Diario Judío México - Hace algún tiempo estando en el interior de mi casa tocaron mi puerta… Fueron tres toques firmes.

Abrí la puerta ahí estaba ella; hermosa como siempre, el tiempo había ya dejado sus huellas en su plenitud…

¿Como estás? Seguro no me esperabas…

Bien, para ser franco no te esperaba…

Tu siempre tan sincero y franco…

Ahora entiendo el porqué de mis limitaciones físicas, de algunos males que me aquejan, de mi falta de fuerza, son mensajes de tu parte…

Tú ya lo sabías pero nunca le diste importancia…

Existe un remedio para tus males.

No me digas, teniéndote tan cerca ya no se qué pensar…

Te digo, a mí me dominan aunque no me venzan, los corazones limpios, la higiene, la práctica de algún deporte, el cultivar la limpieza espiritual a través del estudio y la lectura de buenos  libros…

Un buen amigo al oír este relato me dijo.

Quien quiera que sea esta mujer sácala de tu vida…

Aunque quiera no puedo alejarme de ella…

¿Quien es o de quien se trata?

Se trata de la VEJÉZ..

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