentas primaverales sin temer que tras ellas no llegue el verano
Rainer Maria Rilke,
Cartas a un joven poeta.

Etiam Romae, semper civis extremadurensis ero.
Siempre seré extremeño, aunque viva en Roma.
Antonius Joseph Escudero Ríos.
MAGISTER.
Novus Toleti Ordo.

***

Tiempos de Febrero de azules fríos que cortan las cumbres de las montañas, días de lluvia fina nostálgica que anticipa el Sol de una vida, de un recuerdo en el aire, cariño de una vida en movimiento que siempre trata de elevarse a las cumbres. Es el Sol de un corazón, de una mirada por los pequeños árboles, así se hacen las alas de un águila, vuela ésta sin dejar rastro. Así se conecta a lo verdadero y vuela supervisando los ciclos de la vida, ama y exige la libertad, hay un equilibrio  justo que acelera a los pausados y hace decidirse a los indecisos.

Crea mundos para los adelantados y le da alas a todos los que desean elevarse, tal espíritu es un poema de supervivencia, un canto espiritual y práctico para no olvidar que venimos al mundo para dar la mejor versión de nosotros mismos, para amar con espíritu bravío en la conquista por la preservación de la vida.

En la Caballería Andante, como antaño hicieron otros muchos Caballeros Espirituales, se hace el camino hacia las cumbres teniendo al Sol como la estrella que mantiene toda vida.

La perfección es una realidad alcanzable, así nos lo ha enseñado el Gran Maestre mirando a los cielos, santificando la Vida sin renunciar a ella, tomando aliento en la montaña, jardinero de virtudes en artesanía, sonríe ante la vida forjando la Templanza de quien cuida de todos, así queda escrito en la memoria de los libros de caballerías las misiones del Caballero Quintana de la Serena y el Caballero Kadan, quienes el destino les había reservado una identidad propia.

Defender el Corazón de Jesús y la Sagrada Estrella de la casa de David, sus capas tocaban ya el suelo con el aire, vivían así, sabiendo que lo bueno de sus corazones pesaba muchísimo más que las miserias humanas, las propias y ajenas.

El espíritu de reunificación los acercaba al Padre Sol.

ANNO TEMPLI CMIII
BRUNETE-MADRID.
Febrero de 2021 – Shevat 5781