En estos últimos meses, las relaciones entre y han sido tensas, lo que también es un hecho evidente en la prensa iraní. Como parte de esto, el 1 de marzo, 2020 el diario iraní Entekhab publicó un artículo manifestándose en contra de las ambiciones expansionistas del Presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien dijo, desea restaurar la gloria política y territorial del Imperio Otomano. Titulado «Cuando el Sultán se hace la ilusión de que es igual a los sultanes otomanos y puede decirle al mundo qué hacer – el cómo Erdogan piensa y analiza el mundo», el artículo afirmaba que, en el año 2016, Erdogan consolidó su gobierno único de un solo hombre en e implementó la doctrina neo-otomana a través de los medios militares. El articulo sostuvo que Erdogan sueña con revivir el Imperio Otomano en la zona del Levante, en Siria y las áreas kurdas al norte de Irak – siendo él mismo el sultán y quien confronta a Rusia, a Occidente e incluso el eje de resistencia liderado por con el único propósito de lograr todo esto. 

Ilustración que acompaña al artículo de Entekhab: Erdogan de sultán otomano 

Lo siguiente son extractos del artículo:[1]

«El ataque aéreo ruso perpetrado el 27 de febrero, 2020 contra un convoy de las fuerzas turcas y respaldadas por en Idlib, Siria, se ha convertido en factor clave a los cálculos territoriales en Siria y del Medio Oriente. En estos días, el Presidente turco Recep Tayyip Erdogan, está siendo mencionado en los medios de comunicación más que cualquier otra figura política. En una ocasión este amenazó al gobierno sirio con perpetrar una terrible venganza y luego dijo que la OTAN y los deben ayudar a a retrasar la crisis en Idlib. En cualquier caso, las principales declaraciones de Erdogan son parte de un doble enfoque que debe ser analizado para comprender la política de Ankara en la región. Por una parte, Erdogan pide a los líderes políticos de Moscú que se mantengan alejados de en Siria y le dejen la plaza libre a Ankara y dejen en paz al Presidente sirio Bashar Al-Assad. Por otro lado, Erdogan desea anunciar la apertura de la frontera de con Grecia a los inmigrantes que intentan llegar a Europa.

«Estos dos enfoques de Erdogan son la clave principal para analizar la actual política de Ankara en el Medio Oriente y en la arena internacional. En esencia, nuestra afirmación es que el neo-otomanismo, la ideología que sustenta los mecanismos en de Turquía, está siendo llevado ahora de ser teoría a la acción y de que el propio Erdogan es la figura principal que lleva a cabo dicha transición.

«Desde la creación del nuevo régimen turco, con la fundación de la República de en 1922, siendo esto todo lo que quedaba del Imperio Otomano, el movimiento Juventud Turca siempre anheló recuperar el control del distrito de Mosul, tal como se definió en la era del Imperio Otomano, es decir, las gobernaciones de Mosul, Kirkuk, Irbil, Dohuk y Sulaimaniya al norte de Irak.

Cuando el ex-canciller turco Ahmet Davutoğlu, el jefe estratega de este ministerio llegó a Mosul en el año 2009, declaró: «Nuestros antepasados ​​llegaron una vez aquí a caballo y un día regresaremos aquí con equipos más modernos y mucho más sofisticados». En la ideología nacionalista turca, también llamada ‘neo-otomanismo’, controlar las zonas con más abundancia en petróleo de Irak es claramente un objetivo genuino de especial importancia.

Además de Mosul, Siria – el principal remanente de la zona del Levante, que posee 822 km de frontera terrestre con la moderna, se ha convertido en los últimos años en un objetivo para los políticos turcos que buscan restaurar la gloria del Imperio Otomano. En la actual situación, Erdogan claramente sueña con gobernar la zona del Levante y la gobernación de Mosul…

