En un artículo publicado en el diario Al-Ayyam, Ashraf Al-‘Ajrami, ex-ministro de Asuntos de los Prisioneros de la Autoridad Palestina, advirtió que Cisjordania se encuentra en total caos, manifestado en violentos conflictos entre clanes y tribus que amenazan la seguridad pública. Esta situación, dijo Al-‘Ajrami, es el resultado del fracaso de todas las instituciones palestinas – el sistema educativo, los órganos ejecutivo y judicial, los partidos políticos e incluso las organizaciones de la sociedad civil – que no han logrado construir una infraestructura civil nacional que no esté divorciada a las lealtades de clanes y tribus.

Al-‘Ajrami agregó que la confianza pública en las instituciones de la Autoridad Palestina está erosionando y que la Autoridad Palestina está perdiendo su capacidad de gobernar, porque la población depende cada vez más de los marcos locales y tribales para protegerse y manejar sus diferentes asuntos. Este afirmó que el discurso de la resistencia, que glorifica las armas, no hace más que intensificar el fenómeno de que los ciudadanos se toman la justicia por cuenta propia y utilizan sus armas para saldar cuentas personales y locales. Si la sociedad palestina tiende a deslizarse en dirección a la anarquía total, este advirtió, elementos internacionales dejarán de apoyar la creación de un estado palestino independiente, por temor a que se convierta en un país fallido y corrupto. Este instó a los palestinos a acoger los valores de un gobierno adecuado y el estado de derecho y así restaurar su imagen de «nación civilizada y educada que puede desempeñar un papel muy activo en la cultura del mundo».

Cabe señalar que la debilidad del estado de derecho en la Autoridad Palestina es un tema discutido a menudo en los medios de comunicación palestinos y muchos escritores afirman que es un síntoma de problemas mucho más profundos en la sociedad palestina que pueden amenazar el futuro de la causa nacional palestina.[1]

Ashraf Al-'Ajrami (Fuente: snd.ps)
Ashraf Al-‘Ajrami (Fuente: snd.ps)

Lo siguiente son extractos traducidos del artículo de Al-‘Ajrami:[2]

«La Cisjordania ocupada es testigo de muchísimas disputas y conflictos entre diferentes clanes y tribus, en los que a veces los ciudadanos mueren o resultan heridos, propiedades son dañadas, la seguridad pública y social se ve gravemente comprometida y reina el caos total, incluyendo el caos causado por armas fuera del control de las autoridades. Lamentablemente, estas disputas ya no se limitan a las calles de los diversos pueblos y ciudades, sino que han llegado a instituciones educativas respetables tales como las universidades de Al-Quds y Bir Zeit y la Universidad Árabe Americana en Jenin, una de cuyos estudiantes fueron asesinados recientemente el día 4 de diciembre, 2021 justo al frente de las premisas universitarias. Este deterioro destructivo es muy grave, ya que en el pasado las universidades y las instituciones educativas llevaron a la sociedad hacia la realización de una mayor conciencia, cultura e iluminación, a la vez que encabezaban la lucha nacional, hoy día de alguna manera se han convertido en focos de rencillas muy tontas e insignificantes que no reflejan más que ignorancia, atraso y la pérdida de su papel nacional y cultural.

“Lo que últimamente si está sucediendo en Hebrón, en varias partes de Cisjordania y en las universidades y centros educativos es un reflejo de un total y vergonzoso fracaso palestino, en todos los niveles y en todas las esferas. Este es un fracaso de la Autoridad Nacional palestina, que no ha logrado convertirse en pilar de un estado civil adecuado en el que los clanes y tribus se disuelven y cuyos ciudadanos acuden a este en busca de ayuda legal y orden público. Lamentablemente, la fe de la población en capacidad de los órganos ejecutivos y judiciales de la Autoridad Palestina para manejar los temas, impartir justicia y resolver conflictos entre ciudadanos está en total debacle. A fin de resolver conflictos, los ciudadanos recurren más a los marcos que representan los clanes y tribus que las instituciones de la Autoridad Palestina, que han comenzado a perder el control sobre la sociedad y sobre las bandas armadas – debido al colapso de los valores morales, el deterioro del estado de derecho y la falta de motivación de la propia Autoridad Palestina con el fin de cumplir con sus deberes. Más allá de todo esto, la presencia de la corrupción a menudo impide que la Autoridad Palestina aborde la raíz de todos estos problemas de manera justa y de acuerdo a la ley.

