“¡Cuán solitaria ha quedado la ciudad antes llena de gente! ¡Tiene apariencia de viuda la ciudad capital de los pueblos! ¡Sometida está a trabajos forzados la princesa de los reinos!”    (Lamentaciones  1 : 1 – 2)

 

Nos encontramos de acuerdo al calendario hebreo, en un nuevo .

Este día, el noveno del mes de Av , es uno de los más aciagos del año.

La tradición ha concentrado en esa fecha algunas de las peores catástrofes de nuestra historia.

Si bien algunas de ellas habrían ocurrido el 7, 8 o el 10 de Av, es el 9 de Av el día que simboliza el dolor          nacional y religioso del pueblo judío a lo largo de nuestra historia.

Los desastres especialmente recordados en esa fecha son, entre otros: la destrucción del Primer Templo en el 586 aec; la destrucción del Segundo Templo en el 70 ec y la expulsión de los judíos de España en 1492. Pero hay varios más, entre los cuales la caída de la fortaleza de Betar, último bastión de la rebelión de Bar Cojba contra Roma en el 135 ec y la orden de expulsión de los judíos de Inglaterra en el año 1290.

En relación a la fecha en que fue quemado el primer Templo, en la Biblia el texto de Reyes II, 25:8 nos menciona que ocurrió el 7 de Av. Mientras que el Profeta Jeremías, contemporáneo y testigo del desastre afirma en su libro bíblico  (Jeremías 52:12) que la tragedia ocurrió el 10 de Av.

En cuanto a la fecha exacta de la expulsión de España dice el gran historiador Itzjak Baer en su libro “Historia de los judíos en la España cristiana” (segunda parte, pag. 650) lo siguiente: “el 7 de Av del año judío 5252, 31 de Julio de 1492 abandonó el país el último judío… El día en que se conmemoraba el aniversario de la destrucción del Templo de Jerusalén (9 de Av) todos los judíos españoles estaban ya más allá de la frontera de este país… o presos en las cárceles de la Inquisición”. Aún así y al margen de lo que puede significar  la mínima controversia en torno a la fecha, el hecho de que algunas tragedias podrían no haber coincidido exactamente con no es lo esencial. En cambio sí es esencial, considero, que en esta fecha o alrededor de la misma se acumularon distintas tragedias sobre nuestro pueblo. La tragedia de la AMIA ocurrida el 10 de Av de 5754 (18 de Julio de 1994) es lamentablemente una “versión contemporánea” de .

El 9 de Av más que una fecha es un símbolo. El dolor es nacional y religioso. La destrucción de cada Templo simboliza la pérdida del centro espiritual más importante del pueblo. Pero también el fin de la vida nacional, el cese de la independencia y la consolidación de la dispersión. Estas catástrofes y las demás que recordamos en este día o alrededor del mismo afectaron al pueblo judío en todos sus aspectos.

El ocurrido durante la – por lejos y sin comparación posible la peor tragedia que afectó a nuestro pueblo a lo largo de la historia – no puede ni debe hacer olvidar los desastres que recordamos en . El renacimiento del Estado de con su capital hoy en día reunificada, Jerusalén, tampoco.

En la memoria colectiva del pueblo judío el 9 de Av es un día que importa respetar y considerar.

También aquí es válido lo de “Recordar y no olvidar”.

además nos enseña lecciones.

De acuerdo a la explicación tradicional de los sabios de hemos tenido nuestra parte de responsabilidad en algunas de las tragedias.

Conocido es el hecho, por ejemplo, que en el período del Segundo Templo había enemistad e incluso odio – más allá de las discrepancias o distintos enfoques del judaísmo que son legítimos – mismo dentro de nuestro pueblo. Ese es el mal mayor. El enfrentamiento interno facilita la destrucción desde afuera sin que se vea en esto necesariamente un castigo divino. “El castigo” nos lo hacemos muchas veces nosotros mismos.

Dos mil años después ¿hemos aprendido esta amarga lección de la historia?

Más allá de la tragedia queda un consuelo.

Nuestros sabios dijeron que un 9 de Av nacerá el Mesías.

De la tristeza, muchas veces, nace también la esperanza.

Dice el Profeta Zacarías en su libro bíblico (Zacarías 8:19): “éstas son las palabras del Eterno: los ayunos del cuarto, quinto (9 de Av), séptimo y décimo mes se convertirán en la casa de Iehudá en regocijo, alegría y días de fiesta…”

Mientras tanto y tal como lo dice la Haftará (Capítulo de los Profetas) de Isaías, que se lee el Shabat posterior a : “Najamu, najamu ami”, “Consolad, consolad a mi pueblo”.

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Docente de materias hebreas en la Escuela Integral Hebreo Uruguaya (LICEO), Conferencista, Escribe artículos especialmente en la prensa judía de Uruguay( Semanario Hebreo, Identidad, la NEWS del Comité Central Israelita), es integrante del Centro Recordatorio del Holocausto del Uruguay, integrante de COPREDI (Comisión de Prensa y difusión del Comité Central Israelita) e integrante de la Confraternidad judeo -cristiana del Uruguay.