«La renuncia de Ahmet Davutoğlu al cargo de primer ministro, hecho ocurrido el 5 de mayo, 2016 puede considerarse como el punto de partida del gobierno unipersonal de Erdogan en y de la desequilibrada implementación del neo-otomanismo en el lugar. En los años posteriores al 2003, la doctrina estratégica de Davutoğlu y sus otras ideas informaron sobre la política interior y exterior de Turquía. Pero en su lucha por el poder contra la élite académica y contra el profesor de Relaciones Internacionales Davutoğlu, Erdogan perdió la paciencia y ya no pudo tolerar el crecimiento de su poder. Aunque las ideas de Davutoğlu fueron descritas a menudo como la hoja de ruta neo-otomana, su enfoque nunca se basó en el extremismo y la agresión militar. Después de deponer al ideólogo del ente gobernante de Turquía, el Partido Justicia y Desarrollo [es decir, Davutoğlu], Erdogan, que operaba con una lógica beligerante, adoptó la estrategia de desarrollo por la fuerza de la espada. Tres meses después de la destitución de Davutoğlu como primer ministro, Binali Yildirim fue nombrado en su lugar y el 24 de agosto, 2016 lanzó la Operación Escudo del Éufrates en la gobernación de Alepo contra el EIIS y los kurdos y, después de capturar Jarabulus, logró capturar Al-Bab, A’zaz y también partes de ‘Afrin.

«Luego de expandirse en la zona del Levante, Erdogan no se limitó a las partes del norte de la gobernación de Alepo, sino que tomó el control de la zona en su totalidad uniendo fuerzas con grupos extremistas en la gobernación de Idlib. Además, el 20 de enero, 2018 el ejército y las milicias turcas bajo su mando lanzaron un ataque contra la gobernación de Afrin controlada por los kurdos, como parte de la Operación Rama de Olivo y 58 días después, el 18 de marzo, lograron controlar la zona. Pero la expansión de Erdogan al norte de Siria no terminó ahí. El 9 de octubre, 2019 a pesar de una amplia oposición internacional, este lanzó una ofensiva contra los kurdos y sirios al este del Éufrates y logró apoderarse de varias áreas adicionales.

«En la nueva situación, con los ejércitos de Siria y Rusia decididos a recuperar Idlib, Erdogan se da cuenta de que su sueño de expansión territorial y el control de la zona del Levante está en peligro y por lo tanto lo vemos tocando todas las puertas con el propósito de tomar el control de estas áreas. Aunque afirma que este no busca tierra o petróleo, su despliegue de tropas y sus ataques a sus rivales en las gobernaciones de Alepo, Idlib y Raqqah indican que este considera a estas áreas parte de la política del Imperio Otomano que le fue arrebatado y ahora ha sido recuperado bajo el gobierno del Sultán Recep.

Erdogan declara explícitamente que este entró en Siria por invitación del pueblo sirio y envió tropas a Libia a instancias de su gobierno con el propósito de enfrentarse a las fuerzas de Khalifa Haftar. Su adjunto también dice que ‘nuestra profundidad estratégica se encuentra en Libia, ‘ya que así fue como sucedió en los días del Imperio Otomano. Erdogan también le pide a los que despliegue sus misiles Patriot para defender sus fuerzas en Idlib, le dice a Rusia que se aparte en Idlib y amenaza a los países de Europa que abrirá sus fronteras y los ahogará en oleadas de refugiados. Además, debido a su última acción, las posiciones de la resistencia – por ejemplo, Hezbolá en Siria – se han convertido en sus objetivos.

«Al examinar el tono y las acciones de Erdogan, queda lo suficientemente claro que, por una parte, sus interacciones con los líderes del mundo le han dado apetito por la gloria y el poder de los sultanes otomanos. Por otra parte, este se ve a sí mismo como el líder del mundo islámico o, por decirlo más precisamente, de los sunitas musulmanes del mundo. Hoy día, además de equipararse a los sultanes otomanos Mehmed [el Conquistador] y Suleiman [el Magnífico], ¿quién puede decirles a los rusos qué hacer y qué no hacer? El Sultán Recep aparentemente no se da cuenta de que los viejos tiempos, en los que los otomanos gobernaban la mitad de Europa u obligaban al zar de Rusia a retirarse, han quedado atrás. El Sultán Recep parece estar en el ojo de una gran tormenta que lo sacará de su cargo en el 2023, en las próximas elecciones presidenciales de Turquía».


[1] Entekhab (Irán), 1 de marzo, 2020.