«Esto también puede ser considerado como fracaso del sistema educativo, que se supone debe encabezar el desarrollo de una sociedad civilizada e inculcar un pensamiento moderno que reemplace las afiliaciones de los clanes y tribus con una afiliación a la patria, al estado y a la sociedad… Además, es un rotundo fracaso de las facciones y partidos palestinos, que han abandonado a las masas y ya no juegan un papel en la educación de la población, centrándose en cambio en las actividades exclusivas relacionadas con políticas controvertidas y conflictos internos basados ????en consignas.[3] De esta manera ellos contribuyen a profundizar el cisma y crean una cultura de desacuerdos y conflictos. Ellos mismos evitan llevar sus conflictos ante los cuerpos legales y gobernantes palestinos. Las facciones influyentes que controlan Cisjordania (es decir, Fatah) y Gaza (es decir, Hamás) no tienen ningún interés en la ley ni en los sistemas legales, porque creen que sus intereses están siendo protegidos incluso en un estado de caos, corrupción y de conflicto. Esencialmente, otras facciones no poseen un papel real y significativo en la formación de la opinión pública y por lo general, emulan a las facciones mayores e influyentes. Por lo tanto, la totalidad del movimiento nacional ya no es un motor de cambio nacional activo; de hecho, a menudo juega un papel pasivo.

“La incompetencia y el fracaso también caracterizan a las organizaciones de la sociedad civil, que adoptaron planes para educar a la población e inculcar valores humanos y civilizados, pero en la mayoría de los casos son incapaces de lograr el cambio que exigen sus planes y objetivos… aunque, en términos generales, las organizaciones de la sociedad civil son mejores que otras para inculcar conciencia y una cultura nacional moderna.

«Quizás el lenguaje y las consignas de las diversas facciones y grupos nacionales, que glorifican las armas y hablan de resistencia, poseen un mayor impacto negativo en la cultura de la sociedad. La mayoría de estas facciones y grupos no poseen un verdadero plan de resistencia, pero están más interesados ??en controlar a la sociedad. El lenguaje predominante de la fuerza no distingue entre la resistencia clandestina librada lejos del ojo público… y las armas presentes en todos los lugares que desfilan por todas partes y se han convertido en las armas de clanes y grupos que están fuera de control y no le atribuyen ninguna importancia a la ley o a los derechos y vidas de los demás.

«Lamentablemente, no estamos solos en este mundo y todos siguen tras lo que sucede entre nosotros. Cada desarrollo negativo, incluso a nivel social local, afecta nuestra lucha por lograr nuestros derechos nacionales. Cuando la sociedad palestina alcanza un estado de total caos y las instituciones gobernantes pierden su papel en ello, ya no encontraremos a nadie que apoye la idea de establecer un estado palestino independiente. Incluso aquellos que apoyan firmemente nuestros justos derechos no estarán nada ansiosos por establecer un estado fallido junto a una sociedad tribal que no esté gobernada por las autoridades comunes, sino por las fuerzas tribales. Es muy cierto que a nuestro pueblo todavía se le considera una nación civilizada y educada que puede desempeñar un papel muy activo en la cultura del mundo, pero esto no puede quedar solo en una consigna que repetimos constantemente. Debemos demostrarlo en la práctica, en nuestra conducta cotidiana. ¿Podemos nosotros restaurar nuestra imagen civilizada y consolidarla? ¿O nos dirigimos hacia un mayor deterioro junto a un fracaso totalmente destructivo?”[4]


[1] Véase los informes de la serie de Despacho Especial No. 8405 – Ex-ministro palestino: Tenemos instituciones y símbolos estatales, pero no hemos logrado consolidar un verdadero estado, cimentado en la democracia y el estado de derecho, que beneficie a sus ciudadanos – 11 de diciembre, 2019; serie de Investigación y Análisis No. 1266 – La reciente violencia en Nablus revela divisiones en Fatah y desencadena llamados a abordar los problemas fundamentales de la sociedad palestina – 31 de agosto, 2016.

[2] Al-Ayyam (Autoridad Palestina), 8 de diciembre, 2021.

[3] Quizás es en referencia al conflicto con Israel y/o al cisma presente entre Fatah y Hamás.

[4] Al-Ayyam (Autoridad Palestina), 8 de diciembre, 2021.

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