Diario Judío México - La sola mención del tema conlleva sentimientos encontrados. Todos decimos maravillas de la vejez, pero cuesta trabajo aceptar que si tenemos suerte, ese será nuestro futuro. Hemos cambiado el concepto de vejez por el de adultos mayores, para suavizar un poco el concepto que marca esa etapa de vida que produce temor.

Nunca hubo tantos adultos mayores; algunos se sienten avergonzados y rechazados, no sienten orgullo por haber llegado a esta etapa de la vida. Las valoraciones que de ellos se tiene han creado ciertos estereotipos que los subordinan y discriminan como grupo social ya que no se adaptan a las características impuestas por grupos que defienden la belleza juvenil por sobre todo. Se ha considerado a los viejos como personas relacionadas con aislamiento, deterioro fisiológico y psicológico, sin necesidades sexuales, y por lo tanto son tratados con rechazo, en el mejor de los casos con un paternalismo ofensivo y discriminatorio.

Nuestra sociedad al temer esa etapa de la vida, la ha cargado con diversos prejuicios. Se considera lo viejo y lo joven como polos opuestos: si lo joven es bueno, lo viejo debe ser malo; si los jóvenes tienen todo, los viejos deben estar perdiendo; si ser joven es excitante, ser viejo debe ser aburrido; si lo joven es hermoso, lo viejo debe ser feo. El lema “por siempre joven” se ha convertido en el motivo principal por el cual luchar, imposible de lograr. Hay que aceptar y agradecer que se há llegado y manejar los temores producidos.

Cuando se llega a viejo(a), el imaginario está constituido por los temas de la senectud que se aprendió durante la vida, muchas de estas premisas relaciona a los viejos con ideas incómodas, prejuiciosas y discriminatorias. Hemos escuchado con frecuencia a adultos mayores que “no quieren asistir a eventos especiales para ellos” para no ser marcados como pertenecientes al grupo. Creen que de esa manera no pertenecen al grupo, pierden oportunidades importantes de distracción y amistades. Pasan de discriminadores a ser parte de los discriminados; quedan atrapados como víctimas de sus propios pensamientos negativos.

No solo hablamos de los prejuicios que los demás tienen al respecto, sino de la manera en que éstos condicionan en forma negativa nuestro proceso personal y natural de envejecimiento. Nunca antes la gente se había sentido incómoda al llegar a esta etapa de la vida. Tenían conciencia de gratitud, sabían que muchos no llegan.

La vejez, es una característica humana de la cual no nos podemos desprender, y la única manera de no vivirla es morirse antes de tiempo. Todas estas ideas negativas, no permiten entrar con dignidad y sabiduría. En culturas como la nuestra en las que se valora de sobremanera la belleza externa, la fuerza y la juventud, la disminución de dichas características retroalimentan los prejuicios acerca de la vejez. Cuesta trabajo darse cuenta que disminuyen algunas características pero surgen otras. Conozco personas orgullosas de sí mismas, siguen soñando y haciendo planes adecuados al momento. No se debe vivir en la nostalgia del pasado; hay que recordar lo agradable, inventar nuevas aventuras y disfrutar la posibilidad de dejar los compromisos molestos anteriores. Hay más libertad para hacer lo que no se pudo hacer antes. Agradecer, agradecer y volver a agradecer las posibilidades actuales. .

Es terrible llegar a viejo y pensar que uno ha empleado mal su vida. Cada quién hizo lo mejor posible. Las lamentaciones, contribuyen al malestar, una forma triste de auto-lástima, una cachetada que no permite que surja el orgullo por lo que se ha vivido y realizado a lo largo del tiempo. Todos tenemos cosas buenas en nuestra canastita de la vida. Vivimos en dos planos simultáneos, el del presente que nos consta y el del pasado que no deja de volver. Lo que vemos no elimina del todo lo que veíamos en otro tiempo.

Nadie nos enseña cómo vivir esta etapa de la vida, que desde luego, antes o después es la última. Tu historia, tu destino, se ordena y se desordena sin pedir permiso, determina presente y futuro. Marca el camino a recorrer.

Juana al verse al espejo ha aprendido a ver su parte positiva sin fijarse en las arrugas o el cambio de sus facciones de juventud. Se da cuenta que muestra también la experiencia adquirida. Detrás de la imagen que muestra el espejo, “me empeño en ver esa otra imagen mía escondida, me gusta.” Nadie puede ser joven eternamente, desde bebés cambiamos constantemente. Acepta que tiene el pelo blanco, unas atractivas arrugas en las comisuras de los ojos, señales de madurez en su rostro que muestran esa chispa vital que sólo se obtiene con el paso de los años. Asume que está ligeramente entrada en carnes, pero no por ello resulta menos agradable y atractiva. Reflexiona sabiamente y se dice: soy el resultado final de lo bueno y lo malo que me tocó vivir; esa vivencia, me ha convertido en lo que soy ahora. Ha decidido amar sus arrugas, su pelo cano, sus hijos, nietos y bisnietos.

