ministro británico Boris Johnson, el periodista kuwaití Muhammad Al-Rumaihi publicó una columna en el portal Nahar Al-Arabi en la que comparaba implementar la democracia en Occidente y en los países árabes. Este escribió que la democracia en Occidente, aunque no está exenta de fallas, es una verdadera democracia, capaz de enmendar sus errores y que los políticos occidentales en países tales como Gran Bretaña están comprometidos con el espíritu de la democracia, lo que les impide cruzar puntos de no-retorno. Al contrario, en los países árabes, la democracia es solo aparente y prevalece una cultura defectuosa en la que los políticos se centran en promover intereses muy particulares, personales y partidistas, mientras pisotean las instituciones estatales. Este pone como ejemplo a Túnez, Irak y el Líbano que dice, se autodenominan democráticos pero no practican realmente la democracia, lo que se traduce en profundas crisis políticas y económicas y en la elección reiterada de aquellos menos calificados para ejercer cargos.

Muhammad Al-Rumaihi (Fuente: Twitter.com/rumaihi42.com)
Muhammad Al-Rumaihi (Fuente: Twitter.com/rumaihi42.com)

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo.[1]

«Una comparación entre el implementar la democracia en Occidente e implementarla en nuestra región es realmente vergonzosa. No es que la democracia en Occidente sea perfecta, pero la diferencia es que tarde o temprano esta corrige su curso y sus errores. En nuestra región árabe, por otra parte, existe una democracia en el sentido general de la palabra, pero no existen mecanismos para corregirla cuando esta va mal. Al contrario, existen mecanismos para destruirla y entorpecerla. Como resultado, los pueblos de algunas de nuestras patrias árabes sufren serios problemas en aquellas esferas que se sostienen como ‘democráticas’.

«Un ejemplo flagrante es lo que está sucediendo en estos momentos en Túnez, que muchos consideraron alguna vez como el único país que pudo emerger de la Primavera Árabe sufriendo daños mínimos e incluso con algunos logros. El pueblo de Túnez estuvo de acuerdo con la constitución del año 2014, cuyos artículos eran atractivos e incluso excelentes. Pero, a la hora de implementarlas, algunos se permitieron hacer lo que no debe permitirse en ninguna democracia, los intereses personales se sobrepusieron a los artículos de la constitución y las consideraciones partidistas se sobrepusieron a los intereses colectivos. Los elementos que ascendieron al poder se demoraron en nombrar un tribunal constitucional, cuyo establecimiento está siendo ordenado por la propia constitución… Cada bando deseaba nombrar a sus propios leales, en el supuesto de que, en caso de sucederse alguna disputa, estos fallarían a su favor… Esta demora arrojó a la sociedad tunecina ante la crisis que estamos viendo hoy día.[2]

«En cada experimento democrático que se produce en el mundo árabe, el problema resulta ser la gente o, más exactamente, la cultura de la sociedad y de la élite. Los estados árabes que poseen una llamada corte constitucional generalmente la utilizan para cumplir con las órdenes del régimen y otorgarle un sello de legitimidad. En otros casos, el régimen interfiere y frustra las actividades de la corte cada vez que encuentra que tales actividades no se ajustan a sus deseos. El día 2 de diciembre, 2012 por ejemplo, partidarios de la Hermandad Musulmana que estuvieron en el poder para ese momento rodearon el tribunal constitucional e interrumpieron sus actividades…

“Quien piense que las elecciones en el Líbano implican algo parecido a la democracia debería tener en cuenta que las investigaciones legales sobre el gran desastre del día 4 de agosto, 2020 conocido como la catástrofe del puerto (es decir, la explosión ocurrida en el puerto de Beirut), fue saboteada y hasta el día de hoy nadie sabe quién fue responsable del estallido, a pesar de que en este murieron 218 personas del Líbano y de otros países y 7000 resultaron heridas. Parece ser que la sangre de los ciudadanos, sus heridas e incluso su dinero no tienen ningún sentido ni valor en el pantano de luchas impulsadas por intereses partidistas…[3]

«Al contrario, los recientes acontecimientos en Gran Bretaña muestran lo contrario. El primer ministro Boris Johnson le mintió a la población y a sus compañeros de gabinete, lo que provocó que dos ministros principales, el jefe del departamento del Tesoro y el ministro de Sanidad renunciaran en protesta… Luego de esto, muchos otros ministros renunciaron también, creyendo que mentir es una falta grave en un político. El punto más importante de este relato es la cultura y el compromiso moral que refleja, lo que quiere decir que existe un punto de no-retorno que ni los políticos ni nadie pueden cruzar, ese es el espíritu de la democracia y por ello el primer ministro tuvo que dimitir…

«En Kuwait, aunque el país ha tenido un parlamento durante más de seis décadas, este parlamento todavía enfrenta muchas dificultades y pasa de una crisis a otra. Existe una razón principal para ello… siendo esta el pueblo y no los artículos de la constitución…

«Las secuelas de las elecciones en Irak también reflejan una clara disminución respeto a los resultados de las elecciones. Los gobernantes allí se dicen a sí mismos: La población puede decir lo que desee en las urnas y luego nosotros, los gobernantes, haremos lo que nos venga en gana…[4]

«La mayoría de las profesiones requieren que sus practicantes estén autorizados, capacitados y entrenados antes de obtener el trabajo. Pero los políticos son una excepción a esta regla, especialmente los árabes: Ellos solo necesitan unirse a un partido con influencia económica o a algún partido armado que le impone ciertas opciones al pueblo, o un partido que representa a una tribu o secta poderosa, con el fin de obtener un poder al que no se le puede oponer. Luego violan la ley, propagan la corrupción y se enriquecen a costa de la gran mayoría.

«Además, los candidatos para algunos cargos políticos en nuestra región, por ejemplo, el cargo de parlamentario… ¡no requieren tener ningún tipo de calificación más allá de la capacidad de leer y escribir! Un efecto secundario de la democracia en el mundo árabe es que los políticos forman un club muy cerrado y algunos padecen de la enfermedad de aferrarse a su escaño, siendo esto lo que más anhelan y por lo que luchan.

«El punto decisivo del experimento democrático árabe… es que aquellos menos competentes suelen ser recompensados siendo electos como legisladores una y otra vez. Entonces, ¿dónde está la falla? ¡Seguramente no se encuentra en los artículos de la constitución!»


[1] Annaharar.com, 12 de julio, 2022.

[2] La referencia aquí es a una serie de medidas tomadas por el presidente tunecino Kais Saied desde el mes de junio, 2021 para de esta forma concentrar el poder en sus manos, incluyendo la destitución del gobierno, suspender el parlamento y destituir jueces. Véase por ejemplo, Raialyoum.com, 26 de julio, 2021; Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 31 de marzo, 2022; Al-Arabiya.net, 2 de junio, 2022.

[3] Véase los informes de :

Serie Despacho Especial No. 8884 – Periodista libanés censura a funcionarios estatales por explosión en Beirut: Sus manos están manchadas con sangre de las víctimas, estos deben ser expulsados ??y responsabilizados por ello – 06/08/20;

Serie de Investigación y Análisis No. 1606 – Campaña de Hezbolá contra Estados Unidos y su influencia en el Líbano: ‘Sabemos muy bien cómo lastimarlos y amenazar sus intereses’ – 23/11/21.

[4] A casi un año después de las elecciones parlamentarias de octubre del año 2021 en Irak, el país aún no tiene un gobierno elegido debido a diferentes desacuerdos políticos.

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