Diario Judío México - Los estadounidenses David Julius y Linda Watkins y el israelí Baruch Minke, bioquímicos especializados en el estudio de las claves cerebrales del dolor, fueron galardonados el pasado 2 de junio con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2010.

Su candidatura fue propuesta por el neurobiólogo mexicano Ricardo Miledi, quien en 1999 obtuvo el galardón, y recibió el apoyo de seis investigadores de los ámbitos de la Fisiología, la Medicina y la Química distinguidos con el Premio Nóbel.

Al dar a conocer sus nombres, los jueces del Premio señalaron que “los ganadores han llevado a cabo descubrimientos que permiten una mejor comprensión de las bases celulares y moleculares de las diferentes sensaciones humanas, en especial la del dolor”.

Agregaron que Julius, Watkins y Minke “abren la esperanza de paliar el dolor crónico, que es uno de los grandes retos que enfrenta la medicina actual, identificando dianas moleculares a las cuales dirigir una nueva generación de medicamentos específicos para el tratamiento selectivo de diferentes tipos de dolor”.

Julius es profesor y director del Departamento de Fisiología de la Universidad de California, San Francisco. Con sus estudios probó la existencia de receptores específicos en las terminaciones nerviosas en la piel, llamados nociceptores, mismos que responden a estímulos de calor o frío que pueden causar dolor.

Watkins, quien forma parte del Departamento de Psicología y del Centro de Neurociencia de la Universidad de Colorado-Boulder, descubrió las células nerviosas no neuronales, denominadas células gliales, que son hasta 10 veces más abundantes que las propias neuronas. Anteriormente se creía que eran solamente células de sostén del tejido nervioso pero sus estudios detectaron que participan activamente en la propagación del dolor por el cuerpo.

Minke es director del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Él descubrió un nuevo tipo de canales denominados TRP, que están implicados directamente en la percepción de las señales sensoriales. Estos sensores biológicos convierten los estímulos externos en señales eléctricas que llegan al cerebro y hacen que experimente las diferentes sensaciones y, ha demostrado que conocer este proceso podría ayudar a minimizar la percepción del dolor crónico.

Al conocer que era uno de los galardonados, Minke, quien también es Director del Centro Wilheim Kühne Minerva para el Estudio de la Transducción Visual, de la Sociedad Max Planck y asesor del Comité Israelí para la Educación Superior, declaró que “es un privilegio recibir este honor junto con el doctor Julius y la doctora Watkins, quienes gozan de reconocimiento mundial por sus investigaciones” y, agregó que el Premio Príncipe de Asturias “es un tributo que indica la relevancia y la importancia de nuestro trabajo científico independiente para avanzar en el bienestar de la Humanidad”.

Los Premios Príncipe de Asturias – concedidos por primera vez en 1981, constan de un diploma, una escultura de Joan Miró, una insignia con el escudo de la Fundación y 50 mil euros- serán entregados en otoño en Oviedo durante un acto presidido por el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.

Fuente: Tribuna Israelita