Rolando platica con su abuelo que dice con una gran sonrisa, “Tengo dinero suficiente para comprar el periódico y picadura para la pipa, soy un hombre afortunado. Los años parecen pasar más de prisa a medida que me voy haciendo mayor” Hay momentos en que la nostalgia me invade, dejo entrar los recuerdos que alimentan mi espíritu y me felicito por las cosas lindas que tengo. Señala las manchas cafés de sus dedos, son marcas discretas que el tiempo ha dejado. No me incomodan son parte de mi vestimenta dice con esa sonrisa pícara que le ilumina la cara.

El nieto con amor y admiración piensa: el abuelo está contento, dice que lo tiene todo. Eres un hombre afortunado le dice palmeando su espalda, y el responde con esa sonrisa que le ilumina la cara, es la única forma de seguir y poder ofrecer a los que me siguen, lo que llevo dentro. Tengo mucho que compartir, ojalá y me quieran escuchar. En ocasiones los nuevos jóvenes toman mis comentarios por un ejemplo más de las rarezas de un viejo. Otros, como tú, me escuchan con beneplácito. La edad me ofrece la oportunidad de constatar que existe la vida simplemente para vivirla, estar con mi familia y amigos, darme algunos gustos que antes no me di. Leer libros de papel que huelen a tinta, una buena comida, el cine, compañías que me distraen y nutren. El laberinto que cada quien tiene que recorrer lo hace en forma personal.

En mi trabajo con adultos mayores, con frecuencia he visto la necesidad que algunos adultos mayores tienen de perpetuarse en un rol, de seguir con la identidad que más les gusto. No es lo mismo ser madre o padre de niños pequeños que de adultos, tener hijos que tener nietos, tenerlos cerca o lejos. Hay que aceptar el paso del tiempo asumir que esto los ha colocado en un lugar en la constelación familiar; hacer un nuevo esfuerzo. Los que lo logran aceptan lo que brinda esta etapa de vida.

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Esther Friedman es Psicoterapeuta individual, pareja, familiar y de grupo con especialidad en "adultos mayores". Cursó la Licenciatura y maestría en Sociología en la UNAM donde fue docente en las cátedras de Psicología Social, Pedagogía y Psicoanálisis y Sociedad.Ha sido Terapeuta Familiar y Docente en el ILEF, donde también funge como docente y Supervisora desde 1993.En 1997 fundó y coordina hasta la fecha El Centro de Adultos Mayores (CAM), en ILEF. Terapia individual, familiar y de pareja donde se llevan a cabo constantes "grupos de reflexión" y talleres acerca de "Sensibilización acerca de la vejez", "Pareja y Familia", "El individuo en su contexto", entre otros.Obtuvo "Mención Honorífica" en su Tesis de Licenciatura en Sociologia sobre "El Divorcio". En Abril del 2001, presentó como tesis de maestría de Sociología en la UNAM, la tesis "MODERNIDAD Y VEJEZ" 1960-1999. Estudios de Caso en la Ciudad de México (Mención Honorífica).Ha participado en congresos nacionales e internacionales presentando los siguientes temas: "La resonancia y el sistema terapeutico total en la clínica de la 3ª y 4ª. Edad" en octubre de 2001.En marzo de 2002, en el congreso Vivere e "curare" la vecchiaia nel mondo se presentaron en Italia, (Génova), dos ponencias nuevas sobre el mismo tema: "Abuelita dime tu" y "Concierto de voces en el Sistema Terapeútico".En el Congreso Nacional de Terapia Familiar 2003, presentó " La resonancia en el sistema terapéutico total" ante ciertos casos especiales en la vejez.En Junio de 2005, se presentó ponencia en el congreso del CIESAS en Cuernavaca, Morelos sobre los prejuicios que se tiene sobre la vejez.en: The mexican internacional family Strenghs Conference in June 2005.Ponencia family and old age prejudices organizado por el centro de investigaciones y estudios superiores en antropología social ciesas y la universidad de nebraska en junio en Cuernavaca, MorelosEn 2005 se participó en el Congreso de Tlaxcala con dos carteles: El arte de envejecer y Prejuicios que condicionan la vejez en el Primer encuentro regional "la familia y su contexto: Perserspectivas de analisis y niveles de intervencion en el marco del XXVI aniversario departamento de educacion especializada Tlaxcala de Xicontencatl.En noviembre del 2006, en el Congreso Internacional de Terapia Familiar, en Acapulco Guerrero, se presentó la ponencia "Identidad en la Vejez".En febrero 2008, se llevó a cabo el Primer Congreso Internacional de Constelaciones Familiares y en él se llevó a cabo un taller de "Adultos Mayores".Septiembre-Diciembre 2008, en el Instituto de ConstelacionesFamiliares se llevó a cabo un curso de Sensibilización ante la Vejez durante diez sesiones de 3 horas cada una.En agosto 2008, en un evento llevado a cabo por el DIF de Colima, se dio una conferencia magistral sobre la vejez titulada: "Soledad, Aburrimiento y Depresión" y Un taller sobre "La Sabiduría de la Vejez".Visiones personales internas. Testimonios de los Viejos; temas más importantes que les preocupan.Una Nueva cultura de la Ancianidad: opiniones personales de los adultos mayores para una forma de vida más armónica.