Diario Judío México - En las últimas semanas se han dado interesantes fenómenos en en lo que respecta a su carácter social, desde las protestas por motivos económicos hasta los casos de discriminación religiosa. Es claro que se está gestando una nueva dinámica en la sociedad, pero para entenderla, necesitamos primero revisar cómo se formó este carácter social desde una perspectiva histórica.

El contemporáneo es una amalgama de inmigrantes que llegaron al país de diferentes culturas, con diferentes valores, y en diferentes circunstancias. Los primeros inmigrantes sionistas a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, eran por lo general jóvenes que venían con una fuerte base ideológica socialista y una visión utópica de crear un país que realmente fuese “la luz de las naciones.” Ellos sentaron los cimientos de un en que la igualdad, la secularidad, y el regreso al trabajo manual eran los pilares fundamentales.

En la primera mitad del siglo XX llegaron otras olas de inmigrantes, grupos de familia, profesionistas, pequeños comerciantes, que aunque compartían su afinidad por valores sociales liberales con los israelíes que llegaron anteriormente, tenían una mentalidad más abierta tanto en lo económico como en lo tradicional con respecto a su visión del judaísmo. Para la fundación del estado, en 1948, existía una sociedad mucho más plural y diversa con elementos tradicionalistas, religiosos, y económicamente más de derecha, al lado de una infraestructura secular y un fuerte estado benefactor. Más aún, el estado judío luego vio la llegada de cientos de miles de inmigrantes de los países árabes que llegaron con valores claramente tradicionales y conservadores. David Ben Gurión, el primer Primer Ministro de y arquitecto de su estructura política, en un esfuerzo por integrar a todos estos segmentos, negoció un “status quo” que pretendía crear un balance entre secularismo y religiosidad, social-democracia y capitalismo, seguridad y libertad individual.

Este status quo se mantuvo en principio hasta la década de los 90s, cuando gobiernos de derecha instauraron reformas económicas y sociales que movieron a mucho más en dirección al capitalismo liberal americano, y abrieron la puerta a demandas por parte de los sectores religiosos para exigir más concesiones. Esto nos lleva a la situación actual y a las protestas económicas y sociales de los últimos meses. La postura tradicional Israelí, basada en valores judios de Tzedaka (Justicia/Caridad) y aravut adadit (responsabilidad mutua), se fue debilitando en las últimas dos décadas, creando divisiones sociales previamente inexistentes entre ricos y pobres. Al mismo tiempo, el incremento en la fuerza política del segmento religioso ha resultado en políticas tanto de jure como de facto que muchos Israelíes seculares de clase media sienten que son represivas y discriminatorias, como las exenciones que se les dan a estudiantes de Yeshivá para no servir en el ejército, la segregación de mujeres en autobuses y a veces inclusive en espacios públicos, o la exclusión de mujeres en roles en el ejército (desde instructoras de combate hasta simplemente cantando o apareciendo en ceremonias militares) que previamente eran cotidianos.

El péndulo, al parecer, osciló demasiado lejos del status quo que era la base del tejido social Israelí, y finalmente estamos viendo la reacción social. Al parecer, a juzgar por los resultados de recientes encuestas, eso también se traducirá en una reacción a nivel político. La semana pasada, Yair Lapid, un reportero, comentarista y activista social muy reconocido, anuncio de que iba a incursionar en la política con una plataforma de justicia social, y las primeras encuestas indicaron que hoy por hoy sería la segunda fuerza política más grande del país después del gobernante partido Likud del Primer Ministro Benjamín Netanyahu. Pero es todavía muy temprano para ver si estas reacciones conducirán a una inversión en la dirección del péndulo, y si las políticas sociales y económicas de tendrán una regresión a los días del status quo y aun balance más equilibrado en la económica, la política social y el papel de la religión en el estado.

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Moisés Salinas Fleitman es un investigador con reconocimiento internacional, profesor de psicología, activista sionista y presidente de la organización Meretz USANacido en la Ciudad de México, D.F. en 1966, fue miembro activo de organizaciones sionistas desde joven. Fue Secretario General del Movimiento Juvenil Sionista Dor Jadash en 1985-1986.Salinas Fleitman estudió en el Instituto para Lideres de la Diáspora Majon L'Madrijei Jutz La'Aretz, en Israel in 1984-5, y emigro a Israel en 1986 donde estudió en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Durante sus años de estudiante, fue activo en los movimientos Paz Ahora y en el ala estudiantil del partido Mapam.Actualmente funge como Director Académico de la Universidad Hebraica.