Los Acuerdos de Abraham, que han empezado a dibujar un nuevo mapa en Oriente Medio, y el cambio de poder en la Casa Blanca, crean un panorama incierto frente a las próximas íes y su impacto en la región.

Mientras se prepara para ir a unas cuartas en dos años los diferentes países de la zona están expectantes. Algunas naciones del Golfo, por ejemplo, ansían un cambio de rumbo mientras que otras consideran que la estabilidad de otro mandato de Netanyahu sería lo mejor para la zona.

Y es que este ha sido un año histórico en el Medio Oriente: hemos visto cómo, gracias a la mediación de , ha normalizado relaciones diplomáticas con Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), así como con Sudán y Marruecos.

Y la Administración del expresidente Donald Trump prometió que había más países en cola para ampliar el círculo de la paz, como llaman a esta progresión de acuerdos en Israel.

Sin embargo, la elección de Joe Biden y su inclinación por tratar de negociar con el más temido régimen de la región, Irán, tiene a los israelíes ansiosos, los de todo el espectro político. Y la pregunta es si continuarán los pactos y alianzas con otros países de la región también con Biden.

La importancia del resultado electoral israelí

Un sondeo reciente mostró que, si las tuvieran lugar hoy, el bloque que quiere que Netanyahu forme de nuevo gobierno -Likud, Shas, Judaísmo Unido por la Torá- recibiría 47 escaños.

Y el bloque que quiere sacar a Netanyahu -Yesh Atid, Nueva Esperanza, Beitenu, Laboristas, Azul y Blanco y Meretz- tendría 53 escaños.

El partido clave en esta elección es Yamina, el partido de derecha de Naftali Bennett, que podría unir fuerzas con el bloque anti-Netanyahu y usar sus 11 escaños para permitir la formación de un gobierno. Sin embargo, su líder no ha descartado unirse a un gobierno comandado por Netanyahu.

Y si bien el carácter de cada partido es muy diferente en doméstica, en lo relativo a la seguridad de en la región sus ideologías no son tan dispares.

Hay un creciente miedo a posibles agresiones iraníes.

En la región se está librando una guerra secreta contra Irán (materializada en los recientes acuerdos entre los países de la zona que aíslan a la República islámica) y una guerra no secreta contra los aliados de Irán, como la organización terrorista Hezbolá y su vocación declarada de acabar con Israel.

En realidad, quien gane las en es menos importante que el asegurar que la cooperación económica y de seguridad regional sigue siendo prioridad en la agenda de relaciones bilaterales entre y sus nuevos amigos y los que están por venir. Y parece que la clase israelí lo tiene claro.

Y en momentos como este, el interés mutuo, el pragmatismo, el deseo de paz y estabilidad y el desarrollo económico es algo a lo que nadie parece querer negarse.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorEstos son los resultados finales de las elecciones israelíes y su significado
Artículo siguienteHuixquilucan iniciara vacunación contra Covid-19 la semana entrante